Contenidos
- El CGATE advierte de que las altas temperaturas penalizan el rendimiento académico, alteran la convivencia y acentúan la desigualdad en los centros peor acondicionados.
- Brecha educativa y estrés térmico en entornos vulnerables
- El termómetro del rendimiento escolar
- Intervención técnica global frente al cambio climático
El CGATE advierte de que las altas temperaturas penalizan el rendimiento académico, alteran la convivencia y acentúan la desigualdad en los centros peor acondicionados.
Con el fin del curso escolar y las aulas ya vacías, se abre un periodo crucial para el sector de la edificación en España. El Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE) ha lanzado un llamamiento urgente para aprovechar los meses de verano con el objetivo de rehabilitar y adaptar los centros educativos a un escenario climático marcado por olas de calor cada vez más extremas y frecuentes. La entidad advierte de que el impacto de las altas temperaturas no afecta a todos por igual, convirtiéndose en un factor de segregación que castiga con mayor dureza a los alumnos de los entornos con menor capacidad económica.
Brecha educativa y estrés térmico en entornos vulnerables
El informe técnico elaborado por el CGATE pone de manifiesto que el impacto del calor no es democrático. Los centros escolares ubicados en barrios con menor nivel adquisitivo sufren un efecto multiplicador en sus temperaturas interiores debido a deficiencias estructurales graves, tales como la falta de aislamiento térmico, la ausencia de protección solar o sistemas de ventilación y acondicionamiento adecuados. Esta situación se vuelve especialmente crítica durante los periodos de exámenes o pruebas de acceso, penalizando de forma directa al alumnado más vulnerable.
Cuando un aula está sobrecalentada, no estamos solo ante un problema de confort, sino ante un factor que condiciona el aprendizaje y la igualdad de oportunidades, afirma Alfredo Sanz.
Desde el punto de vista fisiológico, el documento recuerda que, bajo condiciones de estrés térmico, el organismo humano prioriza la regulación de la temperatura corporal por encima de funciones cognitivas superiores. Esto se traduce en que, cuando la temperatura en el aula se dispara, las capacidades de atención, memoria de trabajo y control de impulsos disminuyen sensiblemente, obligando al alumno a centrarse en soportar el calor en lugar de aprender.
El termómetro del rendimiento escolar
El CGATE sitúa la zona óptima de rendimiento dentro del aula entre los 20°C y los 22°C. A partir de este umbral, el comportamiento y las capacidades cognitivas de los estudiantes experimentan un deterioro progresivo:
- A partir de los 23°C: Comienzan a manifestarse las primeras microdistracciones y una pérdida apreciable de la atención.
- Entre los 27°C y los 30°C: Aparecen síntomas claros de letargia, irritabilidad y una caída estimada de entre el 10% y el 15% en la retención de nuevos conceptos.
- Por encima de los 31°C: El rendimiento en exámenes y tareas de procesamiento crítico puede llegar a caer un 20% o más.
Por encima de los 31°C en el aula, las pérdidas de rendimiento académico pueden alcanzar o superar el 20% en exámenes y tareas críticas.
Esta problemática no resulta ajena al cuerpo docente. El estrés térmico reduce la movilidad del profesorado dentro del espacio, acorta sus respuestas, incrementa la fatiga vocal y reduce la paciencia y capacidad de improvisación. Asimismo, la convivencia escolar se ve alterada, ya que la combinación de fatiga e irritabilidad puede transformar conflictos menores en situaciones de mayor gravedad dentro del aula.
Intervención técnica global frente al cambio climático
Para la arquitectura técnica, la solución no pasa por una respuesta simplista. «No se trata de llenar los centros de equipos de aire acondicionado sin más», explica Alfredo Sanz, presidente de la entidad. El CGATE aboga por intervenciones rigurosas con criterio técnico que aborden el comportamiento global del edificio.
Entre las actuaciones prioritarias que deben planificarse durante la ventana de oportunidad estival se encuentran:
- Aislamiento térmico integral en fachadas y cubiertas.
- Mejora de carpinterías y sistemas de protección solar y sombreamiento en patios y ventanas.
- Garantía de una ventilación adecuada y control de la humedad.
- Implementación de sistemas pasivos de refrigeración y, en caso necesario, equipos de climatización eficiente.
Muchos colegios españoles fueron construidos bajo normativas antiguas y contextos climáticos muy distintos a los actuales.
Muchos de los centros educativos del parque inmobiliario español fueron construidos bajo normativas obsoletas orientadas a contextos climáticos muy diferentes. Ante la mayor frecuencia e intensidad de las olas de calor, la organización subraya la urgencia de revisar estos espacios esenciales desde una perspectiva de salud pública, eficiencia energética y equidad educativa, consolidando la rehabilitación escolar como un pilar estratégico de adaptación al cambio climático.





