El Observatorio de Economía Circular en la Industria Cementera, desarrollado por la Fundación Laboral del Cemento y el Medio Ambiente (Fundación CEMA) en colaboración con el Institut Cerdà, ha actualizado sus datos correspondientes al ejercicio 2024.

Con esta entrega, la plataforma suma ya 20 años de registro continuo sobre la evolución del uso de residuos como materia prima y combustible alternativo en la fabricación de cemento en España. Los resultados de 2024 constatan un incremento en los porcentajes de sustitución y ahorro de emisiones, si bien la brecha frente al contexto comunitario continúa siendo un reto pendiente por resolver.
El uso de materias primas alternativas escala tres puntos en un solo ejercicio
Durante 2024, el sector cementero español recuperó un total de 2,8 millones de toneladas de materias primas recicladas. Esta cifra representa el 11,4 % del total de las materias primas consumidas para la fabricación de clínker, lo que equivale a un aumento de casi tres puntos porcentuales con respecto a los datos registrados en 2023. Desde el inicio de la serie histórica del Observatorio en 2004, la industria ha incorporado a sus procesos cerca de 58 millones de toneladas de materiales procedentes de residuos, en su mayoría escorias de alto horno, cenizas volantes y diversos subproductos de origen mineral.
En España, el 47 % de los residuos municipales sigue teniendo como destino el vertedero, frente al 23 % de media en la UE
El director gerente de Fundación CEMA, Dimas Vallina, subraya el impacto ambiental y de recursos de este modelo de gestión: “El aprovechamiento de estos residuos como materias primas o combustibles alternativos permite reducir el consumo de recursos naturales y combustibles fósiles y, al mismo tiempo, evitar que residuos que todavía tienen valor acaben en vertedero. En España, el 47 % de los residuos municipales sigue teniendo este destino, frente al 23 % de media de la Unión Europea y a tasas inferiores al 10 % en países como Alemania, Países Bajos, Suecia o Dinamarca. Estos datos ponen de manifiesto el amplio margen de mejora que todavía tenemos en el aprovechamiento de nuestros residuos”.
Máximo histórico en la sustitución de combustibles fósiles
En lo tocante a la sustitución energética, las plantas de producción consumieron 1,1 millones de toneladas de combustibles derivados de residuos (CDR) durante 2024. Como resultado, el 42,4 % del combustible utilizado ya procedía de residuos, lo que supone la tasa más alta registrada en la serie histórica del sector.
El 42,4 % del combustible consumido en 2024 procedía de residuos, la cota más alta registrada hasta la fecha
A pesar de alcanzar este hito, España continúa situándose por debajo de la media de la Unión Europea, donde la tasa de sustitución energética alcanza el 58 %. La distancia es aún mayor respecto a países como Austria, Alemania, Suiza o Noruega, cuyos porcentajes superan el 70 %.
Para acercarnos a Europa necesitamos criterios regulatorios y administrativos más homogéneos entre comunidades autónomas
Respecto a este diferencial, Vallina destaca la necesidad de articular cambios normativos en el territorio nacional: “Reducir esta diferencia es uno de nuestros principales retos en los próximos años. Un mayor uso de combustibles alternativos permitiría aprovechar residuos que de otro modo podrían acabar en vertedero, reducir el consumo de combustibles fósiles y disminuir las emisiones de CO₂ gracias a la utilización de residuos con contenido de biomasa. Para acercarnos a los niveles de nuestros vecinos europeos, necesitamos criterios regulatorios y administrativos más homogéneos, especialmente entre comunidades autónomas, que faciliten un mayor aprovechamiento de los residuos no reciclables”.
Un balance de dos décadas y 73 millones de toneladas recuperadas
Actualmente, las fábricas de cemento en España autorizadas para la valorización energética cuentan con permisos para emplear hasta 77 tipos de residuos distintos. Los insumos más extendidos corresponden a combustibles derivados de residuos (CDR), biomasa, neumáticos fuera de uso (NFU) y lodos secos de depuradora.
En el cómputo global de los 20 años analizados por el Observatorio (2004-2024), la industria cementera ha integrado en sus plantas de producción cerca de 73 millones de toneladas de residuos, repartidos entre 58 millones utilizables como materia prima y 15 millones como combustibles alternativos. Toda la serie de datos se encuentra accesible de forma abierta e interactiva a través de la plataforma web de la entidad.







