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- La apertura, hace casi una década, de la delegación física de Erro y Eugui en Barcelona marcó un hito en la expansión de esta empresa familiar con más de sesenta años de historia en el norte de España.
- Tienes una trayectoria de más de 20 años como arquitecto técnico a nivel nacional e internacional. Has vivido la construcción desde la primera línea. ¿Qué valores o filosofía de trabajo de Erro y Eugui te han motivado a asumir el reto de liderar su delegación en Cataluña?
- Tu formación incluye desde un máster en Construction Management a diferentes áreas y, obviamente, esto es un sector que a veces peca de tradicional. ¿Cómo te ayuda esta visión metodológica a equilibrar la dirección estratégica, las exigencias del día a día a pie de obra?
- Has gestionado proyectos de gran complejidad y envergadura. Así que, desde tu experiencia internacional, ¿cuál dirías que es el aprendizaje más valioso que aplicas hoy por hoy, en la gestión de equipos y recursos en el mercado, específicamente catalán?
- Erro y Eugui cuenta con un sólido prestigio e historia en el norte de España. ¿Cuáles crees que son las claves estratégicas que están posicionando la marca, la expansión en un mercado tan competitivo y maduro como el de Cataluña?
- Ciertamente, todo el mundo está como loco hablando de la IA, pero temas tan clásicos y tan recurrentes como la seguridad, la confianza y la fiabilidad son claves para poder decir que, si no has asumido esta capa, no puedes llegar a la siguiente.
- Con el casi año completo en el que ya formas parte de Erro y Eugui, ¿cuáles crees que han sido los clientes o proyectos públicos o privados que están mostrando mayor receptividad hacia vosotros?
- En la industrialización, ¿qué requerimientos técnicos u operativos diferencian los activos de la edificación residencial respecto a otros más convencionales?
- Si tocamos temas como el sanitario y el industrial, no permiten márgenes de error en cuanto a plazos y normativa.
- ¿Cómo estructuras los equipos de obra y cómo los lideras para llegar, en este grado de cada vez mayor complejidad, al objetivo que se plantea?
- Y eso también nos lleva una vez más a tu experiencia como gerente de UTEs, en los cuales intervienen múltiples actores para coordinar alianzas y asegurar objetivos.
- Hablando de exigencias, toca hablar sobre el contexto macroeconómico, volatilidad de costes, inflación. ¿Cómo conseguís ponderar esta viabilidad económica de los proyectos sin comprometer los estándares de calidad?
- Cada vez hay menos mano de obra cualificada y esto afecta al rendimiento. ¿Os afecta de alguna manera?
- La digitalización, el BIM y la experiencia en Passivhaus que vosotros tenéis hacen que tengáis un papel destacado en la industrialización. ¿Consideras que la gente está entendiendo el diferencial de vuestra propuesta respecto a otras constructoras?
- Te defines como una persona con un alto enfoque resolutivo, habituado a trabajar bajo presión. ¿Cómo valorarías tu liderazgo para mantener la motivación de los equipos y reconducir las desviaciones clásicas en el sector?
- Mirando hacia medio y largo plazo, ¿dónde te gustaría ver posicionada a la delegación de Erro y Eugui en Cataluña en los próximos cinco años y qué hitos te gustaría celebrar?
- A modo de conclusión, ¿cuál es el hecho diferencial que hace que sea una buena elección trabajar con vosotros?
La apertura, hace casi una década, de la delegación física de Erro y Eugui en Barcelona marcó un hito en la expansión de esta empresa familiar con más de sesenta años de historia en el norte de España.

Al frente de este desafío estratégico se sitúa Raúl Luna Milián, un profesional que atesora una trayectoria de más de dos décadas en la arquitectura técnica y la gestión constructiva a nivel nacional e internacional. Su reciente incorporación busca transferir el modelo de éxito de la compañía al mercado catalán, apoyándose en la digitalización de procesos, el Lean Construction, el estándar Passivhaus y el entorno BIM.
Tienes una trayectoria de más de 20 años como arquitecto técnico a nivel nacional e internacional. Has vivido la construcción desde la primera línea. ¿Qué valores o filosofía de trabajo de Erro y Eugui te han motivado a asumir el reto de liderar su delegación en Cataluña?
Erro y Eugui es una empresa familiar, y ese es un aspecto con el que me siento especialmente identificado. Se trata de una compañía cercana, que presta mucha atención tanto a sus trabajadores como a sus clientes. Además, comparte una filosofía que valoro mucho: la de ser un valor seguro, haciendo las cosas bien y con rigor. Me identifico con ese enfoque y con los valores que representa la empresa. Por eso, me resulta muy motivador formar parte del proyecto de trasladar la trayectoria y la experiencia de Erro y Eugui a Cataluña, adaptándolas a la realidad y la filosofía del mercado local.
Tu formación incluye desde un máster en Construction Management a diferentes áreas y, obviamente, esto es un sector que a veces peca de tradicional. ¿Cómo te ayuda esta visión metodológica a equilibrar la dirección estratégica, las exigencias del día a día a pie de obra?
A lo largo de mi trayectoria he desempeñado diferentes funciones dentro del sector, lo que me ha permitido adquirir una visión muy transversal de la construcción. Creo que la clave está en comprender toda la cadena de valor y el papel de cada uno de sus integrantes. Esa visión global me ayuda a entender las necesidades específicas de cada proyecto y de cada cliente, y a aportar soluciones adaptadas a cada situación.
Buscamos que el cliente, ya esté haciendo un gran proyecto o uno pequeño, no lo perciba de forma traumática o invasiva; lo primordial es transmitir que somos gente de confianza
Has gestionado proyectos de gran complejidad y envergadura. Así que, desde tu experiencia internacional, ¿cuál dirías que es el aprendizaje más valioso que aplicas hoy por hoy, en la gestión de equipos y recursos en el mercado, específicamente catalán?
Mi principal aprendizaje durante mi etapa en América del Sur fue la importancia de entender la idiosincrasia local y las necesidades específicas de cada cliente. Creo que la clave está en escuchar, adaptarse y aprovechar el conocimiento que cada persona aporta a los proyectos. Nuestro objetivo es que el cliente, independientemente del tamaño del proyecto, nos perciba como un socio de confianza. Queremos formar parte de su equipo y acompañarlo durante todo el proceso, más que actuar como un proveedor externo.
Erro y Eugui cuenta con un sólido prestigio e historia en el norte de España. ¿Cuáles crees que son las claves estratégicas que están posicionando la marca, la expansión en un mercado tan competitivo y maduro como el de Cataluña?
Erro y Eugui ha sido pionero respecto a algunos aspectos claves de la construcción, como son, por ejemplo, la industrialización, Passivhaus, BIM y Lean Construction (ahora estamos también con la digitalización y la aplicación de la IA) para ser competitivos y para optimizar al máximo nuestros procesos. Yo creo que todo ese conocimiento que ha tenido la empresa en estos más de sesenta años, tanto en el ámbito de la construcción como de proyectos de mantenimiento, es lo que nos ayuda aquí en los proyectos locales.
Ciertamente, todo el mundo está como loco hablando de la IA, pero temas tan clásicos y tan recurrentes como la seguridad, la confianza y la fiabilidad son claves para poder decir que, si no has asumido esta capa, no puedes llegar a la siguiente.
Sí, es correcto. Aunque actualmente se habla mucho de inteligencia artificial y de nuevas tecnologías, la base de cualquier proyecto sigue siendo la confianza del cliente. Al final, nos está confiando sus instalaciones y su infraestructura para llevar a cabo una actuación importante. Nuestra labor consiste en apoyarnos en todas las herramientas y metodologías disponibles para desarrollar los proyectos de la forma más eficiente posible, optimizando recursos, tiempos y materiales, pero siempre poniendo el foco en aportar valor y generar confianza.
El tema de la mano de obra es un factor clave; lo que intentamos es generar confianza y formarlos en la casa
Con el casi año completo en el que ya formas parte de Erro y Eugui, ¿cuáles crees que han sido los clientes o proyectos públicos o privados que están mostrando mayor receptividad hacia vosotros?
Me incorporé a la compañía en septiembre del año pasado. Actualmente, nuestra actividad se centra aproximadamente en un 90% en clientes privados y un 10% en clientes públicos. Nuestro objetivo es consolidar la cartera de clientes privados para, de forma paralela, seguir creciendo en el ámbito público.
Los sectores que están teniendo una mejor acogida son el industrial y el dotacional, independientemente de la tipología específica de cada cliente. Hasta la fecha, hemos logrado cerrar varios proyectos en el área de Barcelona, incluido el Puerto de Barcelona, y seguimos manteniendo relaciones con nuestros clientes industriales históricos. Entre ellos el Grupo Volkswagen, a través de las plantas de SEAT en Barcelona, que fue precisamente uno de los clientes que facilitó la implantación y llegada del grupo a Cataluña en 2018.
En la industrialización, ¿qué requerimientos técnicos u operativos diferencian los activos de la edificación residencial respecto a otros más convencionales?
La industrialización aporta una ventaja fundamental: permite fabricar gran parte de los elementos del proyecto en un entorno industrial controlado, cubierto y seguro, donde factores como la climatología o las condiciones de obra tienen un impacto mucho menor. Además, facilita una mejor planificación y un mayor control de los recursos y de la mano de obra antes de trasladar los elementos a la obra para su montaje. Este enfoque nos ayuda a mejorar los estándares de calidad, optimizar los plazos de ejecución y reducir la intervención en las instalaciones del cliente, minimizando las molestias y el impacto sobre su actividad diaria. Como resultado, podemos ofrecer soluciones con un alto nivel de prestaciones y una ejecución más eficiente.
No obstante, la industrialización debe analizarse siempre de la mano del cliente, ya que no en todos los proyectos el criterio principal es el coste, del mismo modo que ocurre con la construcción tradicional. Por ello, es importante poner en valor todos los beneficios que aporta y evaluar cada caso de manera individual. Nuestra labor consiste en ofrecer una visión global del proyecto y acompañar al cliente durante todo el proceso, entendiendo sus necesidades para definir la solución más adecuada, ya sea mediante un mayor grado de industrialización o a través de sistemas constructivos más tradicionales.
Si tocamos temas como el sanitario y el industrial, no permiten márgenes de error en cuanto a plazos y normativa.
Correcto. Esto es especialmente relevante cuando trabajamos en proyectos de rehabilitación, reforma o adaptación de espacios, ya que, en la mayoría de los casos, el cliente mantiene su actividad en funcionamiento y no puede interrumpirla. Por ello, somos nosotros quienes debemos adaptarnos a sus necesidades y planificar los trabajos de forma que el impacto sobre su operativa diaria sea el mínimo posible.
¿Cómo estructuras los equipos de obra y cómo los lideras para llegar, en este grado de cada vez mayor complejidad, al objetivo que se plantea?
Nuestros equipos destacan por dos cualidades: su nivel técnico y su calidad humana. Son profesionales acostumbrados a trabajar en entornos donde la actividad del cliente continúa y donde la adaptación es clave. Además, ponemos mucho foco en la cercanía y en la capacidad de entender las necesidades del cliente. En proyectos donde suelen surgir cambios durante la ejecución, contar con interlocutores accesibles y de confianza aporta un gran valor.
Y eso también nos lleva una vez más a tu experiencia como gerente de UTEs, en los cuales intervienen múltiples actores para coordinar alianzas y asegurar objetivos.
Claro, un gerente de UTE no deja de ser un gerente de una empresa, con lo cual tienes que mirar mucho la producción, los recursos humanos, y la administración, liderando todos los departamentos para que funcionen como un único engranaje y con una única finalidad, que es hacer cada obra de la mejor manera posible cumpliendo las exigencias.
Hablando de exigencias, toca hablar sobre el contexto macroeconómico, volatilidad de costes, inflación. ¿Cómo conseguís ponderar esta viabilidad económica de los proyectos sin comprometer los estándares de calidad?
Trabajamos desde un enfoque colaborativo junto con la propiedad y la dirección facultativa desde las fases iniciales del proyecto, o bien mediante fórmulas llave en mano, con el objetivo de minimizar el impacto que puedan tener las condiciones macroeconómicas sobre su desarrollo. Además, buscamos establecer acuerdos equilibrados entre todas las partes, incorporando mecanismos que permitan gestionar y repartir adecuadamente los riesgos derivados de la evolución del mercado. De esta forma, favorecemos una mayor estabilidad durante la ejecución y adaptamos cada proyecto a sus necesidades y circunstancias específicas.
Cada vez hay menos mano de obra cualificada y esto afecta al rendimiento. ¿Os afecta de alguna manera?
Nos afecta directamente. La disponibilidad de mano de obra es cada vez más un factor clave en el sector de la construcción, especialmente porque cuesta atraer a gente joven, tanto desde la universidad como desde la formación profesional. Por ello, nuestro objetivo es generar un entorno de confianza en el que las personas puedan trabajar a gusto, con oportunidades reales de crecimiento. Apostamos por formar internamente al equipo, en lugar de depender únicamente de perfiles ya formados, fomentando así su desarrollo tanto personal como profesional dentro de la empresa.
La digitalización, el BIM y la experiencia en Passivhaus que vosotros tenéis hacen que tengáis un papel destacado en la industrialización. ¿Consideras que la gente está entendiendo el diferencial de vuestra propuesta respecto a otras constructoras?
Sí, creo que sí. Diferenciamos claramente la promotora Erro y Eugui, que lleva más de sesenta años trabajando en Navarra, donde contamos con un alto reconocimiento y una sólida trayectoria en el sector. Lo que estamos haciendo ahora es trasladar y consolidar esa reputación progresivamente en este nuevo ámbito.
En relación con la industrialización, entendemos que debe ser un binomio entre la propiedad y el constructor a la hora de desarrollar un proyecto, con distintos grados de aplicación según cada caso. Es un concepto que cada vez tiene más peso y que permite adaptar la solución a las necesidades específicas de cada obra.
Podemos encontrar proyectos con un nivel de industrialización bajo, inferior al 10%, hasta otros muy elevados, próximos al 90%. En todos los casos, trabajamos de la mano del promotor o del cliente, proponiendo estas metodologías porque entendemos que representan una parte importante del futuro del sector.
Te defines como una persona con un alto enfoque resolutivo, habituado a trabajar bajo presión. ¿Cómo valorarías tu liderazgo para mantener la motivación de los equipos y reconducir las desviaciones clásicas en el sector?
He pasado por distintas posiciones en obra, y mi forma de trabajar es bastante clara: predicar con el ejemplo. Si hay que estar en obra y arrimar el hombro, soy el primero. Eso ayuda a que el equipo también se implique. A partir de ahí, intento crear un entorno de confianza, donde todos se sientan parte del proyecto y compartan el mismo objetivo. Los problemas siempre aparecen, pero lo importante es cómo se gestionan. La clave está en afrontarlos en equipo y buscar soluciones de forma conjunta.
Mirando hacia medio y largo plazo, ¿dónde te gustaría ver posicionada a la delegación de Erro y Eugui en Cataluña en los próximos cinco años y qué hitos te gustaría celebrar?
El primer hito es consolidar la delegación de Barcelona y seguir incrementando la cartera de proyectos con una evolución sostenida y al alza. Otro objetivo es ir generando equipos propios en la zona para ganar autonomía respecto a la delegación de Pamplona y poder ejecutar nuestra primera obra de edificación pública en Cataluña. Pero el mayor orgullo sería completar los proyectos junto a nuestros clientes, asegurando que se finalicen correctamente y que exista recurrencia. Esa sería la mejor señal de que el trabajo está saliendo bien y de que el cliente está satisfecho.
Frente a la volatilidad económica y la inflación, consensuamos contratos colaborativos y llave en mano que equilibran el riesgo y protegen los estándares de calidad».
A modo de conclusión, ¿cuál es el hecho diferencial que hace que sea una buena elección trabajar con vosotros?
El hecho diferencial es la historia de la empresa y la metodología que tenemos de trabajo. Llevamos sesenta años en el mercado y más de cincuenta años trabajando en entornos industriales. Si hay alguien que quiere reformar su industria o hacer un proyecto complejo y singular con una empresa cercana, solo tiene que llamarnos.







