La Federación de la Industria Europea de la Construcción (FIEC) acaba de publicar la 69ª edición de su prestigioso Informe Estadístico. Un documento que ofrece una radiografía minuciosa, tanto a nivel comunitario como país por país, del estado real de la actividad constructiva en el viejo continente.
Tras encadenar dos ejercicios de contracción económica marcados por la incertidumbre y el encarecimiento de costes, el sector respira y avista un cambio de tendencia. Las proyecciones oficiales de la federación apuntan a un retorno al crecimiento moderado de cara a finales de este año y, especialmente, durante el próximo ejercicio, consolidando una mejoría que, no obstante, todavía se muestra frágil y desigual según las regiones.
El sector europeo de la construcción encara el horizonte con un optimismo moderado y contenido. Después de un bienio sumamente complejo, en el que la inversión total en construcción en la Unión Europea registró una contracción del 2,5% en 2024 y un retroceso adicional del 2,1% en términos reales durante 2025, las previsiones para 2026 marcan un punto de inflexión con un crecimiento estimado del 2,7%. Sin embargo, desde Construnews advertimos que las cifras macroeconómicas exigen prudencia: este esperado repunte no bastará para compensar por completo los severos desplomes sufridos en los dos años previos, confirmando que la recuperación total del tejido constructivo europeo aún requerirá de mayor estabilidad temporal.
La inversión en construcción en la UE crecerá un 2,7% en 2026, una tasa insuficiente para neutralizar las pérdidas acumuladas en el bienio anterior.
La ingeniería civil se consolida como el gran motor del sector
Al analizar pormenorizadamente los distintos segmentos de mercado, la ingeniería civil repite de manera indiscutible como el principal catalizador de la actividad. Este nicho de negocio demostró una notable resiliencia en 2025 al experimentar un avance del 3,8%, que daba continuidad al sólido incremento del 4,6% cosechado durante el ejercicio 2024. Las estimaciones técnicas de la FIEC para 2026 elevan este dinamismo hasta un notable 4,1% de crecimiento.
Este comportamiento expansivo se encuentra directamente respaldado por las fuertes inyecciones económicas destinadas a infraestructuras de transporte, redes de energía y sistemas de agua, impulsadas decisivamente por los diversos fondos de financiación europeos y los programas de inversión nacionales.
La edificación residencial remonta desde mínimos históricos
La gran novedad que permite albergar esperanzas de cara a los próximos meses radica en el cambio de signo de la edificación, que finalmente abandonará el terreno negativo. Tras encajar un doloroso desplome del 3,5% en la inversión edificatoria durante 2025, las previsiones para 2026 calculan una notable subida del 2,2% en el conjunto de la edificación.
La obra nueva residencial protagonizará un rebote técnico del 5,1%, espoleada por los mínimos históricos de producción previos.
El gran protagonista de esta sección será el segmento de la vivienda nueva, que prevé un rebote del 5,1%. Los analistas sectoriales recuerdan que este vigoroso incremento porcentual se produce debido a un mero efecto estadístico, al partir de una base de comparación inusualmente baja provocada por la parálisis de proyectos de los últimos años. Por su parte, el ámbito de la rehabilitación y la reforma residencial se anotará un avance mucho más tímido y moderado, fijado en un 1,3%.
Estabilización no residencial y riesgos latentes en el horizonte
Por último, el mercado de la construcción no residencial (oficinas, logística, retail e industrial) parece encontrar su suelo de resistencia. Tras contraerse un 1,8% a lo largo de 2025, el informe de la FIEC proyecta un crecimiento del 1,4% para 2026.
La volatilidad de los costes materiales, los retrasos burocráticos y la falta de mano de obra cualificada amenazan la consolidación del crecimiento.
A pesar de que la industria de la construcción accede al presente ejercicio bajo unas condiciones operativas sustancialmente más favorables que las imperantes en el arranque del año anterior, los expertos insisten en que la velocidad, solidez y durabilidad de esta fase expansiva seguirán condicionadas por múltiples factores críticos. Las condiciones de acceso a la financiación bancaria, la capacidad de inversión real de las administraciones públicas, la volatilidad en los costes energéticos y de las materias primas, las demoras administrativas en la concesión de licencias, la escasez estructural de mano de obra y los ratios de solvencia de las constructoras continuarán bajo estricta vigilancia.





