El sector de las instalaciones eléctricas, fontanería y otras instalaciones en obras de construcción (CNAE 432) muestra una evolución contrapuesta en sus índices de siniestralidad y salud laboral. Según el último Estudio de la evolución de la incapacidad temporal, elaborado por el Observatorio AGREMIA-APIEM con el soporte estadístico de FREMAP, las bajas de origen estrictamente laboral han experimentado un notable descenso durante el pasado año 2025.
No obstante, este alivio en la siniestralidad profesional contrasta de forma preocupante con el repunte de las contingencias comunes (enfermedades y accidentes no laborales), las cuales concentran ya la inmensa mayoría de las ausencias en las empresas instaladoras.
Radiografía de la incapacidad temporal: profesional vs. común
Los datos definitivos correspondientes al ejercicio 2025 revelan que las bajas iniciadas por contingencia profesional supusieron apenas el 18,63% del total del sector, sumando un total de 5.542 procesos frente a los 6.070 registrados en 2024. En el extremo opuesto, las contingencias comunes se dispararon hasta alcanzar el 81,37% del volumen global de incapacidades temporales, con un total de 24.211 bajas frente a las 23.211 del año anterior.
| Evolución de Bajas Iniciadas (CNAE 432) | Ejercicio 2024 | Ejercicio 2025 | Variación (%) |
| Contingencia profesional | 6.070 | 5.542 | -8,70% |
| Contingencia común | 23.211 | 24.211 | +4,31% |
| TOTAL | 33.459 | 29.753 | -11,08% |
El descenso del 10% en la incidencia de bajas profesionales premia el éxito de las campañas de prevención de riesgos, pero el absentismo por contingencia común desborda el control empresarial.
En términos de incidencia media, que mide el número de bajas por cada 100 trabajadores, la vía profesional registró una tasa de 7,65, lo que se traduce en un descenso del 10% respecto a 2024. Por el contrario, la incidencia de la contingencia común se situó en un 39,54, anotándose un incremento del 3,70% interanual. El reflejo en el índice de incapacidad temporal (IT) general también es nítido: mientras el indicador profesional bajó un 3,12% (situándose en el 0,93), el índice de IT para contingencias comunes creció un 12,8%, escalando hasta el 4,23.
Principales causas de siniestralidad laboral en las instalaciones
El análisis pormenorizado sobre una muestra de 2.154 centros de trabajo en la Comunidad de Madrid y 16.535 asalariados (que arrojó 1.268 accidentes con baja) permite identificar con exactitud los puntos críticos de riesgo en el puesto de trabajo. El sobreesfuerzo físico sobre el sistema musculoesquelético repite como la causa mayoritaria de accidente laboral en las instalaciones, abarcando el 36,75% del total. Estas lesiones se localizan prioritariamente en la espalda/tronco, la pierna y el tobillo.
La segunda causa de siniestralidad la constituyen los golpes contra objetos inmóviles, con un 25,75%. El origen fundamental de estos siniestros se halla en las caídas desde escaleras fijas y móviles, así como en los tropiezos y resbalones en el propio centro de trabajo. El podio de la accidentalidad lo cierran los choques o golpes contra objetos en movimiento (14,16%), derivados habitualmente de la manipulación de materiales y componentes, afectando en mayor medida a la mano y la muñeca, el tobillo y el pie, y la cabeza y la cara.
Respecto a los desplazamientos, en 2025 se registraron 103 accidentes in itinere, de los cuales 78 fueron siniestros de tráfico. Asimismo, en el espectro de la contingencia común, un abrumador 41,38% de las bajas estuvo motivado por patologías del aparato respiratorio, malestar, síntomas y procesos infecciosos; se trata de diagnósticos de corta duración que, de forma agrupada, consumieron el 13,06% del total de las jornadas de baja del sector.
Alargamiento de los procesos y escalada de costes salariales
Otro de los vectores que enciende las alarmas en el tejido empresarial es que las bajas duran más. A lo largo de 2025, la duración media de los procesos aumentó tanto en las contingencias ocurridas durante la jornada de trabajo como in itinere. En el caso de los accidentes en jornada, la media repuntó desde los 25,37 días de 2024 hasta los 37,03 días en 2025. En términos globales, la duración media de una baja del sector subió de los 28,19 a los 37,80 días.
| Duración Media de las Bajas (Días) | Año 2024 | Año 2025 |
| In Itinere | 41,02 | 46,49 |
| Jornada de Trabajo | 25,37 | 37,03 |
| TOTAL SECTOR | 28,19 | 37,80 |
La duración media de las bajas laborales en el sector de las instalaciones se ha alargado significativamente en 2025, alcanzando una media global de 37,80 días.
Este incremento en los tiempos de recuperación impacta de forma directa sobre la competitividad de las compañías. El coste medio de las bajas finalizadas por accidente de trabajo escaló hasta los 1.100,34 euros por persona en 2025 (frente a los 1.050,21 euros de 2024). Del mismo modo, el coste medio por día de baja en contingencia profesional se encareció hasta situarse en los 26,67 euros por persona. En términos globales de coste para la empresa, los costes salariales por contingencias en jornada de trabajo pasaron de 854.844 euros en 2024 a 999.953 euros en 2025.
Preocupación empresarial e instancias a la Administración
Para las patronales sectoriales AGREMIA y APIEM, la lectura de las estadísticas genera sentimientos encontrados. Por un lado, celebran la efectividad de las campañas de concienciación sobre seguridad laboral y la rigurosa aplicación de los protocolos preventivos en las obras e instalaciones, un esfuerzo colectivo que justifica la reducción del 10% en los accidentes específicos de la profesión.
AGREMIA y APIEM reclaman reformas urgentes para otorgar mayores competencias a las mutuas en la gestión de las altas por contingencia común.
Sin embargo, la inquietud es máxima ante el absentismo derivado de la contingencia común y un índice de incapacidad temporal que consideran “disparado” al subir un 12,8%. Ambas asociaciones empresariales advierten que este repunte de patologías comunes constituye un problema estructural de salud pública y de gestión que escapa al control operativo de las empresas. Esta situación merma con severidad la productividad de un mercado aquejado, además, por una grave escasez de mano de obra cualificada.
Por ello, junto con la promesa de intensificar las acciones informativas en torno a los sobreesfuerzos musculares y los golpes mecánicos, las patronales instan formalmente a las administraciones públicas a acometer reformas normativas urgentes. Su principal reclamación radica en conceder mayores competencias a las mutuas colaboradoras en la gestión y propuesta de alta médica dentro de las contingencias comunes, una medida indispensable para aligerar la sanidad pública, acortar la duración de las bajas y frenar la sangría económica.




