Contenidos
- ¿Qué ocurre cuando una arquitecta no puede permitirse una vivienda? ¿Qué sucede cuando los trabajadores esenciales quedan expulsados de las ciudades? ¿Y si la única solución para construir vivienda asequible fuera transformar los aparcamientos subterráneos en hogares?
- Una arquitecta viviendo en un garaje
- La crisis de vivienda convertida en ciencia ficción
- Cuando la arquitectura deja de ser suficiente
- Una crítica a la vivienda como activo financiero
- Una serie nacida de experiencias reales
- ¿Por qué debería verla el sector de la construcción?
- Reconocimiento internacional
- Dónde ver “La arquitecta” en España
- Una ficción que ya no parece tan lejana
¿Qué ocurre cuando una arquitecta no puede permitirse una vivienda? ¿Qué sucede cuando los trabajadores esenciales quedan expulsados de las ciudades? ¿Y si la única solución para construir vivienda asequible fuera transformar los aparcamientos subterráneos en hogares?
Estas son algunas de las preguntas que plantea “La arquitecta” (Arkitekten / The Architect), una miniserie noruega estrenada en 2023 que, pese a haber pasado relativamente desapercibida para el gran público, se ha convertido en una de las ficciones más comentadas entre arquitectos, urbanistas y profesionales del sector inmobiliario.
Con apenas cuatro episodios de unos veinte minutos de duración, la serie dirigida por Kerren Lumer-Klabbers construye una de las reflexiones más incómodas sobre la crisis de vivienda que atraviesan actualmente muchas ciudades europeas. Y lo hace desde una premisa aparentemente sencilla: imaginar una Oslo de un futuro cercano donde comprar o alquilar una vivienda se ha vuelto prácticamente imposible. La pregunta es inevitable: ¿realmente estamos ante una distopía?
Una arquitecta viviendo en un garaje
La protagonista de la serie es Julie, una joven arquitecta brillante que trabaja como becaria en un estudio de arquitectura y que, paradójicamente, no puede permitirse alquilar una vivienda. Endeudada por sus estudios y rechazada por los bancos, termina viviendo ilegalmente en un aparcamiento subterráneo junto a otras personas expulsadas del mercado residencial. Cuando el Ayuntamiento de Oslo convoca un concurso para construir mil nuevas viviendas en el centro de la ciudad, Julie encuentra una idea aparentemente revolucionaria: ¿Por qué no convertir los aparcamientos subterráneos vacíos en edificios residenciales?
Lo que comienza como una propuesta urbanística acaba convirtiéndose en una crítica feroz sobre el acceso a la vivienda, la especulación inmobiliaria, la precariedad laboral y la creciente dificultad para vivir en las ciudades donde se trabaja.
¿Por qué no convertir los aparcamientos subterráneos vacíos en viviendas?
La crisis de vivienda convertida en ciencia ficción
Una de las grandes virtudes de la serie es que no necesita recurrir a coches voladores, ciudades futuristas o tecnologías imposibles. Su futuro resulta inquietante precisamente porque se parece demasiado al presente.
La Oslo que muestra “La arquitecta” está marcada por la automatización, la burocratización de la vida cotidiana y un mercado inmobiliario completamente desconectado de la realidad económica de los ciudadanos. Las viviendas existen, pero son inaccesibles. Los trabajadores tienen empleo, pero no pueden acceder a una casa. Los jóvenes acumulan formación y deuda, pero no consiguen independizarse. Por eso numerosas críticas han definido la serie como un episodio extendido de Black Mirror, aunque con una mirada mucho más urbana y social.
Cuando la arquitectura deja de ser suficiente
Aunque el título pueda sugerir lo contrario, “La arquitecta” no es una serie sobre arquitectura en el sentido tradicional. No es una ficción sobre diseño, edificios icónicos o grandes proyectos urbanos. En realidad, utiliza la arquitectura para plantear una cuestión mucho más profunda: ¿hasta qué punto los arquitectos pueden resolver problemas que son esencialmente económicos, políticos y sociales?
La propia Julie descubre rápidamente que el verdadero problema no es diseñar viviendas, sino lograr que esas viviendas sean accesibles para quienes las necesitan. La serie también cuestiona el papel de los estudios de arquitectura, la presión por el reconocimiento profesional y la distancia que a veces existe entre los discursos sobre sostenibilidad, innovación o diseño y la realidad cotidiana de quienes buscan simplemente un lugar donde vivir.
Una crítica a la vivienda como activo financiero
Otro de los aspectos más interesantes de la producción noruega es su crítica a la financiarización de la vivienda. En la serie aparecen edificios vacíos, propiedades adquiridas como inversión y un mercado inmobiliario incapaz de responder a las necesidades reales de la población. La idea no es nueva. Sin embargo, resulta especialmente relevante en un contexto europeo donde el acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones sociales.
Ciudades como Oslo, Londres, Dublín, Ámsterdam, París, Barcelona o Madrid llevan años experimentando incrementos de precios que dificultan el acceso a la vivienda para amplias capas de la población. Precisamente por eso la serie ha encontrado una audiencia especialmente receptiva entre arquitectos, urbanistas y profesionales del sector inmobiliario. Porque muchas de las situaciones que presenta ya forman parte de los debates actuales sobre vivienda.
Una serie nacida de experiencias reales
Quizá uno de los elementos más sorprendentes es que la premisa de la serie no nació únicamente de la imaginación de sus creadores. Según explicaron posteriormente sus guionistas, la idea surgió tras experimentar personalmente las dificultades para acceder a una vivienda en Noruega y comprobar hasta qué punto los precios habían convertido el acceso a una casa en un problema estructural. Lo que inicialmente parecía una sátira acabó convirtiéndose en una reflexión sobre una realidad cada vez más presente en numerosas ciudades occidentales.
La protagonista de la serie es una arquitecta que no puede permitirse alquilar una vivienda en la ciudad donde trabaja
¿Por qué debería verla el sector de la construcción?
Para quienes trabajan en construcción, promoción inmobiliaria, urbanismo o arquitectura, “La arquitecta” ofrece algo poco habitual: una mirada externa sobre las consecuencias sociales de los problemas que el sector afronta diariamente. La serie plantea cuestiones que aparecen constantemente en los congresos, jornadas y debates profesionales:
- ¿Cómo aumentar la oferta de vivienda?
- ¿Qué papel puede desempeñar la industrialización?
- ¿Cómo evitar la expulsión de trabajadores de las ciudades?
- ¿Qué ocurre cuando la demanda supera durante años a la oferta?
- ¿Puede la innovación resolver la crisis habitacional?
- ¿Cuál es la responsabilidad de las administraciones públicas?
- ¿Dónde termina el urbanismo y empieza la política social?
Son preguntas que actualmente están presentes en prácticamente todos los foros relacionados con la vivienda en España.
Reconocimiento internacional
Pese a su formato reducido, la serie logró una notable repercusión internacional. “La arquitecta” recibió una Mención Especial en la Berlinale Series Award y fue reconocida por la crítica por su capacidad para combinar humor negro, sátira y crítica social en apenas cuatro episodios. También fue destacada por numerosos medios especializados por su tratamiento de la arquitectura y el urbanismo como herramientas para analizar desigualdades sociales contemporáneas.
Dónde ver “La arquitecta” en España
Actualmente, la serie puede verse legalmente en España a través de Filmin, plataforma que dispone de los derechos de emisión de la miniserie en nuestro país.
La miniserie transforma la crisis habitacional europea en una distopía que cada vez se parece más al presente
Una ficción que ya no parece tan lejana
Quizá la mayor virtud de “La arquitecta” es que no intenta adivinar cómo será el futuro. Lo que hace es exagerar ligeramente algunas tendencias que ya están presentes. Cuando se estrenó en 2023, muchos espectadores la interpretaron como una sátira extrema. Dos años después, en plena crisis de acceso a la vivienda en buena parte de Europa, muchas de sus preguntas resultan incómodamente familiares. Y precisamente por eso se ha convertido en una de las producciones audiovisuales más recomendables para cualquier profesional de la construcción. No porque explique cómo construir más viviendas. Sino porque obliga a reflexionar sobre qué ocurre cuando dejamos de hacerlo durante demasiado tiempo.






