El Observatorio CSCAE, del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, ha presentado en Madrid el primer documento surgido del Task Force «Diseñando un parque de vivienda accesible, asequible, sostenible y saludable». La publicación, elaborada con la participación de expertos de unas 60 instituciones y entidades y de alumnado de la Universidad Politécnica de Valencia, parte de una pregunta: «La pregunta ya no es solo cuántas viviendas se necesitan, sino qué tipo de vida permiten».
El Observatorio CSCAE ha presentado en la sede del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España Cuchara. Geranio. Palique. Espacios para nuevas maneras de habitar. Nuevos significados, el primer documento que edita en el marco del Task Force «Diseñando un parque de vivienda accesible, asequible, sostenible y saludable». La publicación es fruto del trabajo del Grupo de Trabajo «Nuevas maneras de habitar» y está dirigida por las arquitectas Matxalen Acasuso y Paz Martín.
El punto de partida es que habitar no es solo estar en un lugar, sino la forma en que una vida se apoya en un espacio, lo recorre, lo transforma y encuentra, o no, en él posibilidad de intimidad, vínculo, cuidado y pertenencia. Desde esa premisa, el documento sostiene que la vivienda no puede definirse como un objeto estático únicamente por sus características físicas y atiende a situaciones de vulnerabilidad, nuevas formas de vida y trabajo y distintos modelos familiares.
El acto de presentación incluyó los testimonios de varias personas que han participado en el proceso: una mujer con discapacidad; un hombre mayor que vive solo, pero es independiente y muy activo; una mujer que trabaja y vive en el mismo piso junto con su pareja y dos hijos, y un hombre que reside en un pueblo de Soria de apenas 30 habitantes con su mujer y dos hijos adolescentes.
Invertir la lógica del diseño residencial
Tras un minuto de silencio en memoria de las víctimas de la tragedia ferroviaria ocurrida en la provincia de Toledo, la presidenta del CSCAE, Marta Vall-llossera, abrió el acto destacando que la principal aportación del documento es su cambio de enfoque. «No se limita a ofrecer un catálogo de soluciones. Nos propone una manera diferente de formular el problema de acceso a la vivienda. Durante mucho tiempo, hemos tendido a partir de modelos o tipologías residenciales y preguntarnos, después, quién podía encajar en ellos. Hoy, sabemos que debemos invertir esa lógica», afirmó.
Según Vall-llossera, se trata de «comenzar por las personas, por sus trayectorias vitales, sus necesidades, sus capacidades, sus vulnerabilidades y sus expectativas, para preguntarnos después qué espacios son capaces de responder a esa realidad». En sus palabras, «debemos pasar de diseñar para una idea abstracta del habitante a diseñar para atender a las necesidades de las personas».
Debemos pasar de diseñar para una idea abstracta del habitante a diseñar para atender a las necesidades de las personas. Marta Vall-llossera, presidenta del CSCAE.
A continuación se abrió un diálogo con la ciudadanía guiado por las coautoras, en el que la vicepresidenta segunda y coordinadora del Grupo de Trabajo de Vivienda del CSCAE, Susana Moreno Falero, subrayó que el trabajo «responde al compromiso de los arquitectos ante una crisis habitacional que nos interpela como profesionales y como parte de la sociedad». Moreno Falero recordó que los arquitectos conocen la vivienda «desde la planificación del suelo hasta la construcción, su conservación y rehabilitación», y que las conclusiones de este Task Force se suman a las de otros grupos de trabajo impulsados por el CSCAE «para construir respuestas más completas, realistas y adaptadas a las necesidades de las personas».
Un proceso abierto con la UPV y unas 60 entidades
Las coautoras explicaron que el proceso se caracterizó por la libertad. Se lanzó una convocatoria abierta a todas las personas que integran el Observatorio CSCAE y surgió así la colaboración con la Universidad Politécnica de Valencia y el alumnado del Máster Universitario en Innovación en el Hábitat (muHAB), en un proceso de exploración «muy abierto». «No se trataba de dar soluciones concretas y cerradas, sino de tener una herramienta para pensar», señaló Matxalen Acasuso.
Desarrollada a lo largo de 2025 y 2026, la investigación ha contado con expertos invitados de unas 60 instituciones y entidades, entre ellas el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, el Instituto de Salud Global (ISGlobal), la Fundación ONCE, Hogar Sí, Forética, Lacol, la Fundación Repoblación, la ONG Prodiversa o REAS Euskadi. A ellos se sumaron dieciséis alumnos de la asignatura «Habitar y Sostenibilidad Social I Cooperativas y Comunidades Sostenibles» del muHAB, coordinado por la arquitecta y profesora Eva Álvarez Isidro, así como personas vinculadas a la economía social y a colectivos vulnerables y otras que aportaron sus audios de manera altruista.
Tres arquetipos para una sociedad que ha cambiado
El trabajo arrancó con la identificación de perfiles que ilustran los cambios de la sociedad española en las últimas décadas: jóvenes que no pueden emanciparse, mayores que quieren mantener su autonomía, familias monoparentales, personas migrantes, teletrabajadores, personas vulnerables o comunidades rurales. Con hábitos y necesidades distintos, una misma tipología residencial no puede responder a todos. El grupo definió tres arquetipos:
- Personas vulnerables, que necesitan vivienda digna y accesible, estar acompañadas y contar con apoyo social, jurídico y comunitario.
- Nuevos modos de vida y trabajo, en contexto urbano y rural: teletrabajo, temporalidad, emprendimiento, nomadismo, vida rural y modelos cooperativos.
- Ciclos de vida y modelos familiares: jóvenes, familias diversas, personas separadas, mayores activos y personas dependientes.
Para Paz Martín, se trata de escuchar a las personas porque «saben lo que quieren, aunque no lo sepan nombrar». «Como arquitectos, cuando te enfrentas a proyectar, es mejor no pensar en ‘comedor’, ‘salón’… Es más inteligente pensar en las necesidades que tienen las personas que van a habitar nuestros espacios», añadió.
Como arquitectos, es mejor no pensar en ‘comedor’, ‘salón’… Es más inteligente pensar en las necesidades que tienen las personas. Paz Martín, coautora.
La publicación plantea que la vivienda no puede definirse solo por metros cuadrados, dormitorios o estancias, sino por la experiencia que posibilita: cuidar, descansar, compartir, trabajar, recordar, protegerse o pertenecer. En este marco, identifica la soledad no deseada como uno de los grandes retos contemporáneos y reclama espacios compartidos, comunitarios y de proximidad que faciliten vínculos preservando la intimidad.
Un diccionario y un recetario de «espacios»
El documento propone un nuevo diccionario semántico que sustituye la terminología clásica del sector (vivienda, espacios, lugares) por palabras conjunto, denominadas «espacios», que engloban sensaciones y aspectos de la vida cotidiana. Cuchara alude al lugar donde uno se alimenta, cálido y familiar, que permite la interacción de la familia o el vecindario; Geranio, al lugar donde florece lo cotidiano, los espacios verdes que llevan lo doméstico hacia lo público, y Palique, a lo que permite y provoca la conversación y los encuentros entre habitantes. El vocabulario incluye otras palabras como pasión, frustración, silla, calcetín o apapachar.
Con este lenguaje se construye un recetario: «cuchara» es la palabra más demandada en una vivienda de acogida para personas vulnerables; «geranio», la que más se repite en un coworking residencial, por la necesidad implícita de naturaleza, y «apapachar» y «calcetín», en el caso de un cohousing intergeneracional. «No hay una única manera de habitar, porque cada persona percibe el espacio de una forma», apuntó el subdirector del Observatorio CSCAE, Sergio García-Lominchar.
El reto de nuestra profesión es escuchar esa diversidad y transformarla en espacios que favorezcan las relaciones y hagan posible una vida saludable. Sergio García-Lominchar, subdirector del Observatorio CSCAE.
Seis conjuntos residenciales de los años 60 y 70, revisados
Los expertos del grupo de trabajo aplicaron este diccionario para revisar seis ejemplos arquitectónicos del Mediterráneo de los años 60-70, con tres análisis temporales sobre cada uno y propuestas para adaptar la arquitectura existente: el Conjunto Residencial Santa Agueda (Castellón), el Hotel del Mar y Ciudad Blanca (Mallorca), el Grupo Residencial Malvarrosa (Valencia), Apartamentos Madrid (Tarragona) y los apartamentos Las Terrazas (Granada).
La publicación se completa con una recopilación del marco jurídico autonómico sobre habitabilidad desde 1991 hasta la actualidad. El listado refleja una evolución, a partir de 2019, hacia la regulación de nuevos modelos como las viviendas colaborativas y los alojamientos para la promoción de la autonomía personal, aunque advierte de que muchas normas siguen pensadas para modelos tradicionales, de ahí la necesidad de adaptar el marco jurídico.
Sobre el Observatorio CSCAE
Creado en 2018, el Observatorio CSCAE es la mesa con carácter de permanencia del sector de la construcción y la edificación. Bajo el paraguas de los ODS de la Agenda 2030 y los compromisos de la UE para 2050, agrupa a Administraciones Públicas, instituciones, asociaciones empresariales, consejos profesionales, fundaciones y tercer sector, universidades, industria y empresas. Desde enero de 2024 cuenta con una Comisión de Visión y Estrategia cuyas líneas de trabajo son la regeneración urbana, la creación de un parque de vivienda asequible, la mejora del empleo y la formación, abordando la industrialización y la digitalización, y el análisis del impacto reputacional de la edificación. Está patrocinado por Asemas, Cosentino, CREA Madrid Nuevo Norte, HNA, Orona, Roca y Saint-Gobain.










