La acústica interior está dejando de entenderse únicamente como una cuestión vinculada a la reverberación o al aislamiento sonoro para evolucionar hacia un concepto mucho más amplio: el “acoustic mapping” o mapa de ruido interior, una herramienta orientada a analizar cómo se comporta realmente el sonido dentro de los edificios y dónde aparecen los principales conflictos acústicos.
Rockfon, compañía especializada en soluciones acústicas de lana de roca, considera que esta evolución marcará una nueva etapa en el diseño de oficinas, espacios retail, edificios corporativos y equipamientos públicos, especialmente en un contexto donde los modelos abiertos, híbridos y multifuncionales han incrementado notablemente la complejidad sonora de los espacios interiores.
La firma defiende que, igual que las ciudades llevan años trabajando con mapas de ruido urbano para analizar el impacto del tráfico o de las infraestructuras, los edificios deberán incorporar progresivamente herramientas de análisis acústico interior capaces de identificar focos de tensión, propagación sonora y conflictos derivados de la convivencia de diferentes usos.
El sector comienza a trabajar con modelos de análisis que identifican fuentes de ruido, propagación sonora y zonas de conflicto dentro de los edificios.
Del ruido exterior al ruido interior
Mientras los mapas acústicos urbanos se centran en tráfico, industria o infraestructuras, el “acoustic mapping” interior trabaja sobre fenómenos completamente distintos: conversaciones simultáneas, reverberación, instalaciones técnicas, actividad humana constante o exceso de superficies reflectantes. Según Rockfon, el reto ya no consiste únicamente en reducir niveles globales de ruido, sino en comprender cómo se mueve el sonido dentro de espacios complejos y cómo determinadas configuraciones arquitectónicas generan “zonas tensionadas”. La compañía considera que este problema se ha intensificado especialmente con la expansión de:
- oficinas open space,
- coworkings,
- retail experiencial,
- edificios administrativos abiertos,
- espacios híbridos,
- y entornos colaborativos multifuncionales.
Las nuevas “zonas tensionadas”
Rockfon identifica cinco grandes focos de conflicto acústico dentro de los edificios contemporáneos:
- interfaces entre zonas silenciosas y activas,
- espacios de transición mal diseñados,
- núcleos de alta densidad,
- superficies excesivamente reflectantes,
- y solapes de actividad simultánea.
Recepciones, pasillos, áreas colaborativas, salas abiertas, zonas de espera o conexiones entre espacios de concentración y áreas sociales concentran buena parte de las tensiones acústicas actuales. Muchos edificios contemporáneos fueron diseñados desde criterios visuales y funcionales, pero sin analizar suficientemente el impacto sonoro derivado de la ocupación y de la interacción constante entre usuarios.
La elevada actividad simultánea, las superficies reflectantes y la mezcla de usos convierten estos espacios en algunos de los mayores retos acústicos actuales.
Hacia una “zonificación acústica”
Frente a esta situación, Rockfon plantea avanzar hacia modelos de “acoustic zoning” o zonificación acústica interior, una metodología que permitiría organizar los edificios según diferentes exigencias sonoras. La compañía propone tres grandes categorías:
- zonas silenciosas (≤40–45 dBA),
- zonas intermedias (45–55 dBA),
- y zonas ruidosas (≥55–70 dBA).
El objetivo sería adaptar materiales, techos acústicos y soluciones constructivas a las necesidades reales de cada espacio. Según distintos estudios internacionales sobre oficinas abiertas, el ruido continúa siendo uno de los principales factores de distracción y pérdida de productividad dentro de los espacios de trabajo contemporáneos. Rockfon considera que la acústica pasará a formar parte de las estrategias de bienestar, productividad y experiencia de usuario dentro de oficinas, retail y edificios públicos.
Oficinas abiertas y retail: los nuevos retos acústicos
La firma pone el foco especialmente en oficinas abiertas y espacios comerciales, donde la experiencia sonora influye directamente tanto en concentración como en comportamiento de usuarios y clientes. En retail, Rockfon destaca que el exceso de ruido puede reducir tiempos de permanencia y afectar negativamente a la experiencia de compra. La compañía señala además que determinados estudios vinculan los entornos acústicamente confortables con una mejora del tiempo de estancia y de la percepción general de los espacios comerciales.
En oficinas, el problema se relaciona especialmente con concentración, privacidad y fatiga acústica derivada de conversaciones constantes y actividad simultánea. “Los edificios deben empezar a entender cómo suenan realmente y cómo afectan acústicamente a las personas que los utilizan”, defienden desde la compañía.
La compañía propone diseñar edificios a partir de zonas silenciosas, intermedias y ruidosas, adaptando materiales y soluciones a cada uso concreto.
Proyectos internacionales ya desarrollados por Rockfon
La apuesta de Rockfon por este enfoque ya se refleja en numerosos proyectos internacionales desarrollados en oficinas, retail y espacios públicos. Entre ellos destaca el proyecto de las oficinas Kingsley Napley Offices en Londres, donde la firma desarrolló soluciones acústicas para un entorno corporativo abierto orientado a mejorar concentración, confort y privacidad sonora. También figura el proyecto del Markthal de Rotterdam, uno de los espacios comerciales y gastronómicos más emblemáticos de Europa, donde Rockfon participó mediante soluciones acústicas integradas en un entorno de elevada actividad y tránsito de personas. En el ámbito corporativo, la compañía destaca igualmente las oficinas ROCKWOOL GBS de Poznań, concebidas como un espacio de trabajo centrado en bienestar, diseño y rendimiento acústico.
Además, Rockfon ha desarrollado soluciones acústicas en showrooms, edificios administrativos, centros educativos, restaurantes y espacios corporativos en distintos países europeos, reforzando su posicionamiento en proyectos donde acústica, diseño y experiencia de usuario convergen cada vez más.
Rockfon ha participado en proyectos como Kingsley Napley Offices en Londres, el Markthal de Rotterdam o las oficinas ROCKWOOL GBS en Poznań.
La acústica como parte de la experiencia arquitectónica
Rockfon considera que la evolución hacia edificios más híbridos, abiertos y colaborativos hará que la acústica gane peso estratégico durante los próximos años. La compañía defiende que el confort acústico dejará de entenderse únicamente como un requisito técnico para convertirse en una herramienta vinculada a bienestar, productividad, permanencia, experiencia de usuario y calidad ambiental interior. En este contexto, el “acoustic mapping” aparece como una nueva herramienta de análisis capaz de ayudar a arquitectos, ingenierías y gestores de edificios a identificar conflictos acústicos reales y adaptar los espacios a las necesidades contemporáneas de uso.











