El sector español de fabricantes de productos y materiales de construcción afronta un escenario de crecimiento moderado en la primera mitad de 2026. Aunque los indicadores de comercio exterior se mantienen en terreno positivo con un incremento de las exportaciones, la actividad productiva interna empieza a reflejar el impacto directo de las tensiones inflacionarias, especialmente en el ámbito de los costes energéticos, que concentran el 70% del aumento del Índice de Precios Industriales. A esto se suma un cuello de botella estructural: la falta de mano de obra cualificada, que frena el ritmo de ejecución en segmentos clave como el hormigón y el cemento.
Comercio exterior: el valor del material mitiga la caída de volumen
El comportamiento del comercio exterior de materiales de construcción durante el primer cuatrimestre de 2026 muestra una dualidad entre el valor monetario y el volumen real de las operaciones. El valor de las exportaciones españolas registró un incremento interanual del 4,0% entre enero y abril. Sin embargo, al descontar el efecto del precio, en términos reales el crecimiento en volumen se limitó al 1,2%.
Por su parte, las importaciones han experimentado una notable ralentización, con un aumento del 2% en valor que se traduce en una contracción real del 0,8% en volumen de material importado. Esta asimetría ha permitido consolidar un saldo comercial positivo de 1.211 millones de euros, lo que representa un avance del 20% respecto al mismo periodo del año anterior.
El valor de las exportaciones sectoriales crece un 4% hasta abril , pero el volumen real apenas avanza un 1,2% debido al efecto de los precios.
Por sectores exportadores, la rama de electricidad e iluminación lidera las ventas al exterior con 1.539 millones de euros, seguida de cerca por los tubos, grifería, válvulas y equipos (1.307 millones) y los productos químicos (1.276 millones). En el lado opuesto, los sectores con mayor saldo comercial neto positivo son los azulejos y baldosas, con 1.063 millones de euros de superávit.
La producción industrial resiste impulsada por el hormigón y el aislamiento
A pesar de las incertidumbres macroeconómicas, la producción de la industria auxiliar de la construcción mantuvo tasas de variación positivas en el inicio de la primavera. El Índice de Producción Industrial (IPI) corregido de efectos estacionales y de calendario presentó en abril una variación del 2,0% respecto al año anterior.
- Hormigón preparado: Cerró el ejercicio precedente con una producción anual de 30 millones de metros cúbicos, un incremento del 10,1% que supuso el mejor registro desde 2011. El avance territorial estuvo liderado por Andalucía (+31% en el último trimestre de dicho ejercicio) y la Comunidad Valenciana (+27,3%), esta última impulsada por tareas de reconstrucción.
- Lanas minerales: Las soluciones de aislamiento térmico y acústico (lana de vidrio y lana de roca) alcanzaron ventas por valor de 3,94 millones de metros cúbicos (+9,3%) , facturando más de 313 millones de euros. Este dinamismo responde a las exigencias normativas de descarbonización y rehabilitación de la envolvente edificatoria.
- Arcilla cocida: El sector de ladrillos y tejas elevó su producción un 4,6% hasta los 5,7 millones de toneladas , consolidando la tendencia de concentración y modernización empresarial.
Alerta por la escalada inflacionaria de la energía
La gran sombra que planea sobre la rentabilidad del sector es el repunte de los costes de producción. El Índice de Precios Industriales (IPRI) general se disparó un 10,5% en mayo, marcando su tasa más alta desde diciembre de 2022. El principal vector de esta escalada es la energía, cuya tasa interanual alcanzó el 28,2% impulsada por la electricidad y el gas.
La energía dispara el Índice de Precios Industriales al 10,5% en mayo , concentrando el 70% del aumento de los costes del sector.
El impacto de los costes energéticos se hace evidente al observar que el índice general sin energía se sitúa en un moderado 3,5%. Por subsectores de materiales, la industria química básica presenta un encarecimiento interanual del 15,9% y el refino de productos metálicos de hierro y acero sube un 11,3%. Geográficamente, la presión de costes se ceba especialmente con Andalucía (+22,5%) y Canarias (+17,2%), que registran los mayores incrementos del IPRI.
Edificación y demanda de vivienda: el reto de la creación de hogares
En el ámbito inmobiliario y residencial, los indicadores de demanda futura muestran señales mixtas. Por un lado, la compraventa de vivienda nueva descendió un 4,1% en abril en términos mensuales , aunque el acumulado interanual retiene una tasa positiva del 4,8%. El stock acumulado de vivienda nueva sin vender sigue absorbiéndose de forma gradual, situándose en niveles un 30,5% inferiores a los registrados en el año 2009.
El ritmo actual de producción de vivienda es inferior a la demanda proyectada por el INE, que prevé 142.000 nuevos hogares al año hasta 2041.
El gran desafío sectorial a medio y largo plazo radica en la brecha entre la oferta de nueva planta y las necesidades demográficas. De acuerdo con las proyecciones oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), España enfilará un crecimiento que le llevará a rozar los 22 millones de hogares en el año 2041. Esto implica la creación neta de más de 142.000 nuevos hogares cada año, una cifra que rebasa con creces el ritmo de producción actual de viviendas terminadas, lo que obligará al sector a incrementar sus capacidades productivas o acelerar los procesos de industrialización.





