Contenidos
- Acabáis de asumir la dirección del COAC en un momento especialmente complejo para el sector. ¿Cómo definiríais la situación actual de la profesión?
- ¿Cuáles son las prioridades para relanzar la profesión en un contexto cada vez más complejo?
- La vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones sociales. ¿Qué papel debe jugar el COAC?
- ¿La solución pasa únicamente por construir más?
- Habéis insistido en la necesidad de rehabilitar. ¿Es también una cuestión de sostenibilidad?
- ¿Cómo encajan la inteligencia artificial y la digitalización dentro de esa transformación?
- La arquitectura catalana mantiene un enorme prestigio internacional. ¿Cómo se explica esa contradicción entre reconocimiento y precariedad?
- Una de vuestras prioridades parece ser fortalecer los despachos como empresas.
- ¿Qué papel jugarán los jóvenes arquitectos durante esta nueva etapa?
- Sandra, Cataluña presenta realidades muy diferentes entre Barcelona, el Pirineo o las Terres de l’Ebre. ¿Cómo se gobierna un colegio tan diverso?
- Cristina, después de varios años al frente de la Demarcación de Barcelona junto a Sandra Bestraten, inicias una nueva etapa. ¿Cuáles serán las prioridades de tu gestión?
- ¿Qué os gustaría que hubiera cambiado cuando finalice vuestro mandato
La llegada de Sandra Bestraten al decanato del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC) abre una nueva etapa para una de las instituciones profesionales más relevantes del sector. Tras imponerse en las elecciones colegiales, la nueva junta afronta un escenario marcado por la crisis de acceso a la vivienda, la transformación tecnológica, la industrialización, la rehabilitación del parque edificado y la necesidad de recuperar el reconocimiento social y económico de una profesión que, paradójicamente, continúa siendo una referencia internacional mientras muchos de sus profesionales sufren condiciones de precariedad.
Acompañada por Cristina Mora, presidenta de la Demarcación de Barcelona, Bestraten desgrana en esta entrevista con ConstruNews los principales ejes de su mandato. Ambas reivindican la necesidad de situar nuevamente a los arquitectos en el centro de los grandes debates urbanos, reclaman una simplificación administrativa que permita acelerar la generación de vivienda y defienden un modelo basado en la innovación, la sostenibilidad y la cooperación entre administraciones, industria y profesionales.
Acabáis de asumir la dirección del COAC en un momento especialmente complejo para el sector. ¿Cómo definiríais la situación actual de la profesión?
Sandra Bestraten. Creo que estamos ante un momento de ilusión, pero también de enorme responsabilidad. La participación en las elecciones ha pasado del 19% al 33%, algo que demuestra que existe una fuerte vinculación de los arquitectos con su colegio, pero también refleja las dificultades que atraviesa actualmente la profesión. Esa participación nos interpela directamente. Los arquitectos nos están diciendo que necesitan sentirse representados y acompañados en un momento en el que debemos recuperar nuestro papel frente a la sociedad y frente a las administraciones. No puede ser que vivamos en un territorio reconocido internacionalmente por la calidad de su arquitectura y que muchos arquitectos trabajen en condiciones de precariedad.
Cristina Mora. Los colegiados han trasladado una necesidad muy clara: quieren que el colegio vuelva a situarlos en el centro de la acción institucional. La elevada participación responde precisamente a esa ilusión por construir un futuro mejor para la profesión y por contar con una institución que los represente y los proteja.
¿Cuáles son las prioridades para relanzar la profesión en un contexto cada vez más complejo?
SB. La formación continua forma parte del ADN del Colegio de Arquitectos. Nuestro papel es ayudar a los profesionales a adaptarse a las nuevas normativas, a la digitalización, a la sostenibilidad o a la industrialización. Pero hay algo igual de importante: convertirnos en la voz colectiva de los arquitectos. Muchos despachos afrontan problemas que individualmente son imposibles de resolver. El colegio debe actuar como un altavoz capaz de trasladar esas inquietudes a las administraciones y al conjunto del sector. Queremos hacerlo desde una posición constructiva, buscando alianzas con la industria, con los promotores y con las instituciones públicas. La industrialización es un buen ejemplo. Debemos liderarla desde la arquitectura para garantizar que contribuya a reducir costes y plazos sin sacrificar la calidad arquitectónica, que sigue siendo nuestra principal aportación como profesión.
Necesitamos un pacto por la vivienda que vaya más allá de los ciclos políticos
SB. Necesitamos un auténtico pacto por la vivienda que trascienda los ciclos políticos. Estamos ante una emergencia que requiere una visión a largo plazo y una capacidad de innovación mucho mayor que la actual. Los arquitectos somos profesionales acostumbrados a encontrar soluciones complejas y creemos que es imprescindible flexibilizar determinados procedimientos administrativos y normativos para poder innovar más rápidamente. Siempre con un objetivo claro: garantizar el derecho a la vivienda y el derecho a la ciudad. La vivienda no puede depender exclusivamente de quién gobierna en cada momento. Debe convertirse en una política de país.
CM. Muchas veces hablamos de vivienda desde una perspectiva ideológica, pero existe también una dimensión técnica que no podemos ignorar. Podemos tener voluntad política para generar vivienda, pero si después los procedimientos, las licencias o las normativas dificultan su ejecución, el problema sigue ahí. Por eso creemos que es fundamental trabajar en la simplificación administrativa y en la agilización de los procesos. Todos formamos parte de la solución: administraciones, arquitectos, técnicos municipales y sector privado.
¿La solución pasa únicamente por construir más?
CM. No necesariamente. En ciudades como Barcelona existen limitaciones físicas evidentes. No se trata únicamente de aumentar la densidad, sino de garantizar que cualquier crecimiento vaya acompañado de servicios, equipamientos, movilidad y calidad urbana. Por eso creemos que la rehabilitación debe ocupar un papel protagonista en las políticas de vivienda. Tenemos ciudades envejecidas y un parque edificado que ofrece enormes oportunidades de mejora.
SB. La rehabilitación integral es una de las grandes oportunidades que tenemos por delante. Actualmente está excesivamente condicionada por normativas pensadas para la obra nueva. No podemos exigir exactamente los mismos estándares a un edificio histórico que a uno de nueva construcción. Además, la rehabilitación no debe limitarse a mejorar la eficiencia energética. Tiene que servir para mejorar la calidad arquitectónica, la accesibilidad, la habitabilidad y la calidad de vida de las personas. Si conseguimos que los propietarios perciban que la intervención mejora realmente su vivienda, el impacto será mucho mayor.
Habéis insistido en la necesidad de rehabilitar. ¿Es también una cuestión de sostenibilidad?
SB. Absolutamente. Rehabilitar es probablemente la primera acción sostenible que podemos realizar. Cada vez que evitamos demoler un edificio, estamos evitando residuos, emisiones y consumo de recursos. Pero además debemos avanzar hacia una construcción mucho más circular. Los materiales tendrán pasaportes digitales, tendremos que medir el carbono embebido y aprenderemos a reutilizar componentes y materiales procedentes de otros edificios. Algunos países europeos ya están avanzando muy rápidamente en esta dirección. Nuestro papel como colegio será acompañar a los arquitectos en esta transición.
¿Cómo encajan la inteligencia artificial y la digitalización dentro de esa transformación?
CM. La IA debe entenderse como una herramienta al servicio de los profesionales. Va a permitir automatizar tareas de menor valor añadido y liberar tiempo para que los arquitectos puedan centrarse en los aspectos más creativos y estratégicos de su trabajo. Desde el colegio queremos proporcionar formación, herramientas y acompañamiento para que ningún profesional quede atrás en este proceso.
SB. Vivimos un momento apasionante. La tecnología está cambiando la profesión, pero precisamente por eso la dimensión humanística del arquitecto adquiere todavía más importancia. La creatividad, la visión global y la capacidad de integrar múltiples disciplinas seguirán siendo competencias diferenciales de nuestra profesión.
La rehabilitación integral es una de las grandes oportunidades para transformar nuestras ciudades
La arquitectura catalana mantiene un enorme prestigio internacional. ¿Cómo se explica esa contradicción entre reconocimiento y precariedad?
SB. Es una paradoja evidente. Los arquitectos catalanes continúan obteniendo premios nacionales e internacionales y siguen siendo una referencia mundial. Barcelona ha sido designada Capital Mundial de la Arquitectura porque la comunidad internacional reconoce el trabajo realizado durante décadas. Sin embargo, ese prestigio no siempre se traduce en reconocimiento social o económico dentro de nuestro propio territorio. Por eso queremos que la ciudadanía entienda mejor cuál es el papel que desempeñan los arquitectos en la mejora de su calidad de vida.
Una de vuestras prioridades parece ser fortalecer los despachos como empresas.
CM. Sin duda. La mayoría de los despachos de arquitectura son estructuras muy pequeñas. Cerca del 90% son unipersonales o cuentan con dos profesionales. Eso genera enormes dificultades para afrontar todos los retos actuales: digitalización, sostenibilidad, normativa, internacionalización o innovación. El colegio debe ayudar a generar redes de colaboración, fomentar alianzas y ofrecer herramientas empresariales que permitan fortalecer el tejido profesional.
¿Qué papel jugarán los jóvenes arquitectos durante esta nueva etapa?
SB. Un papel fundamental. Hemos formado un equipo muy rejuvenecido, con una edad media de 47 años y representación de distintas generaciones. Queremos que los jóvenes se sientan reflejados en el colegio y que perciban que esta institución también les pertenece. Uno de nuestros principales objetivos será precisamente aumentar la vinculación de las nuevas generaciones con la institución.
CM. Además, debemos actuar sobre la precarización laboral. Es uno de los grandes retos de la profesión y afecta tanto a quienes empiezan como a quienes están consolidando sus despachos.
Sandra, Cataluña presenta realidades muy diferentes entre Barcelona, el Pirineo o las Terres de l’Ebre. ¿Cómo se gobierna un colegio tan diverso?
SB. Precisamente esa diversidad es una de nuestras fortalezas. El despliegue territorial del COAC nos permite estar presentes en todo el territorio y entender las necesidades específicas de cada zona. La vivienda es un problema generalizado, pero sus soluciones deben adaptarse a cada contexto. Las necesidades del Pirineo son diferentes de las de Barcelona y las respuestas también deben serlo. Nuestro objetivo es trabajar conjuntamente con todas las demarcaciones para construir soluciones específicas para cada territorio.
Cristina, después de varios años al frente de la Demarcación de Barcelona junto a Sandra Bestraten, inicias una nueva etapa. ¿Cuáles serán las prioridades de tu gestión?
CM. Nuestro programa siempre lo hemos dividido entre el trabajo hacia fuera y el trabajo hacia dentro. Hacia fuera, queremos seguir reforzando la figura del arquitecto y participar activamente en el debate público. La arquitectura tiene mucho que aportar a los grandes retos urbanos y sociales que afrontan nuestras ciudades, y creemos que debemos ser una voz influyente junto al resto de agentes del sector. Queremos trabajar de la mano de las administraciones, de las entidades profesionales y del conjunto de actores que intervienen en la construcción de la ciudad. Muchas veces los arquitectos llegamos cuando las decisiones ya están tomadas. Nuestro objetivo es participar antes, contribuir a definir las estrategias y aportar una visión que ayude a construir mejores ciudades.
También queremos reforzar la proximidad con los colegiados. La Demarcación de Barcelona es, con diferencia, la más grande del COAC y eso supone un reto añadido. Mantener una relación cercana con miles de profesionales y ofrecer servicios de calidad exige una atención constante. Por eso seguiremos trabajando para que los arquitectos sientan que tienen una institución útil, próxima y capaz de acompañarlos en los desafíos que afrontan cada día. Nuestra voluntad es estar a su lado, ayudándoles a afrontar cuestiones profesionales, empresariales, tecnológicas y formativas. La profesión está viviendo una transformación profunda y el colegio debe ser un apoyo real para quienes la ejercen.
Queremos que los arquitectos participen antes en las decisiones que construyen ciudad y no cuando estas ya están tomadas
¿Qué os gustaría que hubiera cambiado cuando finalice vuestro mandato
SB. Me gustaría que la profesión hubiera recuperado parte del reconocimiento que merece. Los arquitectos desempeñamos un papel fundamental en la transformación de las ciudades, en la mejora de la calidad de vida de las personas y en la búsqueda de soluciones para algunos de los grandes desafíos actuales, como la vivienda, la sostenibilidad o la adaptación al cambio climático. Sin embargo, muchas veces ese trabajo no es suficientemente visible para la sociedad. Uno de nuestros objetivos es precisamente acercar la arquitectura a la ciudadanía y explicar mejor cuál es el valor que aportan los arquitectos más allá del diseño de edificios. Queremos que se entienda que participamos en cuestiones que afectan directamente al bienestar colectivo, desde la rehabilitación del parque edificado hasta la planificación urbana o la mejora de los espacios públicos.
También me gustaría que el colegio se consolidara como una institución abierta, participativa y útil para todos los profesionales. Hemos llegado con la voluntad de escuchar, de trabajar conjuntamente con las demarcaciones y de construir una organización capaz de dar respuesta a los retos que plantea la profesión en los próximos años. Si al final de este mandato conseguimos que más arquitectos se sientan representados, acompañados y orgullosos de formar parte del COAC, habremos dado un paso muy importante. Y, por supuesto, me gustaría que hubiéramos contribuido a situar temas como la vivienda, la rehabilitación, la sostenibilidad o la calidad arquitectónica en el centro del debate público. Los arquitectos tenemos mucho que aportar a estas cuestiones y creemos que el colegio debe ejercer un papel activo en la construcción de consensos y soluciones.
CM. A mí me gustaría que los arquitectos percibieran que tienen una institución cercana, accesible y capaz de acompañarlos en su día a día. Muchas veces hablamos de grandes retos estratégicos, pero no debemos olvidar que detrás de cada despacho y de cada profesional existen preocupaciones muy concretas relacionadas con la formación, la gestión empresarial, la normativa, la digitalización o la evolución del mercado. Y que la profesión avanzara en el reconocimiento de su valor económico y social. Hemos hablado mucho durante la campaña y durante estos primeros meses de mandato de la necesidad de combatir determinadas dinámicas de precarización que afectan al sector. Creo que debemos trabajar para que la calidad del trabajo de los arquitectos se vea reflejada también en unas mejores condiciones profesionales.








