La Casa de la Arquitectura Técnica abre en Barcelona para explicar cómo se construyen, mantienen y transforman los edificios

El Cateb vuelve a su sede de la calle Bon Pastor tras dos años de obras con un edificio rehabilitado que deja a la vista estructura, instalaciones y materiales, y que quiere ser un espacio de debate abierto a la ciudadanía sobre vivienda, rehabilitación y futuro del sector

El Dato
2.300 m², 450 m² de aulas, 930 muebles donados a 17 entidades, 5,6 t de residuos y 1 t de CO2 evitadas y sello DGNB en curso.

El Colegio de la Arquitectura Técnica de Barcelona (Cateb) ha presentado este 5 de noviembre la Casa de la Arquitectura Técnica, su sede rehabilitada en la calle Bon Pastor. Durante la presentación a los medios, sus responsables detallaron una intervención basada en rehabilitar en lugar de derribar, en la auditoría y la reutilización de materiales y en la certificación europea DGNB, y explicaron un programa con el que el colegio quiere abrirse a la ciudad y llenar un vacío: Barcelona no tenía un espacio dedicado a explicar cómo se construye.

El Colegio de la Arquitectura Técnica de Barcelona (Cateb) ha presentado a los medios la nueva Casa de la Arquitectura Técnica, en la calle Bon Pastor de Barcelona. Tras casi dos años de obras, el colegio regresa a un edificio que es el mismo, pero que, como reconoció su directora general, Isabel Pagonabarraga, quienes lo conocían encontrarán «una casa diferente». Durante este tiempo, el Cateb ha mantenido sus servicios a los colegiados desde una sede provisional junto a la plaza Francesc Macià.

En la presentación participaron Pagonabarraga, el vicepresidente del colegio, Alejandro Soldevila, y la vocal experta en sostenibilidad, Bega Clavero. Pagonabarraga excusó la asistencia del presidente, Celestí Ventura, que no pudo acudir por motivos de agenda.

2.300 metros cuadrados para formación, trabajo y divulgación

Pagonabarraga abrió el acto con las cifras del edificio: unos 2.300 metros cuadrados, que tras la intervención acogen 450 metros cuadrados de aulas, un espacio de coworking de uso interno para los colegiados, un gran auditorio en la planta baja y espacios polivalentes para la divulgación cultural y científico-técnica.

La renovada sede «no es una reforma arquitectónica más, es una invitación a debatir y reflexionar sobre cómo debemos construir en el futuro», en palabras de la propia Pagonabarraga.

Rehabilitar, auditar y deconstruir

La vocal de sostenibilidad, Bega Clavero, explicó que la necesidad de rehabilitar estaba clara desde el principio, pero que «hay muchas maneras de encarar una rehabilitación». «Teníamos claro que no nos podíamos quedar en «hemos cambiado los espacios, hemos tirado paredes». Tenía que ser algo más, por la profesión que tenemos y por lo que estamos defendiendo», señaló. El resultado es una rehabilitación energética que, según detalló, se ha apoyado en la nueva directiva europea que acaba de entrar en vigor.

«La gran decisión en sostenibilidad ha sido rehabilitar. No hemos derribado un edificio para hacerlo como hemos querido, sino que lo hemos mantenido», resumió. El punto de partida fue una auditoría de materiales, «algo que habitualmente no se hace en una obra», para decidir qué se conservaba en el propio edificio, qué podía tener una segunda vida en otras entidades y qué se reciclaba. «Hemos cambiado la filosofía de derribar: pasamos a deconstruir», afirmó.

Partimos de una auditoría de materiales, algo que habitualmente no se hace en una obra. Hemos cambiado la filosofía de derribar: pasamos a deconstruir, Bega Clavero, vocal de sostenibilidad del Cateb.

Con ese criterio se han mantenido la estructura, que se ha revisado, y la caja de escalera original. Se ha recuperado toda la madera de los pavimentos de la planta primera y unos mármoles de un baño más noble que el resto, que se han reincorporado al edificio. El vidrio retirado también se ha recuperado y en su lugar se han instalado vidrios reciclados; no se pudo reutilizar el mismo vidrio por una cuestión de plazos de la empresa, por lo que se destinará a otras obras.

El mobiliario que ya no encajaba en los nuevos espacios se ha donado a entidades sociales. Se donaron 930 elementos de mobiliario a 17 entidades sociales, y se evitaron 5,6 toneladas de residuos y la emisión de 1 tonelada de CO₂. Clavero añadió que se ha desarrollado además un ingente trabajo con entidades que han facilitado su ocupación social.

Un edificio pensado también para su final de vida

A preguntas de Construnews sobre si se había tenido en cuenta la futura deconstrucción del edificio, los responsables del colegio explicaron que la mayoría de los tabiques interiores son desmontables. Esto permite modificar los espacios a medida que surjan nuevas formas de trabajar o nuevas necesidades del colegio, lo que alarga la vida útil del inmueble, y facilita una eventual deconstrucción «de una manera mucho más sencilla». «Ya veis que no tenemos muchos acabados: tenemos los materiales muy fácilmente desmontables», y al final de la vida del edificio, se cumplirá la circularidad completa del edificio.

Certificación DGNB, sensores y ventilación continua

Para verificar la sostenibilidad de la intervención, el Cateb está en proceso de certificación con el sello europeo DGNB. Clavero explicó que el colegio lo eligió «después de hacer varias comparativas», por ser «el más completo y el más riguroso a la hora de valorar cuán sostenible puede llegar a ser un edificio», y por estar muy ligado a la política de construcción que está implantando la Unión Europea.

Entre las medidas aplicadas figuran el aislamiento de fachadas y cubiertas y la instalación de carpinterías de altas prestaciones en un edificio con mucha superficie de vidrio. El inmueble está sensorizado para controlar la temperatura y la humedad, parámetros de confort interior, lo que permite «consumir la mínima climatización para estar bien» y reunir datos para ir ajustando las máquinas y reducir el consumo.

Clavero destacó especialmente el sistema de ventilación continua, «muy desconocido todavía en este país», que aporta una calidad del aire con muy bajo contenido de CO₂. El edificio ha ganado también luz natural: al abrir espacios y aumentar la superficie acristalada, siempre con protección solar para evitar el sobrecalentamiento, «la cantidad de luz natural que entra es bestial», según han trasladado trabajadores y colegiados.

Una fachada que hace visible la profesión

La fachada, que ya era icónica por sus letras, incorpora ahora un andamio, «un elemento icónico dentro del mundo de la construcción», que además proporciona sombreado al interior. Las letras se han restaurado y actualizado al nombre actual de la profesión: antes decían «aparelladors», ahora «arquitectes tècnics». Se ordenan de forma inversa y, al llegar a la planta baja, se recolocan, como símbolo de que el arquitecto técnico pone orden en el caos. Las letras originales de «aparelladors» se han restaurado y conservado en el interior como un guiño a la historia de la profesión, cuyo colegio cambió su antigua denominación por una más inclusiva.

En lo alto del edificio vuelve a estar el saltamontes, una figura muy querida por los colegiados que aparece en libretas, llaveros y otros objetos del colegio. Se ha restaurado recuperando su estética y colores originales. Según explicaron, es símbolo de sabiduría y alude a que el arquitecto técnico va saltando de obra en obra.

Cargar menos carbono: la estructura que no se construyó

A la pregunta sobre el carbono embebido, ante la obligación de certificarlo en las obras a partir del próximo año, Clavero explicó que en la sede se ha llevado a cabo un análisis de ciclo de vida con una consultora especializada para que la huella de carbono del edificio fuese mínima. «La medida más importante ha sido ahorrarnos construir una estructura de hormigón o de acero, que tiene mucho peso», indicó.

Como institución, reconoció que el reto es formar a los profesionales en carbono, un ámbito del que «sabemos relativamente poco» porque la sostenibilidad se ha asociado tradicionalmente a la eficiencia energética y al carbono en uso. «Vienen años de formarnos y de adoptar esta nueva metodología, que es entender que un edificio no es solo un edificio: tiene un transporte, una fabricación de materiales, un uso de agua y un final de vida que también hay que considerar», afirmó.

Llenar un vacío en la ciudad

Los responsables del Cateb explicaron que, hasta ahora, el colegio era «muy útil», daba servicios, formaba y orientaba a los técnicos, pero era «una casa cerrada hacia dentro y cerrada a sus colegiados». La reforma se aprovechó para pensar qué querían que fuera el colegio en el futuro, y la respuesta es una casa abierta. «Hablamos de casa porque la casa es el lugar donde estás bien, donde siempre eres bienvenido y donde hay conversaciones», señalaron, con la voluntad de que la comunidad de colegiados crezca y de que la ciudadanía pueda entrar sin ser colegiada.

En Barcelona tenemos museos de historia y de ciencia, pero no teníamos un espacio donde se explicara cómo se construyen, cómo se mantienen y cómo se transforman los edificios.

El carácter pionero del proyecto responde, según explicaron, a que «en Barcelona tenemos museos de historia, museos de ciencia, pero no teníamos un espacio donde se explicara cómo se construye, cómo se transforma o cómo se mantienen los edificios». «Hemos llenado este vacío que tenía la ciudad», añadieron.

La reforma, insistieron, «no es un capricho estético». Sus objetivos son explicar la profesión, «a menudo un poco invisible», y el valor y el rigor que aporta al sector; abrirse a la ciudad, con una planta baja que antes era cerrada y ahora invita a entrar, con una escalera que lleva directamente a la primera planta; generar actividad cultural vinculada a la construcción; ser un espacio de reflexión, «no porque el Cateb tenga que tener una posición clara sobre cualquier controversia, sino para generar debate y diferentes puntos de vista»; reforzar el sentimiento de pertenencia de los colegiados, y ser la puerta de entrada a futuros profesionales, despertando la curiosidad de estudiantes que quizá ni saben que la profesión existe.

Vivienda, parque envejecido y repensar el sector

El colegio considera que este es el momento por cuatro razones. La primera, el debate social sobre el acceso a la vivienda: «Se habla de precios, de accesibilidad, pero también tenemos que hablar de la dignidad de las viviendas», y el Cateb quiere aportar conversación y buscar soluciones participativas. La segunda, el envejecimiento del parque: la mayoría de las viviendas tienen más de cuarenta años y hay que mantenerlas y adaptarlas energéticamente, en accesibilidad y al cambio climático, «que ha venido para quedarse».

La tercera, que Barcelona es este año Capital Mundial de la Arquitectura, un foco que, a su juicio, «no tiene que acabar este año». La cuarta, la necesidad de repensar el sector desde el punto de vista constructivo, de los materiales y la nueva manera de construir, y desde el punto de vista social: cómo deben ser los edificios y los hogares del futuro. «Nosotros podemos aportar rigor, podemos aportar datos y podemos ayudar a ordenar la conversación», resumieron.

No podemos dar la solución a todo. Queremos contribuir con datos, aportar todos los puntos de vista, ordenar la conversación y aportar el rigor técnico de nuestra profesión.

Un programa propio: exposiciones, ARTEC y MACBA

La primera propuesta es la exposición «El cuerpo que habitamos», una anatomía de un edificio en la que el público puede interactuar y comprender cómo la falta de salubridad de los edificios afecta a la salud de quienes los habitan. A modo de hospital de edificios, el visitante podrá diagnosticar el estado de su vivienda (humedades, calidad del aire o presencia de sustancias nocivas) y conocer medidas de mejora. La muestra abre al público el 6 de noviembre, es gratuita y podrá visitarse hasta el 4 de enero de 2027.

El colegio celebró este año el festival ARTEC, con un cinefórum que generó conversaciones sobre los problemas de la vivienda y su relación con la salud, el acceso, la inmigración o el turismo. El próximo año tendrá lugar la segunda edición. El Cateb ha cerrado también una colaboración con el MACBA para acoger exposiciones con obras de su colección.

El propio edificio formará parte del discurso: en la planta baja habrá una exposición permanente, «El edificio al descubierto», con un código QR que explica cómo era el inmueble y cómo se ha transformado, y que en el futuro irá incorporando innovaciones constructivas. El colegio quiere combinar exposiciones, cinefórums y distintos formatos de diálogo, con expertos, entre arquitectos técnicos, con alumnado universitario y de los últimos cursos escolares y con la ciudadanía, y dejar además un legado digital, como ya hace con su archivo.

Territorio y relación con los arquitectos

Preguntados por su arraigo territorial y por su relación con el Colegio de Arquitectos, los responsables del Cateb recordaron que el colegio tiene seis delegaciones: Terrassa, Granollers, Mataró, Vic, Manresa y Vilafranca del Penedès. «Tenemos que encontrar soluciones locales y trabajamos localmente con nuestros colegiados y con la administración local», explicaron.

Sobre los arquitectos, subrayaron que son «dos profesiones totalmente diferentes, pero complementarias», que trabajan juntas, igual que sus colegios. Pusieron como ejemplo el trabajo conjunto en el problema de la vivienda y en las reuniones con la administración para la reducción de trámites, «tan necesaria». «El arquitecto conceptualiza, piensa y proyecta, y el arquitecto técnico ordena, construye y hace que se cumplan plazos, calidad y coste, y que los edificios acaben construidos, que ese proyecto no se quede en un cajón».

Digitalización e industrialización

Sobre la digitalización, los portavoces del colegio la definieron como «nuestro día a día». El Cateb ha ofrecido a todos los colegiados una formación larga y compleja, que ha durado muchos meses, y recoge sus necesidades y dudas para acompañarles. «Es muy importante que el grueso de profesionales no se quede atrás, porque entonces dejaremos de ser operativos», advirtieron. El colegio combina, además, cursos largos, másteres y posgrados con formaciones más cortas, prácticas y centradas en una temática.

En cuanto a la industrialización, explicaron que en obra nueva «es fantástica y superútil», ya que ayuda sobre todo a recortar plazos e incluso a reducir la cantidad de material. En rehabilitación «se puede aplicar, por supuesto, pero cuesta» y depende de cada edificio. En la sede se han industrializado parte del andamio de fachada y la fabricación y el montaje de los muros cortina, aunque no ha habido grandes piezas de fachada fabricadas en taller.

Control del edificio y mantenimiento preventivo

Ante una pregunta sobre los riesgos de la digitalización y los ciberataques, explicaron que el edificio funciona de forma centralizada, automática y también manual. «El usuario tiene que tener el control del edificio», señalaron, aunque el grado de control depende de la tipología y el tamaño: en un inmueble como este, con usos de oficina, expositivos, públicos y privados, hace falta un control centralizado para ser eficientes y garantizar el confort. La opción híbrida, coincidieron, es la mejor.

Los responsables del colegio añadieron que disponer de datos permite un mantenimiento preventivo y no reactivo, que evita que los edificios se deterioren y mantiene su valor. El Cateb ofrece una herramienta para facilitarlo a todos los edificios.

En cuanto a la biblioteca, en la nueva sede se conservan los volúmenes de más consulta. El resto está guardado y cualquier colegiado puede tenerlo disponible en 24 horas.

Rehabilitar en lugar de derribar

La dirección de ejecución de la obra (DEO), una de las funciones propias del arquitecto técnico, ha estado a cargo de Betarq Group, que ha controlado la calidad de los materiales y de los sistemas constructivos, la seguridad, los costes y los plazos. Ventura señala en la nota que la rehabilitación «busca conectar el edificio con la calle» y que la nueva fachada, las letras de colores y el saltamontes restaurado «hacen visible el trabajo de los arquitectos técnicos».

La fiesta de inauguración se celebra esta tarde con un espectáculo de La Fura dels Baus en la fachada del edificio.

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