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La edificación sostenible en España da un paso definitivo hacia la simplificación de procesos y el rigor técnico. Green Building Council España (GBCE) y el Cradle to Cradle Products Innovation Institute (C2CPII) han sellado un acuerdo estratégico para reconocer el sello Cradle to Cradle Certified dentro del sistema de certificación VERDE.
Esta alianza, que unifica criterios de evaluación entre ambos organismos, permitirá que el estándar internacional sirva como documento reconocido para justificar de forma directa las exigencias de circularidad, salud y gestión ambiental requeridas en los desarrollos inmobiliarios españoles.
Un impulso a la prescripción técnica y la salud de los materiales
El acuerdo alcanzado establece que el sello Cradle to Cradle Certified, en función de sus diferentes categorías y alcances, se convierta en una herramienta válida para cumplir con los criterios exigidos por el esquema de certificación VERDE. Este avance beneficia directamente a proyectistas y promotores, ya que agiliza los procesos de auditoría al validar de manera directa las características de los materiales empleados.
El reconocimiento del sello Cradle to Cradle Certified impactará de manera directa en la valoración de los requisitos de la última versión GBCE Edificios VERDE 2030, así como en las anteriores ediciones correspondientes a Edificios 2022 y Edificios 2020.
La última actualización del estándar nacional, denominada Edificios VERDE 2030, reorganizó de forma integral sus áreas temáticas, articulando su metodología en ocho grandes bloques dedicados a evaluar parámetros ambientales, sociales y económicos. La estructura del sistema contempla un total de 26 criterios distribuidos en 113 requisitos. Con la firma de esta alianza, los apartados técnicos que se han revisado para equipararse con las métricas de Cradle to Cradle Certified se centran de forma específica en áreas clave como la salud de las personas, la circularidad de los productos, la calidad del aire, la reducción y revalorización de residuos, y el diseño para la adaptabilidad de los inmuebles.
Rigor normativo y las cinco categorías de la certificación circular
Por su parte, el sello Cradle to Cradle Certified aporta a esta alianza el respaldo de ser una etiqueta ambiental de Tipo I, totalmente ajustada a los principios y procedimientos normativos internacionales definidos en las especificaciones ISO 14020 e ISO 14024. Se trata de un modelo de certificación voluntaria y otorgada de manera independiente por terceros, diseñada para identificar productos concebidos bajo los preceptos de una economía segura, circular y responsable.
El análisis que realiza esta etiqueta se fundamenta en la evaluación del ciclo de vida de los productos a través de cinco categorías de sostenibilidad esenciales:
- Salud de los materiales: Garantiza rigurosamente que los componentes analizados sean seguros para el bienestar de las personas y no dañen el medio ambiente.
- Productos circulares: Impulsa los flujos de la economía circular mediante la aplicación de criterios de diseño circular desde el origen del producto.
- Aire limpio y protección del clima: Fomenta de forma activa el uso y la generación de energías limpias, reduciendo el impacto en la atmósfera.
- Gestión del agua y el suelo: Centra sus esfuerzos en la preservación de los recursos hídricos y la protección de las capas edáficas.
- Justicia social: Promueve de manera decidida la implantación de prácticas empresariales socialmente justas y seguras, velando por los derechos humanos de los trabajadores.
Utilizar materiales con el sello Cradle to Cradle Certified supone una garantía para obtener la información necesaria para justificar VERDE por su riguroso análisis, apunta Yolanda del Rey.
Respaldos sectoriales e impacto en la cadena de suministro
La ratificación del acuerdo ha contado con la valoración de los principales agentes implicados. Yolanda del Rey, directora de Certificación de GBCE, ha destacado la robustez que otorga esta convalidación documental para los agentes del sector que buscan certificar bajo su estándar. Por su parte, Aya Ulan, directora de Producto Circular Cradle to Cradle® en Eco Intelligent Growth (EIG) —única entidad acreditada para la evaluación de productos bajo este sello en España—, ha puesto el foco en la trascendencia de las decisiones materiales en los proyectos. Según Ulan, un edificio es el resultado de la suma de sus componentes, y el reconocimiento por parte de VERDE valida que la excelencia en el entorno construido se debe medir evaluando la calidad de cada elemento constructivo de forma responsable hacia el planeta.
Asimismo, Ren DeCherney, director de Entorno Construido en C2CPII, ha manifestado la satisfacción del instituto internacional ante este avance técnico en el mercado español. DeCherney ha recordado que los diseñadores y arquitectos poseen, en términos medios, una capacidad de compra e influencia en el mercado hasta 26 veces superior a la de un consumidor convencional. Por tanto, el uso de estándares circulares multiplica el impacto positivo a lo largo de toda la cadena de suministro global, trasladando ahora ese beneficio métrico a la escala completa del edificio gracias al ecosistema de VERDE.
Conectividad internacional y criterios ESG
La evolución del sello VERDE 2030 busca no solo optimizar la edificación a nivel local, sino mantener una estricta coherencia con los marcos de referencia internacionales. La herramienta se encuentra alineada con el modelo europeo Level(s), la Taxonomía de la Unión Europea y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. Esta vinculación permite que los proyectos que obtienen la certificación demuestren de manera fehaciente su aportación a las políticas comunitarias, agilizando el acceso a financiación sostenible y reforzando de forma notable su posicionamiento estratégico en el sector inmobiliario.
La metodología de VERDE permite generar informes especializados que detallan los resultados del inmueble en estos marcos globales, traduciendo datos técnicos en información clara.
Adicionalmente, el certificado nacional cuenta con el respaldo de GRESB, que lo reconoce como un sistema válido para el cumplimiento de sus estándares técnicos dentro del GRESB Real Estate Assessment, otorgándole la condición de Full Points Validation Status. Esta consideración apuntala la solidez del modelo español ante los inversores institucionales y los requerimientos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) más exigentes del panorama financiero internacional.
Con este acuerdo, GBCE —integrada en la red de la World Green Building Council que agrupa a más de 70 países y 36.000 miembros— y EIG (perteneciente al Grupo Construcía) consolidan un marco de trabajo integrado que aporta herramientas tangibles y fiables para acelerar la descarbonización y la economía circular en el sector de la edificación en España.






