Granada y su área metropolitana registran más de 3.000 solicitudes de intervención desde la secuencia sísmica iniciada el pasado 15 de agosto. El operativo multidisciplinar desplegado descarta fallos estructurales severos en el parque edificado, pero centra sus esfuerzos en mitigar el riesgo de caída de elementos secundarios a la vía pública e impulsa a los expertos a reclamar la adopción del Eurocódigo 8 en el marco regulatorio español.
Operativo técnico y barrido sistemático en los distritos más afectados
Desde que se registraran los primeros seísmos el pasado 15 de agosto, arquitectos técnicos, bomberos y personal del Ayuntamiento de Granada trabajan de manera coordinada sobre el terreno. El objetivo prioritario ha sido evaluar los edificios afectados, descartar posibles daños estructurales y localizar elementos inestables con riesgo de desprendimiento hacia la vía pública. Este dispositivo se ha concentrado con especial intensidad en las zonas con mayor densidad de avisos, como el barrio del Zaidín y diversas áreas del centro urbano, así como en municipios de la corona metropolitana entre los que destaca Ogíjares.
Las primeras actuaciones atendieron aquellos inmuebles cuyos desperfectos ponían en riesgo directo la habitabilidad o la seguridad inmediata de los ocupantes. Una vez solventadas las emergencias prioritarias, los equipos iniciaron un barrido sistemático para inspeccionar el comportamiento de la edificación. La presidenta del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Granada (COAATGR), María Paz García, explica que la institución movilizó el mismo 15 de agosto a su grupo de 80 voluntarios especializados en emergencias, un equipo con 15 años de trayectoria creado tras el terremoto de Lorca.
Los bomberos han recibido más de 3.000 solicitudes de intervención y desde el Colegio movilizamos a un grupo de hasta 80 arquitectos técnicos que trabajan en parejas junto a bomberos mediante una aplicación móvil, señala María Paz García, presidenta del COAATGR.
El trabajo de campo se apoya en una herramienta informática móvil que registra en tiempo real las actuaciones y sus diagnósticos. Este procedimiento permite cubrir tanto los avisos directos transferidos por los servicios de emergencia como las patologías detectadas mediante inspección visual a pie de calle.
Las inspecciones en el barrio del Zaidín, caracterizado por una edificación antigua fundamentada principalmente en sistemas de muros de carga, están permitiendo comprobar la respuesta mecánica de estas tipologías. Por su parte, en el Albaicín y en la zona centro, las evaluaciones iniciales no han detectado afecciones estructurales de gravedad. De igual modo, las estructuras de hormigón armado están mostrando, en términos generales, un comportamiento adecuado frente a las cargas dinámicas generadas por los seísmos.
Foco en la seguridad no estructural y prevención en la vía pública
Los datos recabados en las inspecciones determinan que los principales desperfectos se focalizan en los elementos no estructurales. Se han identificado fisuraciones y desprendimientos en tabiquerías, revestimientos, falsos techos, cornisas, petos, tejas y elementos ornamentales. Estos componentes secundarios representan el principal factor de riesgo para los transeúntes.
La prioridad técnica actual se concentra en retirar o afianzar cornisas, revestimientos, tejas y petos para erradicar el peligro de caída hacia la vía pública.
El jefe del Cuerpo de Bomberos de Granada, Gustavo Molino, detalla que la metodología aplicada establece prioridades claras para garantizar un procedimiento seguro. El protocolo exige realizar en primer lugar una inspección técnica que descarte el daño estructural; posteriormente, los equipos intervienen de forma directa sobre los elementos vulnerables identificados para sanearlos o retirarlos. La coordinación entre bomberos, consistorio y la arquitectura técnica se mantendrá durante las próximas semanas para completar la revisión de los inmuebles y canalizar las nuevas incidencias registradas.
Exigencia técnica para la adaptación al Eurocódigo 8
Los efectos observados en la edificación han reabierto el debate sobre la necesidad de actualizar la normativa sismorresistente en España. El doctor ingeniero de la edificación Ignacio Arto, colaborador del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE), recalca la necesidad de prestar especial atención al cálculo y fijación de los elementos no estructurales, dado que su desprendimiento desde cierta altura es la causa principal de daños personales durante un terremoto.
España es el único país de Europa que no ha adaptado el Eurocódigo 8, manteniendo una regulación nacional sismorresistente aprobada en 2002.
Si bien las estructuras actuales ofrecen niveles elevados de seguridad, Arto subraya que la reglamentación española vigente data del año 2002 y requiere una revisión urgente. La adopción del Eurocódigo 8 permitiría incorporar criterios constructivos y de cálculo avanzados para optimizar la respuesta integral de los edificios. El experto recuerda que el sureste peninsular es una zona expuesta históricamente a seísmos de intensidad elevada, por lo que resulta imprescindible combinar la actualización normativa con la formación técnica, la implicación institucional y la divulgación de pautas de actuación a la ciudadanía.




