La normalización de las metodologías digitales ha transformado el ecosistema de la edificación y la obra pública. Sin embargo, la implantación real de la serie ISO 19650 demuestra que disponer de un vocabulario técnico común no resuelve automáticamente los cuellos de botella en la gestión de los proyectos. La traslación de las exigencias normativas a los contratos, los equipos de trabajo y la operativa diaria de las obras requiere superar la mera asimilación de acrónimos para articular un sistema de gestión integral.

En este contexto, la reciente publicación del libro «ISO 19650 sin problemas», del arquitecto, docente e investigador Javier Alonso Madrid, aborda el reto de trasladar la norma a la práctica operativa de la edificación y la ingeniería. La obra se complementa con una herramienta visual orientada a navegar por la red de relaciones conceptuales que estructuran este estándar internacional. Cabe destacar que este es el primer volumen de la serie de libros técnicos «Sin problemas» sobre normativas, de los que seguiremos informando a medida que se publiquen en Construnews.
De la terminología al sistema de gestión
La normalización de BIM ha introducido durante los últimos años un vocabulario cada vez más preciso para describir cómo debe producirse, intercambiarse y gestionarse la información de un activo. Sin embargo, disponer de una terminología común no significa que los proyectos hayan resuelto automáticamente sus problemas de gestión. La serie ISO 19650 proporciona un marco para organizar la gestión de información durante el ciclo de vida de los activos construidos. Su alcance va mucho más allá de la organización de modelos BIM. Afecta a la definición de necesidades de información, a la contratación, a la estructura de los equipos, a la planificación de entregables, a los procedimientos de revisión y autorización y a la conservación de la información generada.
Por eso, una lectura basada únicamente en identificar acrónimos resulta insuficiente. CDE, BEP, MIDP, TIDP, requisitos de información, estados, responsabilidades o LOIN no son piezas independientes. Forman parte de un sistema en el que cada decisión condiciona las siguientes. Si los requisitos iniciales están mal definidos, difícilmente podrá redactarse un BEP consistente. Si no se establece qué equipo debe producir cada información y en qué momento, los planes de entrega pierden buena parte de su utilidad. Si el CDE se limita a proporcionar carpetas compartidas, pero no existe un procedimiento claro para revisar, autorizar y cambiar el estado de la información, la plataforma tecnológica no resuelve el problema de gestión.
La dificultad de la ISO 19650 no reside tanto en conocer sus acrónimos como en entender cómo se relacionan requisitos, agentes, documentos, estados de la información y responsabilidades.
El CDE: más proceso que plataforma
El Common Data Environment se ha convertido en uno de los conceptos más utilizados del ecosistema BIM y, al mismo tiempo, en uno de los más simplificados. En muchos proyectos se identifica disponer de un determinado software con disponer de un CDE. Sin embargo, la cuestión esencial no es dónde se almacenan los archivos, sino qué proceso sigue la información desde que se produce hasta que puede utilizarse con una finalidad determinada.
Los estados WIP, Shared, Published y Archived permiten distinguir información todavía en elaboración, información disponible para coordinación, información autorizada para un uso determinado e información que debe conservarse como registro. Esta estructura obliga a definir procedimientos, permisos, revisiones y responsabilidades. El cambio de estado de una información no debería responder simplemente al movimiento de un archivo entre carpetas. Implica que se han realizado determinadas comprobaciones, que existe una responsabilidad asociada a esa revisión y que la información puede utilizarse con un nivel de confianza distinto. La trazabilidad adquiere, por tanto, tanta importancia como el almacenamiento.
Cuando este proceso no está definido, el entorno común de datos puede terminar funcionando como un repositorio sofisticado, pero no necesariamente como un verdadero sistema de gestión de información.
Un CDE no es simplemente una plataforma documental: requiere procedimientos de revisión, autorización, cambio de estado y trazabilidad.
Roles y responsabilidades en proyectos complejos
Otra dificultad recurrente aparece al trasladar la estructura de responsabilidades de la norma a la organización real de un proyecto. Los proyectos AEC rara vez presentan organigramas simples. Promotores, project managers, proyectistas, contratistas, especialistas, consultores BIM y numerosos equipos de tarea pueden intervenir simultáneamente en la producción y utilización de información. Además, una misma organización puede asumir funciones distintas según la fase del proyecto.
La cuestión no consiste únicamente en asignar un nombre a cada rol. Lo relevante es establecer quién solicita una información, quién debe producirla, quién coordina su generación, quién realiza las comprobaciones necesarias, quién autoriza su utilización y quién responde de su entrega. Estas responsabilidades deben poder rastrearse desde los requisitos iniciales hasta los entregables finales. Si no existe esa continuidad, aparecen duplicidades, vacíos de responsabilidad y decisiones tomadas sobre información cuyo grado de validación no está claro.
La ISO 19650 aporta un marco para ordenar estas relaciones, pero cada proyecto debe traducir ese marco a su propia estructura contractual. Una matriz de responsabilidades puede ser una herramienta útil, pero únicamente cuando refleja decisiones reales y no se incorpora como un documento administrativo adicional.
Del LOD al LOIN
Pocas cuestiones han generado tantas interpretaciones diferentes dentro de BIM como el concepto de LOD. Durante años se han utilizado escalas de Level of Development, Level of Detail y otras formulaciones similares para describir el grado de desarrollo de los modelos. Estas clasificaciones han resultado útiles para coordinar expectativas, pero también han favorecido una interpretación excesivamente lineal del desarrollo: a medida que avanza el proyecto, el modelo debería incorporar progresivamente más geometría y más información.
El concepto de Level of Information Need introduce una lógica diferente. La pregunta deja de ser cuánto detalle debe tener un elemento y pasa a ser qué información necesita realmente un determinado agente para realizar una determinada actividad.
El debate LOD/LOIN refleja un cambio de enfoque: pasar de describir cuánto se ha desarrollado un modelo a definir qué información necesita realmente cada agente para una finalidad determinada.
La diferencia no es únicamente terminológica. Un elemento puede necesitar información geométrica muy precisa y escasa información alfanumérica para una determinada tarea. Otro puede requerir exactamente lo contrario. La documentación asociada puede ser igualmente relevante. Además, estas necesidades pueden cambiar según la fase, el uso previsto y el destinatario de la información.
Por eso, plantear LOD y LOIN como términos intercambiables conduce a simplificaciones. El primero procede de determinados sistemas de clasificación del desarrollo de los modelos; el segundo responde a una lógica explícita de necesidad de información. Desde el punto de vista contractual, esta diferencia es importante. Exigir información que nadie necesita incrementa costes y genera trabajo sin utilidad. Exigir menos información de la necesaria desplaza el problema hacia fases posteriores. La calidad de una especificación BIM depende en buena medida de encontrar ese equilibrio.
BEP, MIDP, TIDP y requisitos de información solo adquieren sentido cuando forman parte de una cadena coherente de gestión.
Requisitos antes que modelos
La gestión de información debería comenzar antes de que empiece la producción de modelos. La pregunta inicial no es qué debe modelarse, sino qué decisiones deben adoptarse y qué información será necesaria para poder tomarlas. A partir de ese punto pueden establecerse los requisitos correspondientes y definir posteriormente cómo se producirán y entregarán. Esta secuencia parece evidente, pero en numerosos proyectos se invierte. Primero se establece que determinados equipos deben producir modelos BIM y solo después se intenta determinar qué información deberían contener.
La consecuencia suele ser conocida: modelos muy desarrollados que no responden exactamente a las necesidades del cliente, información redundante y una cantidad considerable de trabajo dedicada a completar parámetros cuya utilización posterior es incierta. El BEP y los diferentes planes de entrega adquieren sentido dentro de esta cadena. No deberían ser documentos independientes preparados para cumplir formalmente un requisito contractual. Deben explicar cómo se responderá a unas necesidades previamente definidas.
Los TIDP organizan las entregas de los distintos equipos de tarea. El MIDP permite coordinarlas en una planificación general. El BEP establece cómo se organizará la gestión de información. Pero estos documentos solo resultan coherentes cuando mantienen una relación directa con los requisitos que originaron la necesidad de producir esa información.
Una lectura transversal de la ISO 19650
Una de las dificultades prácticas de la serie ISO 19650 es que un concepto puede aparecer relacionado con varios procesos y documentos diferentes. La lectura lineal de la norma resulta necesaria, pero no siempre es la forma más rápida de resolver una duda durante el desarrollo de un proyecto. A partir de esta necesidad se ha desarrollado una herramienta visual de consulta que permite introducir un término y localizar en qué parte de la serie ISO 19650 aparece, además de visualizar los conceptos con los que mantiene relación.
Una búsqueda sobre CDE, por ejemplo, no debería conducir únicamente a una definición. Resulta más útil comprender su relación con los estados de información, los procedimientos de revisión, los agentes responsables, las autorizaciones y los entregables. Del mismo modo, consultar LOIN tiene sentido cuando permite relacionarlo con los requisitos de información y con la finalidad para la que se solicita un determinado contenido.
La herramienta no pretende sustituir la consulta de las normas. Su función es proporcionar una lectura transversal que permita desplazarse entre conceptos relacionados y comprender cómo encajan dentro del sistema general de gestión de información.
Una herramienta visual de consulta permite localizar términos dentro de la ISO 19650 e identificar sus relaciones con otros conceptos del proceso.
Un libro orientado a la aplicación
Ese mismo planteamiento está en el origen de «ISO 19650 sin problemas», actualmente publicado en su versión 1.1. En lugar de reproducir la estructura normativa, el libro parte de cuestiones que aparecen habitualmente durante la aplicación: cómo organizar un CDE, cómo estructurar requisitos, cómo interpretar el LOIN, qué relación existe entre los diferentes planes de entrega, cómo asignar responsabilidades o cómo revisar la trazabilidad documental de un proyecto.
El libro se plantea como una guía de aplicación y no como una alternativa al texto normativo. Su destinatario natural es el profesional que necesita utilizar la ISO 19650 en proyectos reales, pero también el estudiante de BIM o de titulaciones relacionadas con Arquitectura, Ingeniería, Edificación y Construcción que necesita comprender la lógica completa del sistema.
Sobre el autor
Javier Alonso Madrid es arquitecto, profesor universitario e investigador, con una trayectoria profesional vinculada a la arquitectura, BIM, gestión de información, innovación y digitalización del sector AEC. Su aproximación a la ISO 19650 combina la experiencia en proyectos con la participación en trabajos vinculados a la redacción y desarrollo normativo de esta familia de normas. Esa doble perspectiva permite abordar una cuestión especialmente relevante: la diferencia entre el significado preciso de un concepto dentro del marco normativo y las interpretaciones que posteriormente se consolidan en la práctica profesional. «ISO 19650 sin problemas» surge precisamente de esa experiencia y del intento de trasladar un sistema normativo complejo a situaciones reconocibles de contratación, coordinación, revisión, auditoría y entrega de información.
El libro «ISO 19650 sin problemas» desarrolla estas cuestiones desde una perspectiva aplicada, orientada tanto a profesionales como a estudiantes de BIM y de titulaciones del sector AEC.
Aplicar la norma como sistema
Aplicar la ISO 19650 no consiste en incorporar un conjunto adicional de acrónimos al lenguaje BIM. Supone ordenar cómo se solicita, produce, revisa, comparte, utiliza y conserva la información. Cuando requisitos, responsabilidades, CDE, planes de entrega y necesidades de información se entienden como elementos relacionados, la norma deja de percibirse como una estructura documental añadida al proyecto. Se convierte en un marco operativo para gestionar información de forma coherente a lo largo del ciclo de vida del activo.





