La jornada fue inaugurada por Merche Conca, arquitecta y presidenta de la Fundació Grup Set, entidad creada en 1987 por iniciativa de siete mujeres profesionales y empresarias con el objetivo de abrir espacios de debate con las instituciones y dar visibilidad al talento femenino. Casi cuarenta años después, la fundación agrupa a 20 mujeres de distintas procedencias profesionales. Conca recordó que la arquitectura «no es solo construir edificios», sino que tiene una función social, cultural y ambiental, y que condiciona la manera en que vivimos y habitamos las ciudades.
El acto contó con la colaboración de la organización de la Capital Mundial de la Arquitectura, el Ajuntament de Barcelona, la Fundació Mies van der Rohe y la Casa de l’Arquitectura, y con el apoyo de empresas como Cosentino y Simon.
La moderación corrió a cargo de Anna Ramos, arquitecta y directora de la Fundació Mies van der Rohe, profesora de la ETSAB y expresidenta de la Agrupació de Joves Arquitectes (AJAC) del Col·legi d’Arquitectes. Ramos explicó que la Casa de l’Arquitectura funciona en 2026 como sede central de una capitalidad que ofrece programación de febrero a diciembre en los diez distritos de la ciudad, y subrayó que, en el entorno de la arquitectura europea, Barcelona se asocia hoy con la calidad de su espacio público, de su vivienda social y pública y de una arquitectura que combina rehabilitación y sostenibilidad.
Edificación y espacio público: proyectar a largo plazo
Lola Domènech, arquitecta al frente de su propio estudio dedicado a la arquitectura y el diseño urbano, codirectora del equipo Km-Zero que reforma La Rambla de Barcelona y autora del paseo de Sant Joan, del Baluard del Migdia o de la intervención en el Fòrum Romà d’Empúries, abrió el eje de edificación y espacio público. «No proyectamos solo para dentro de 20 años, proyectamos a más largo plazo», afirmó.
Como referencia de una nueva manera de habitar, citó un edificio de viviendas en el Poblenou promovido por cuatro parejas de amigos que decidieron construir su propia casa, y que se estrenó en plena pandemia. Para Domènech, ese modelo, en el que los arquitectos trabajan directamente con los usuarios «sin intermediarios», es «factible y viable», y debería extenderse mediante cooperativas de pequeño formato. Defendió también la mezcla generacional y una vivienda que permita «envejecer bien en nuestras casas», con espacios comunitarios que combatan la soledad de las personas mayores.
«Hemos de hacer un espacio urbano que huela a tierra húmeda», el criterio con el que Lola Domènech planteó los pavimentos drenantes del paseo de Sant Joan.
En espacio urbano, recordó que el paseo de Sant Joan, cuyo primer tramo se construyó en 2010, apostó por un espacio saludable, renaturalizado y con prioridad para el peatón. Se plantaron cuatro nuevas hileras de árboles y arbustivas, y se dispusieron 11 metros de superficie drenante bajo el arbolado, con gravas y tierra que permiten que el agua de escorrentía alimente el freático en lugar de ir a la red de alcantarillado. «En aquel momento nadie se lo acababa de creer», señaló.
Sobre La Rambla, que definió como «un máster» por la complejidad de casuísticas socioeconómicas, mediáticas y patrimoniales que concentra, su objetivo es «recuperarla para los barceloneses» frente a los «monocultivos turísticos». El proyecto ha generado dos nuevas zonas verdes de estancia en el tramo final, ha eliminado el cruce de vehículos y permite ya llegar caminando hasta Colón. Donde antes había dos carriles de circulación y aparcamiento en algún tramo, habrá un carril de bajada y uno de subida, y el resto será espacio ganado para el peatón.
En cuanto a su práctica diaria, Domènech explicó que en su despacho han vuelto a las maquetas como herramienta de trabajo, junto al 3D, y que nunca traza la primera línea de un proyecto, siempre a mano, sin una larga fase previa de observación y reflexión, condicionada hoy por el cambio climático y el aprovechamiento de los recursos naturales.
Sostenibilidad: la casa como refugio climático
Greta Tresserra, arquitecta e investigadora especializada en urbanismo sostenible y procesos participativos, organizadora de las jornadas Descarbonitzant l’arquitectura del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya y miembro de la Agrupació d’Arquitectura i Sostenibilitat, situó como prioridad el aumento de las temperaturas y los fenómenos climáticos extremos.
Tresserra recordó que el sector sigue siendo responsable del 40 % del uso de energía primaria en Europa y del 36 % de las emisiones de gases de efecto invernadero: «Más de un tercio del cambio climático en Europa es responsabilidad nuestra». Por ello reclamó un cambio de paradigma en todo el ciclo de vida de edificios y ciudades, con materiales naturales, reciclados y reutilizados, y con la rehabilitación de un parque construido «muy ineficiente».
El sector de la edificación es responsable del 40 % del uso de energía primaria en Europa y del 36 % de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Puso el foco en la vivienda: los refugios climáticos públicos son necesarios, pero «el refugio climático tiene que ser nuestra casa». En plena crisis habitacional, citó la necesidad de construir 750.000 viviendas en España, según los últimos datos del Banco de España, y entre 6 y 9 millones en Europa. Lo que se construye hoy debe durar 75 años, y según los escenarios presentados por el Barcelona Supercomputing Center en las últimas jornadas de descarbonización, Barcelona podría registrar a finales de siglo 200 días al año de olas de calor. Añadió que en Catalunya el 23 % de la población está en situación de pobreza energética y que, en 2050, se calcula que el 70 % de las viviendas actuales no protegerá frente a las condiciones climáticas.
Tresserra destacó que el 50 % de las emisiones de CO₂ de un proyecto se resuelven o pueden recortarse en la fase de anteproyecto. A largo plazo, defendió rehabilitaciones profundas que aborden también accesibilidad, seguridad y patologías; a corto, estrategias pasivas de bajo coste: protecciones solares exteriores, cerrar en las horas de más sol en fachadas sur y este, ventilar de noche, ventiladores de techo, cubiertas y fachadas blancas y reflectantes, y vegetación.
Liderazgo: más mujeres en la cúpula y menos hiperregulación
Sandra Bestraten, decana del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC), especialista en arquitectura social, cooperación y sostenibilidad, abordó el papel de las mujeres en el sector. En las escuelas de arquitectura, las mujeres suponen ya entre el 60 % y casi el 70 % del alumnado, pero en el Col·legi son el 33 %. Recordó que en la celebración de los 50 años de colegiación, sus compañeras explicaban que de 1.000 estudiantes solo ocho eran mujeres.
A partir de su experiencia en la Comissió de Dones de la Intercol·legial, que agrupa a 80 colegios profesionales, Bestraten señaló que la desigualdad en el liderazgo «no es una cuestión de cantidad»: el colegio de farmacéuticos, con un 80 % de mujeres, nunca ha tenido una decana, y en enfermería, con un 95 %, la dirección de los hospitales suele recaer en hombres. Animó a las profesionales a decir que sí cuando se les propone un reto, frente a una autoexigencia que, a su juicio, es mayor en las mujeres.
Necesitamos un pacto por la vivienda, estabilidad y, sobre todo, una burbuja de flexibilización, Sandra Bestraten, decana del COAC.
En el plano político, la decana explicó que se ha reunido con todos los grupos para reclamar un pacto por la vivienda, estabilidad y una «burbuja de flexibilización» normativa, comparable a la que permitió desarrollar una vacuna en menos de un año durante la pandemia. Denunció una hiperregulación que, como en otros sectores, «nos está llevando a una situación de parálisis». También presentó la exposición que el Col·legi inaugura con la Fundació Arrels sobre las personas que han muerto en la calle y el papel de los arquitectos en la prevención y la salida del sinhogarismo, así como el ciclo Fem molt més que cases.
Divulgación: 75.000 visitantes en la 17ª edición de 48h Open House Barcelona
Elisenda Bonet, arquitecta, gestora cultural y directora del festival 48h Open House Barcelona, hizo balance de la 17ª edición, celebrada el fin de semana anterior: 75.000 personas visitaron 224 edificios en seis ciudades (todos los distritos de Barcelona, Badalona, Sant Joan Despí, Sitges, Vilassar de Dalt y L’Hospitalet de Llobregat). El festival ha superado así el millón de visitantes desde su creación y funciona gracias a 1.250 voluntarios, el 70 % mujeres.
Los edificios más visitados fueron la Llotja de Mar, con 1.800 personas, la sede rehabilitada de Comissions Obreres y el palacio del Marqués d’Alfarràs. Bonet lamentó la «frontera mental» que hace que L’Hospitalet, con unas 2.500 visitas, quede por detrás de dos edificios de Barcelona e incluso de Sitges o Badalona, mientras que Sant Joan Despí superó las 7.000. Más de 60 arquitectos colaboraron en esta edición explicando sus propias obras.
Recordó que en 2019 el festival se dedicó a las mujeres arquitectas a través de un personaje ficticio, Pilar Casas Mur, con tres perfiles que representaban las dificultades de la profesional en distintas etapas de su carrera. Bonet y Bestraten coincidieron en las trabas para mantener perfiles de mujeres profesionales en la Wikipedia, una de las acciones anuales de la Intercol·legial. Para la edición de este año, en el marco de la capitalidad, el festival planteó la idea de «la vida sin arquitectura».
El turno de preguntas giró en torno al tramo superior del paseo de Sant Joan. Domènech explicó la génesis del proyecto, que arrancó en 2007 con unos estudios previos para arreglar las aceras y derivó en una nueva sección con aceras ampliadas, calzada reducida y un corredor verde hasta el parque de la Ciutadella, y defendió no actuar contra las dinámicas sociales de los vecinos del tramo alto, satisfechos con su configuración actual.
La jornada dejó un diagnóstico común: la arquitectura que se proyecta hoy debe pensarse para un horizonte de 75 años y para un clima con más calor extremo, en un sector que concentra el 40 % de la energía primaria y el 36 % de las emisiones en Europa. Las ponentes coincidieron en priorizar la rehabilitación del parque existente, un espacio público renaturalizado y modelos de vivienda más próximos a los usuarios, y reclamaron un pacto por la vivienda y menos burocracia. También constataron que, pese a que las mujeres ya son mayoría en las aulas, apenas representan un tercio del colegio profesional y siguen infrarrepresentadas en los puestos de liderazgo.













