La impermeabilización de los muros de sótano es una de esas unidades de obra en las que un error inicial sale caro, porque su reparación posterior es difícil y costosa. La Fundación Musaat dedica a este elemento su documento Cm-1 (Rev. 2), dentro de la serie Documentos de Orientación Técnica en Edificación, con un repaso a las causas más habituales de filtraciones y humedades y a las recomendaciones técnico-constructivas para prevenirlas.
El documento, elaborado por Alberto Moreno Cansado, se centra en el muro de sótano como elemento constructivo en contacto con el terreno para su contención, y en el daño que con más frecuencia lo afecta: filtraciones y/o humedades que terminan dañando muros, compartimentaciones y acabados.
Las humedades analizadas son las que proceden del exterior del edificio: agua del nivel freático, rotura de canalizaciones exteriores, escorrentías del terreno, precipitaciones atmosféricas o el riego de zonas ajardinadas. El texto considera únicamente el agua en estado líquido, tanto por gravedad como por presión hidrostática.
Un problema que puede nacer en cualquier fase
La guía subraya que la impermeabilización de muros debe diseñarse con especial cuidado, ya que las características de esta unidad de obra hacen que una intervención posterior para repararla sea difícil y costosa. Y recuerda que las humedades pueden tener su origen en cualquiera de las etapas del proceso constructivo:
- En proyecto: soluciones inadecuadas o no adaptadas al edificio, al entorno o al terreno; falta de definición de materiales y ausencia de detalles constructivos; e incompatibilidades entre materiales o con el ambiente al que quedarán expuestos.
- En la puesta en obra: falta de cualificación del personal, modificaciones de proyecto y cambios en los materiales.
- En uso y mantenimiento: ausencia de mantenimiento, acciones indebidas sobre materiales y elementos constructivos y cambios de uso.
La impermeabilización de muros debe diseñarse con especial cuidado, porque una intervención posterior para repararla es difícil y costosa.
Causas habituales según el sistema empleado
El documento detalla las causas de filtración en función de la solución aplicada. En las impermeabilizaciones con láminas y drenaje, señala, entre otras, aplicar las láminas sobre un muro no totalmente seco, con resaltos que supongan riesgo de punzonamiento o sin imprimación previa; el deficiente sellado de juntas y solapos en láminas no adheridas; las filtraciones en puntos singulares (remate superior de las capas, encuentro con fachadas, paso de conductos y juntas); el punzonamiento de la lámina al ejecutar las capas drenante y filtrante, el dren perimetral, aceras o instalaciones; y la incompatibilidad química entre materiales.
También apunta la falta de bandas de refuerzo en cambios de dirección cuando se impermeabiliza por el intradós, un espesor insuficiente de árido alrededor del tubo drenante y la colocación del tubo sin capa de árido envuelta en lámina filtrante.
En los productos líquidos aplicados in situ, los fallos más comunes son la falta de limpieza del soporte (polvo, grasa, lechadas), las fisuras y coqueras sin rellenar con masillas compatibles y la ausencia de protección frente a la radiación ultravioleta en revestimientos de poliuretano expuestos a la intemperie.
En pasatubos y juntas, la guía cita el uso de pasatubos no estancos o poco flexibles, la falta de relleno de fondo de junta en juntas mayores de 5 mm, una profundidad insuficiente o anchura excesiva del sellado, y la falta de humectación de los bordes en soportes porosos con masillas acrílicas.
Ya en servicio, las filtraciones se asocian al deterioro de láminas y uniones, a la obstrucción de la capa drenante, de pozos y tubos, al mal funcionamiento de las bombas de achique y a la obstrucción de la conexión con la red de saneamiento.
Por dónde entra el agua
Los puntos de entrada más frecuentes que identifica el documento son las juntas de hormigonado y coqueras, los espadines de montaje de los encofrados, las juntas de dilatación, las fisuras del muro, el encuentro del forjado con el muro y los pasos de instalaciones.
Juntas de hormigonado, espadines de encofrado, fisuras, encuentro forjado-muro y pasos de instalaciones, principales vías de entrada del agua.
Qué exige el CTE
Según el Código Técnico de la Edificación, las condiciones mínimas de cada solución dependen del tipo de muro, del tipo de impermeabilización y del grado de impermeabilidad, conforme a las tablas 2.1 y 2.2 del DB-HS1. La solución se compone de tres elementos:
- El muro de contención, que puede requerir hormigón hidrófugo, hormigón de consistencia fluida (capítulo 8 del Código Estructural) o fábricas y morteros hidrófugos.
- La impermeabilización, mediante láminas o productos líquidos in situ, por el exterior o el interior.
- El drenaje y la evacuación, con una capa drenante (lámina drenante, grava o fábrica de bloques porosos) y una capa filtrante, y, según el caso, pozos o tubos drenantes conectados a la red de saneamiento o a un sistema de recogida para reutilizar el agua, con cámara de bombeo y dos bombas de achique cuando la conexión quede por encima de la red de drenaje.
Recomendaciones para la ejecución exterior
Para la impermeabilización y el drenaje por el exterior, la guía recomienda regularizar la superficie y redondear o achaflanar encuentros antes de colocar la lámina; disponer una capa antipunzonamiento entre muro y lámina no adherida, o en la cara exterior si no hay lámina drenante; revestir el intradós de los muros de fábrica con mortero hidrófugo, cartón-yeso no higroscópico u otro material no higroscópico; y proteger el remate superior de la lámina nodulada con un perfil o babero.
El dren debe rodear toda la edificación, con su base aproximadamente a la cota de cimentación, y apoyarse con pendiente constante sobre una cama de hormigón en forma de «cuna» o arena ligeramente compactada. La pendiente de los tubos debe seguir la tabla 3.1 del DB-HS1, con arquetas de registro en cambios de dirección y cada 20 o 25 m como máximo.
En cuanto al árido que envuelve el tubo, el recubrimiento mínimo debe ser 1,5 veces el diámetro del dren si es árido de aluvión y 3 veces si es de machaqueo, con una capa de unos 5 cm bajo el tubo. Sobre las capas drenante y filtrante se recomienda un relleno granular permeable compactado al 90-95 % del Proctor Normal.
El recubrimiento de árido del tubo drenante debe ser de 1,5 veces su diámetro con árido de aluvión y de 3 veces con árido de machaqueo.
Aceras perimetrales y mantenimiento
En las aceras o pavimentos perimetrales, se aconseja colocar conectores de acero entre solera y muro, pero manteniendo la desolidarización mediante una junta perimetral con fondo de junta y sellado. Por último, el documento remite a las operaciones de mantenimiento y su periodicidad recogidas en la tabla 6.1 del DB-HS1, y a corregir los defectos que se detecten.
Sobre el documento
El Cm-1 «Cimentación – Muros de sótano. Impermeabilización y drenaje» (Rev. 2) forma parte de los Documentos de Orientación Técnica en Edificación de la Fundación Musaat (ISSN 2340-7573). Su bibliografía incluye el CTE DB-C, el CTE DB-HS1, el Código Estructural, ANFI-AENOR 2009 y normas UNE. Como advierte la propia publicación, sus contenidos tienen carácter orientativo y divulgativo y se basan en la normativa vigente y en la experiencia del autor en procesos patológicos.



