El proyecto, con idea original, dirección y realización de Josep Pérez, y comisariado, guion y entrevistas de Xavier Jiménez Sama con la colaboración de Cosentino City Barcelona, pretende servir de resumen conceptual del Congreso Mundial de Arquitectos de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) celebrado en Barcelona bajo el lema «Becoming. Architectures for a planet in transition». A continuación, recogemos la entrevista a Sònia Hernández-Montaño Bou, arquitecta y especialista en salud y arquitectura.
El lema del Congreso UIA 2026 es «Becoming. Architectures for a planet in transition», ¿qué significa esta idea de transición aplicada a tu ámbito dentro de la arquitectura?
La arquitectura es un elemento vivo que está continuamente entendiendo cuáles son los retos sociales, culturales y técnicos de cada momento histórico. Ahora mismo nos encontramos en un punto de inflexión porque están sucediendo muchísimos cambios en otros sectores, y la arquitectura converge todas esas crisis políticas, impactos económicos, medioambientales y sociales. Este concepto de transición para mí representa que la arquitectura tiene que dejarse ver como ese punto de convergencia de todas esas dinámicas y como el espacio en el que se articulan las respuestas.
Si tuvieras que señalar un solo reto urgente hoy, ¿cuál sería?
Evidentemente, para mí el gran reto urgente es el de la salud, pero no solamente la salud en sí misma, sino porque implica muchísimas cosas. Cuando hablamos de una arquitectura saludable, estamos hablando de una arquitectura para las personas, con una implicación social y entendiendo todas las condiciones ambientales que hasta ahora la sostenibilidad ha visto como algo muy alejado de la repercusión en nuestro día a día.
Todas las repercusiones medioambientales acaban afectando a nuestra salud, desde las emisiones de CO₂ hasta la calidad ambiental interior.
Las repercusiones medioambientales acaban afectando a nuestra propia salud, tanto desde las decisiones a nivel de emisiones de CO₂ como en la calidad ambiental interior. La salud abarca aspectos medioambientales, sociales, políticos, económicos y de industrialización o prefabricación con determinados materiales.
¿Qué crees que puede aportar Barcelona, como sede del Congreso Mundial de Arquitectos, y la capitalidad arquitectónica, al debate global sobre el futuro de la disciplina?
Que el congreso se haya realizado en Barcelona es muy providencial porque está en Europa, pero en el Mediterráneo, con un contexto cultural y climático muy distinto al norte. Muchas veces las decisiones europeas se sitúan en un punto geográfico con un clima y una cultura arquitectónica totalmente distintos. Las ciudades mediterráneas tienen una tradición cultural y de materialidad que contiene parte de las respuestas ante el aumento de temperaturas, respuestas que en los últimos años hemos desaprendido al «europeizar» la práctica y que ahora deben emerger. Barcelona es además una ciudad cosmopolita que sufre procesos de gentrificación e impactos sociales, lo que la convierte en el escenario idóneo para estos debates.
Superar la visión del residuo para pasar al recurso recomponible
Hasta ahora, la sostenibilidad se ha visto como algo tangencial: parecía que tenías la arquitectura y le ponías unas placas solares o algo pintoresco para hacerla sostenible. Este cambio de paradigma tambalea el lenguaje arquitectónico para que la sostenibilidad forme parte del propio diseño. La materialidad es la estrategia básica: no deberíamos hablar de residuos de construcción, sino de materiales que podemos recomponer mediante el ingenio.
Los materiales naturales, minerales o vegetales, tienen las respuestas para la descarbonización, la circularidad y la salud.
Los materiales naturales con base mineral o vegetal contienen las respuestas para la descarbonización, la circularidad y la salud. Además, el equilibrio en la envolvente entre masa y fibras da respuesta a los retos climáticos en invierno y verano, permitiendo la prefabricación e industrialización para un nuevo lenguaje constructivo.
La acción técnica frente a la lentitud normativa
Con la normativa hemos topado: desafortunadamente siempre llega la última a los cambios de paradigma porque cuesta más de redactar. Aunque ya aparecen pliegos de condiciones en concursos que incorporan estas exigencias, la respuesta del sector técnico aún no siempre cumple con las expectativas en este periodo de transición.
No tenemos que esperar a que cambie la normativa; hay que ir más allá e incorporar ya la calidad ambiental y los criterios de bioconstrucción.
No tenemos que esperar a que el cambio normativo suceda. Debemos ir más allá de la regulación actual e incorporar ya estas variables en los proyectos. Es totalmente posible cumplir un Presupuesto de Ejecución Material (PEM) y construir edificios con criterios de bioconstrucción y alta calidad ambiental interior para que, posteriormente, la normativa tenga la seguridad técnica necesaria para modificarse.
El reto temporal de la edificación fijado en 2030
En la formación universitaria, aunque las escuelas en España tienen una visión transversal, los aspectos de sostenibilidad, salud e impactos económicos y ambientales todavía no son el mainstream troncal para todo el alumnado. Es urgente que formen parte de la estructura fija del aprendizaje porque los objetivos no están fijados en 2050, sino en 2030 y en los años inmediatos.
Finalmente, los arquitectos debemos comunicar mejor el valor global que ofrecemos a la sociedad. La arquitectura no es solo una labor técnica o estructural; tiene un impacto directo en la salud, en la cultura y en la calidad de vida de las personas. Defender esto no es para tener más trabajo, sino para proteger el valor económico, social y sanitario de nuestro entorno construido.




