La Casa de la Arquitectura de Madrid se convirtió en el epicentro del sector con la celebración de los Premios de Arquitectura Hispalyt 2023-2025. El evento, que reunió a destacados arquitectos, representantes institucionales y profesionales de la edificación, sirvió para otorgar los XVIII Premios de Arquitectura de Ladrillo y los VII Premios de Arquitectura de Teja, consolidando estas distinciones como un termómetro de la excelencia constructiva en España. El encuentro estuvo marcado por la reivindicación de los materiales cerámicos como soluciones contemporáneas capaces de fusionar la identidad del territorio con la vanguardia técnica.
La apertura del acto contó con la intervención de María Teresa Verdú, directora general de Agenda Urbana y Arquitectura del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (MIVAU), quien destacó el papel de las piezas cerámicas dentro de la edificación actual, señalando que tanto el ladrillo como la teja son materiales que evolucionan sin perder su esencia. Según apuntó Verdú, ambos son capaces de responder a los grandes retos sectoriales desde la innovación, la sostenibilidad y el arraigo al territorio, demostrando su aptitud para integrarse en procesos avanzados sin renunciar a la escala humana.
El avance hacia sistemas constructivos más industrializados no supone una ruptura con la tradición material, sino una oportunidad para actualizarla y proyectarla hacia el futuro, afirmó María Teresa Verdú (MIVAU).
La cita técnica adquirió un cariz conceptual con la presentación del libro LADRILLO SISTEMA OFF-SITE: nuevas estrategias para la arquitectura industrializada, una publicación editada por Hispalyt, coordinada por conarquitectura ediciones y que cuenta con el respaldo del MIVAU. Su autor, Vicente Sarrablo, catedrático de Construcciones Arquitectónicas de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC Barcelona), expuso las claves del volumen, defendiendo el potencial de la tecnificación cerámica. Sarrablo fue tajante al aseverar que el ladrillo ya no debe entenderse de manera aislada, manifestando que «el ladrillo ya no es solo un producto, sino un componente de un sistema». Esta visión busca abrir el camino a soluciones que agilicen los procesos de obra sin mermar las prestaciones estéticas y técnicas propias de la arcilla cocida.
En el plano de los galardones, los presidentes de Hispalyt, Pedro Rognoni, y de su Sección de Tejas, Alfred Vincent, coincidieron en el excelente momento formal que vive la arquitectura cerámica nacional, ligada inexorablemente a los retos de la eficiencia energética y la sostenibilidad constructiva. El jurado otorgó el máximo reconocimiento del XVIII Premio de Arquitectura de Ladrillo a la intervención en el Real Monasterio de Sijena (Huesca), una propuesta conjunta de Pemán y Franco Arquitectos y SEBASTIÁN Arquitectos que sobresale por su sensibilidad patrimonial.
En la segmentación por categorías de la sección de Ladrillo, los proyectos distinguidos reflejan la versatilidad técnica de este componente. En la tipología de Vivienda Unifamiliar se premió la obra de Two/Bo en Albons (Gerona), mientras que en Vivienda Colectiva el reconocimiento se otorgó ex aequo al edificio residencial en Carabanchel (Madrid) de ALE ESTUDIO y a las 125 viviendas sociales en Pítamo Sur (Sevilla) firmadas por José Luis Daroca y PRÁCTICA. En la vertiente No Residencial / Terciario, el jurado falló un nuevo ex aequo para la estabilización de cuevas antrópicas urbanas en Tomelloso (Ciudad Real), ejecutada por José Antonio Aguado Benito, Francisco Javier Vellés Montoya y Juan Alonso Aperte, y para la Facultad de Ciencias de la Salud de la UC3M en Getafe (Madrid), diseñada por Zigzag Arquitectura junto a Luis Díaz-Mauriño Garrido-Lestache.
Las intervenciones en el Real Monasterio de Sijena y el Pabellón de Golbardo lideraron el palmarés de unos premios orientados a reconocer la calidad arquitectónica y técnica de la cerámica.
Completando el palmarés cerámico de ladrillo, el premio en la categoría de Ladrillo/Bloque para Revestir recayó en una urbanización de nueva planta en Calvià (Mallorca), desarrollada por TEd’A arquitectes. En materia de Sostenibilidad, se distinguió al Centro de Atención Primaria Moisés Broggi en L’Escala (Gerona), un trabajo de Coll-Leclerc arquitectos SLP; mientras que el galardón de Industrialización se entregó a PMMT por la rehabilitación de la sede de Barcelona del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.
Por su parte, el VII Premio de Arquitectura de Teja encumbró al Pabellón ubicado en Golbardo (Cantabria), desarrollado por un equipo multidisciplinar integrado por Héctor Navarro, Carlos Navarro, arkhitekton sa, Ana María Flor Ortiz y Rodia Valladares Sánchez. Esta misma obra se alzó con el triunfo en la subcategoría de Rehabilitación. En Obra Nueva, la distinción fue para una vivienda unifamiliar en suelo rústico en Manacor (Mallorca), firmada por OAM Oficina d’Arquitectura a Mallorca; y en Sostenibilidad, el galardón fue asignado a un edificio de viviendas en Inca (Mallorca), proyectado por Estruch Martorell Arquitectes, Estudi E. Torres Pujol y Ripoll Tizón Arquitectes.
El bloque de cierre de la jornada estuvo dedicado al reconocimiento de la trayectoria profesional, otorgando a Cruz y Ortiz Arquitectos el Galardón «Excelencia en Arquitectura Cerámica» de Hispalyt. Antonio Ortiz ofreció previamente la ponencia titulada «De ladrillo», desgranando la estrecha relación de su firma con la materialidad a través de hitos internacionales como la estación de Santa Justa en Sevilla o la reforma del Rijksmuseum de Ámsterdam. La entrega de la escultura conmemorativa «Terracota» fue realizada por Pepe Malpesa, de Cerámicas Malpesa, quien ensalzó la capacidad del estudio sevillano para convertir este material en un eje indiscutible de su producción conceptual.
El estudio Cruz y Ortiz Arquitectos recibió el Galardón Excelencia en Arquitectura Cerámica tras repasar más de cinco décadas de trayectoria unida a la materialidad del ladrillo.
La clausura formal estuvo a cargo de Laureano Matas, vicepresidente primero del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), quien alabó el papel tractor de los premios de Hispalyt para consolidar espacios de debate que mejoren, año tras año, la calidad de la edificación y difundan el conocimiento técnico dentro de la profesión.

















