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Barcelona inaugura la muestra ‘Una arquitectura premiada. 125 años de premios’, un exhaustivo viaje de revisión histórica basado en el archivo del FAD. La exposición, enmarcada en las celebraciones de la Capital Mundial de la Arquitectura 2026, propone un diálogo documental inédito entre el antiguo Concurso Anual de Edificios del Ayuntamiento (1899-1933) y los consolidados Premios FAD (desde 1958), ofreciendo una mirada analítica sobre los mecanismos que han definido el valor arquitectónico, el paisaje urbano y el criterio constructivo de la capital catalana.
Un diálogo documental entre dos épocas clave para el urbanismo local
El espacio museístico Oliva Artés, sede del Museo de Historia de Barcelona en el Poblenou, acoge una profunda investigación que va más allá de la mera exhibición estética. Comisariada por los arquitectos Pau de Solà-Morales Serra e Ignasi Bonet Peitx, la exposición —abierta al público hasta el próximo 27 de septiembre— se articula a partir de un riguroso trabajo de catalogación, revisión y digitalización del archivo histórico del FAD. A través de fotografías originales, planos, dibujos técnicos, retratos de los autores y material audiovisual de la época, la muestra reconstruye el relato de cómo la ciudad ha reconocido y proyectado su propio entorno edificado.
La muestra pone en relación el Concurso Anual de Edificios (1899-1933) y los Premios FAD, el galardón arquitectónico más longevo de Europa.
La metodología de la exposición establece un puente directo entre dos herramientas institucionales fundamentales para la morfología de Barcelona. Por un lado, se analiza el Concurso Anual de Edificios y Establecimientos Urbanos, convocado de manera oficial por el Ayuntamiento de Barcelona entre los años 1899 y 1933. Por el otro, se examina la evolución de los Premios FAD de Arquitectura e Interiorismo, fundados en 1958 y consolidados hoy como la distinción con mayor trayectoria ininterrumpida de todo el continente europeo. Esta comparativa permite al espectador comprender los cambios de paradigma en los criterios de habitabilidad, estética y técnicas constructivas que han afectado a la península ibérica.
La recuperación de la memoria institucional y el precedente de 1981
Un aspecto fundamental de la propuesta actual es su carácter de homenaje y continuación científica. El concepto toma su nombre de una exposición homónima celebrada en el año 1981 en el Saló del Tinell, impulsada por el FAD y comisariada en aquel momento por el arquitecto Jaume Freixa. Para la cita actual en Oliva Artés, se han logrado recuperar físicamente varios de los paneles originales de gran formato (110 × 70 cm) que se emplearon en aquella exhibición itinerante de los años ochenta, los cuales contenían información pormenorizada de las obras ganadoras analizadas bajo más de un centenar de parámetros técnicos.
Jurados independientes han evaluado durante 67 ediciones las obras que transformaron el paisaje y la morfología urbana de Barcelona.
La investigación actual se apoya asimismo en el poso bibliográfico dejado por la propia entidad en las últimas décadas. Sirven de base estructural la obra monumental Premios FAD 1958-2008. 50 años de arquitectura e interiorismo en la península ibérica (publicada en 2010 y dirigida formalmente por el propio Solà-Morales) y el volumen previo editado en 2005 bajo la dirección de Quim Larrea, FAD: más de un siglo de arquitectura, diseño y creatividad: mejorando nuestras vidas. Ambos textos aportan el marco analítico necesario para entender la gestión administrativa de las actas de los jurados, los votos de opinión y las valoraciones técnicas en su respectivo contexto socioeconómico.
Más allá del galardón: los premios como laboratorios de debate arquitectónico
Los organizadores inciden en que las 67 ediciones ininterrumpidas de los Premios FAD demuestran cómo el ámbito de actuación ha tenido que adaptarse al crecimiento de la propia disciplina. Nacidos originalmente para evaluar únicamente fincas del tejido urbano estricto de Barcelona, los galardones expandieron sus fronteras de análisis al área metropolitana en 1978, a la totalidad del territorio de Cataluña en 1987 y, finalmente, a la escala de la península ibérica a partir del año 1996. Este crecimiento continuado queda reflejado en las hojas de ruta, recortes de prensa y valoraciones críticas que rellenan las vitrinas de la exposición.
Los galardones ampliaron su alcance: de la ciudad de Barcelona en 1958 al área metropolitana en 1978 y a toda la península ibérica en 1996.
La muestra, impulsada de manera directa por ARQUIN-FAD dentro de la agenda oficial de la Capital Mundial de la Arquitectura, no busca únicamente mitificar las obras arquitectónicas icónicas ya reconocidas. El verdadero propósito del recorrido documental es activar estos materiales del pasado para abrir debates contemporáneos sobre la construcción de la memoria colectiva. Al desnudar los procesos internos de deliberación y los criterios de excelencia aplicados por las sucesivas generaciones de profesionales, la exposición invita al sector constructivo a plantearse de qué manera estos relatos técnicos e históricos continúan sirviendo para definir, transformar e imaginar los modelos urbanísticos del futuro.






