El edificio ‘Modulus Matrix’ en Cornellà, galardonado con el RIBA International Prize 2024, protagoniza una sesión de Arquitectura en Corto que debate sobre la flexibilidad espacial y la descarbonización.
El Espacio Arquia de Madrid se convirtió el pasado 2 de junio en el epicentro del debate arquitectónico contemporáneo. En el marco del ciclo de proyecciones 2026 de Arquitectura en Corto, se exhibió el documental Modulus Matrix, una pieza de Noon Films que analiza el proyecto homónimo de 85 viviendas sociales en Cornellà de Llobregat (Barcelona), desarrollado por el estudio Peris + Toral Arquitectes. Este complejo ha alcanzado el reconocimiento global tras ser galardonado con el prestigioso RIBA International Prize 2024 por el Royal Institute of British Architects, institución que encargó el cortometraje. El encuentro sirvió para profundizar en cómo la innovación tipológica y los materiales de bajas emisiones pueden transformar de raíz la vivienda pública.
El edificio Modulus Matrix se presenta bajo una premisa de diseño radical y, al mismo tiempo, discretamente humilde. La obra, que protagoniza el número 234 de la monografía El Croquis, centra su propuesta en un sistema geométrico estrictamente modulado. Tras la proyección del documental, se celebró una mesa redonda comisariada por Andrea Sassi, fundador de Arquitectura en Corto, en la que intervinieron los arquitectos fundadores Marta Peris y José Toral , junto al arquitecto y escritor Eduardo Prieto, autor del artículo introductorio de la monografía.
Un módulo de tatami para liberar la rigidez espacial
El núcleo del proyecto radica en su sistema generativo, inspirado en la estera de un tatami japonés. Toda la planta del edificio se organiza a partir de una única estancia repetida de $3,6 \times 3,6 \text{ metros}$. Esta estandarización geométrica elimina los pasillos tradicionales y las jerarquías espaciales , permitiendo la creación de viviendas flexibles conectadas en enfilada.

La casa es el lugar en el que nos construimos como personas, defiende Marta Peris, quien incide en que el proyecto empieza desde dentro para encarnar valores de convivencia.
Los espacios interiores se articulan en torno a un patio interior compartido , y el acceso a cada una de las viviendas se realiza a través de balcones corridos. Según explicaron los autores, esta disposición permite que los módulos se adapten de forma constante en función de los usos de sus habitantes, evitando que la vivienda quede fijada a una única forma rígida de habitar. El resultado son espacios que combinan el rigor técnico con la invención tipológica.
Porosidad, gradientes y descarbonización constructiva
El diseño de Peris + Toral Arquitectes destaca por su porosidad. En palabras de Eduardo Prieto, la obra consigue que no exista una separación tajante entre el interior y el exterior, multiplicando las formas de uso a través de espacios intermedios, ambigüedades y gradientes que sirven de manera real a las personas. Además, la edificación responde a los retos climáticos actuales mediante la incorporación de estrategias bioclimáticas y el uso de materiales de bajas emisiones, minimizando de forma directa su impacto medioambiental.
Durante el debate, José Toral analizó la dualidad de la planta del edificio, visible en la propia portada de El Croquis, describiendo el contraste entre «la parte blanca, perfecta y fácil de entender del resultado final, y la parte negra, asociada a un proceso de ensayo y error». Asimismo, Toral vinculó la distribución doméstica con una cierta dimensión cinematográfica , basada en las diagonales visuales, los recorridos y la capacidad de la arquitectura para sugerir a través de lo que queda fuera de campo.
El valor de la repercusión internacional
Respecto a la obtención del RIBA International Prize 2024, los arquitectos coincidieron en que el galardón no debe considerarse una meta final, sino una plataforma idónea para ganar notoriedad en el sector y continuar expandiendo los límites de la edificación residencial. Marta Peris puntualizó que, más allá de los reconocimientos, la prioridad del estudio estriba en regresar periódicamente a los complejos construidos para comprobar cómo interactúan los usuarios con los espacios y calibrar el alcance real de las decisiones de diseño adoptadas.
La capacidad de imaginar es mayor que nuestra capacidad de ver. Lo interesante es aquello que está fuera de campo, explica José Toral sobre la dimensión visual del espacio doméstico.
La jornada contó con el patrocinio de la Fundación Arquia, la firma de sistemas de carpintería de aluminio reciclado TECHNAL y la revista El Croquis, además del apoyo de Green Building Council España. Con esta sesión, Arquitectura en Corto reafirma su metodología de divulgación lúdica y cultural, utilizando el formato documental para acercar la creación arquitectónica de vanguardia a la sociedad.
Eduardo Prieto destaca que la obra del estudio emerge con nitidez en el momento justo en el que el arquitecto desaparece y queda la arquitectura que sirve a las personas.






