Contenidos
- El estudio, elaborado por investigadores del BC3 y OTEA, identifica por primera vez a escala de sección censal qué zonas concentran mayor vulnerabilidad energética y dónde deberían priorizarse las políticas públicas de rehabilitación y vivienda.
- Una vulnerabilidad mucho más desigual de lo que muestran los datos nacionales
- Barcelona, Madrid o Sevilla muestran fuertes desigualdades internas
- Un instrumento para orientar políticas públicas de vivienda y rehabilitación
- La transición energética y la vivienda, cada vez más conectadas
- Un mapa barrio a barrio de la vulnerabilidad energética
- Enlaces de interés
El estudio, elaborado por investigadores del BC3 y OTEA, identifica por primera vez a escala de sección censal qué zonas concentran mayor vulnerabilidad energética y dónde deberían priorizarse las políticas públicas de rehabilitación y vivienda.
La pobreza energética en España presenta una realidad mucho más desigual y compleja de lo que reflejan los indicadores nacionales tradicionales. Un nuevo análisis territorial realizado a escala de sección censal —el primero de estas características desarrollado en España— permite identificar con precisión qué barrios y municipios soportan un mayor esfuerzo económico para afrontar el coste de la energía doméstica y dónde se concentran las áreas más vulnerables del país.
La investigación forma parte de la primera edición del Atlas de la Pobreza Energética de España, elaborado por un grupo de investigadores del Basque Centre for Climate Change (BC3) en el marco del Observatorio de la Transición Energética y la Acción Climática (OTEA), con el apoyo de la European Climate Foundation.
El trabajo aporta una radiografía inédita sobre cómo se distribuye territorialmente la vulnerabilidad energética en España y pone el foco en la necesidad de diseñar políticas públicas mucho más precisas y territorializadas, especialmente en ámbitos como vivienda, rehabilitación energética y transición climática.
Una vulnerabilidad mucho más desigual de lo que muestran los datos nacionales
Uno de los principales hallazgos del Atlas es que la factura energética doméstica media en las secciones censales españolas alcanzó los 763 euros por hogar en 2023. Sin embargo, la dispersión territorial es enorme. Mientras que en el 10% de las secciones con menor gasto la factura media fue igual o inferior a 566 euros, en el 10% con mayor gasto alcanzó los 990 euros o más. Las diferencias extremas son todavía más significativas. El mínimo registrado se situó en 345 euros en una sección censal de Melilla, mientras que el máximo alcanzó los 1.783 euros en una zona de Madrid.
Pero el estudio insiste en que la vulnerabilidad energética no depende únicamente del importe absoluto de la factura. El indicador clave es la denominada “carga energética”, es decir, el porcentaje de los ingresos netos que los hogares destinan al pago de la energía doméstica. Según el Atlas, la carga energética media alcanzó el 3,67% de la renta en 2023, aunque en las zonas más vulnerables supera el 9%. Este dato resulta especialmente relevante porque evidencia que las mayores dificultades no siempre coinciden con los territorios donde las facturas son más altas, sino con aquellos donde los ingresos familiares son menores.
Barcelona, Madrid o Sevilla muestran fuertes desigualdades internas
El estudio detecta una importante desigualdad intraurbana dentro de las principales ciudades españolas. Según los investigadores, dentro de una misma ciudad conviven barrios con cargas energéticas relativamente bajas y otros donde pagar la energía supone un esfuerzo económico crítico para las familias. Los mapas incluidos en el Atlas muestran un patrón territorial muy claro: las secciones censales con mayores cargas energéticas tienden a concentrarse en zonas periféricas y barrios con menor renta. Esta situación se refleja especialmente en ciudades como Barcelona, Sevilla y Madrid.
Además, el análisis revela que las áreas más vulnerables suelen concentrar simultáneamente tres factores estructurales: bajos ingresos, elevada carga energética y un parque residencial antiguo e ineficiente desde el punto de vista energético. En este contexto, ciudades como Alicante o Murcia aparecen como ejemplos significativos. Aunque registran facturas energéticas más moderadas que Madrid o Barcelona, presentan mayores niveles de vulnerabilidad debido al menor nivel de ingresos de los hogares.
Un instrumento para orientar políticas públicas de vivienda y rehabilitación
Más allá del análisis estadístico, el Atlas nace con una clara vocación aplicada. Los investigadores consideran que esta herramienta puede convertirse en un elemento clave para orientar políticas públicas vinculadas a vivienda, rehabilitación energética y acción climática. Según el estudio, los resultados permiten identificar áreas críticas, priorizar actuaciones de rehabilitación y eficiencia energética y mejorar la asignación de ayudas públicas allí donde el impacto social potencial puede ser mayor.
Los autores subrayan además que el trabajo puede contribuir a mejorar el diseño y focalización de instrumentos como el Plan Estatal de Vivienda o el futuro Plan Social para el Clima, que prevé movilizar alrededor de 9.000 millones de euros en España.
Estos fondos europeos permitirían financiar medidas relacionadas con la rehabilitación energética de edificios, la sustitución de sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles, el acceso a energías renovables o la mejora de la movilidad sostenible. El estudio recuerda además que el Gobierno español todavía no ha remitido a la Comisión Europea su Plan Social para el Clima, pese a que el plazo expiró el 30 de junio de 2025.
La transición energética y la vivienda, cada vez más conectadas
El Atlas evidencia cómo la transición energética y la política de vivienda están cada vez más interrelacionadas. La eficiencia energética del parque residencial, la calidad constructiva de los edificios y el acceso a tecnologías limpias se han convertido en factores determinantes para reducir desigualdades sociales y territoriales.
En España, gran parte del parque residencial presenta problemas estructurales de eficiencia energética debido a la antigüedad de las viviendas y a décadas de construcción con estándares muy inferiores a los actuales. Esta situación provoca que numerosos hogares necesiten destinar una proporción excesiva de sus ingresos al pago de suministros básicos, especialmente en un contexto de incremento de costes energéticos y presión inflacionaria.
En este sentido, el Atlas aporta una herramienta especialmente relevante para administraciones locales, comunidades autónomas y entidades vinculadas a vivienda y urbanismo, al ofrecer una escala de análisis mucho más detallada que los diagnósticos nacionales o autonómicos tradicionales.
Un mapa barrio a barrio de la vulnerabilidad energética
Los investigadores destacan precisamente la importancia de poder descender al nivel de barrio para comprender mejor la realidad territorial de la pobreza energética. Mikel González-Eguino, portavoz de OTEA, señala que “el Atlas de la Pobreza Energética aporta una base de datos muy detallada a escala de barrio, que ayudará a que la acción climática avance con justicia social”.
Por su parte, Manuel Tomás subraya que “hasta ahora sabíamos que la pobreza energética existía, pero no siempre dónde se concentraba a nivel local. El Atlas nos permite ir más allá de los diagnósticos nacionales o regionales y entender la realidad barrio a barrio, para diseñar políticas mejor adaptadas a cada territorio”. El proyecto incorpora además diferentes materiales complementarios dirigidos a investigadores, administraciones y medios de comunicación, entre ellos una herramienta interactiva del Atlas, el informe completo y vídeos explicativos divulgativos.
Enlaces de interés
Atlas interactivo de la Pobreza Energética de España
Informe completo del Atlas de la Pobreza Energética de España





