El sector de la edificación desempeña un papel crítico en el balance energético del continente. En la actualidad, los inmuebles representan alrededor del 40 % del consumo final de energía de la Unión Europea y cerca de la mitad de su consumo de gas.
Por este motivo, desde el colectivo sectorial subrayan que la correcta implantación de la Directiva EPBD no se limita a un trámite normativo, sino que se erige como un imperativo de seguridad energética a la vez que una oportunidad económica e industrial estratégica para el mercado europeo.
La aplicación eficaz de las medidas contempladas en la directiva permitirá recortar sustancialmente la demanda de energía y aliviar el importe de las facturas de gas y electricidad. Paralelamente, se reducirá la dependencia del continente respecto a las importaciones de combustibles fósiles, al tiempo que se mejorará el confort y la calidad ambiental interior en las edificaciones, desbloqueando inversiones en soluciones innovadoras, accesibles y escalables.
La aplicación rigurosa de la EPBD no solo es un imperativo para la seguridad energética europea, sino una oportunidad industrial y económica clave.
De la norma a la práctica: exigencias a los marcos nacionales
A pesar de la relevancia del avance legislativo, las organizaciones firmantes advierten de que la mera transposición jurídica a los ordenamientos nacionales no resultará suficiente para materializar estos beneficios sobre el terreno. Se requiere una implicación directa y coordinada por parte de las administraciones públicas en todos sus niveles jerárquicos.
Reducir la demanda energética y la factura del gas exige pasar de la mera transposición legal a la creación de marcos nacionales ejecutables sobre el terreno.
En este sentido, los Estados miembros deben transformar las directrices comunitarias en marcos nacionales viables. Para ello, se exige dotar al sistema de orientaciones claras, vías de cumplimiento y mecanismos de verificación proporcionados, así como garantizar una capacidad administrativa suficiente, una financiación estable y una inversión decidida en competencias profesionales. Asimismo, se hace un llamamiento expreso a la colaboración estrecha entre las autoridades nacionales, regionales y locales con los agentes del mercado para asegurar que las medidas se desplieguen de forma coherente.
La industria, preparada para la acción
La declaración conjunta concluye con un mensaje rotundo a las instituciones: la tecnología necesaria para acometer esta transformación ya existe y el sector industrial de la edificación se encuentra plenamente preparado para responder al desafío. La incertidumbre regulatoria se sitúa como el principal obstáculo a batir.
Las tecnologías existen y la industria está preparada; las administraciones deben ofrecer la certeza y claridad necesarias para empezar a invertir.
Por todo ello, Efficient Buildings Europe y las 26 entidades aliadas instan a la Comisión Europea y a los países miembros a colaborar de manera coordinada para despejar las dudas del mercado, ofreciendo a empresas, profesionales, propietarios y administraciones la claridad y certidumbre indispensables para iniciar el proceso de inversión y ejecución sin más dilaciones.




