El mercado de la edificación e infraestructura pública en Andorra afronta el reto urgente de agilizar la producción de vivienda asequible, resolver la falta de plazas de aparcamiento e impulsar equipamientos colectivos sin paralizar los servicios existentes. Con el objetivo de analizar herramientas operativas y normativas, el Grup Parlamentari Andorra Endavant organizó en el espacio Unsquare de Andorra la jornada técnica «Construir més ràpid, és possible».
En el marco del encuentro, que reunió a una cinquantena de asistentes entre representantes del Govern, de los comuns y de diversas asociaciones, la líder de Andorra Endavant, Carine Montaner, insistió en que la edificación industrializada y modular es una urgencia social para atajar el problema estructural de la vivienda y evitar la fuga de población, jóvenes, jubilados y trabajadores del Principado. Montaner defendió la rapidez y reducción de costes del modelo frente a las críticas iniciales recibidas a finales de 2024, recordando que la jornada se celebró en memoria del fallecido sindicalista Gabriel Ubach, impulsor original de esta conferencia en defensa del derecho a la vivienda.
La conferencia técnica estuvo a cargo de Pere Armora, presidente del CCiC (Consell per a la Innovació a la Construcció de Catalunya); Ignasi Pérez Arnal, vicepresidente del CCiC y fundador de BIM Academy; y Ferran Bermejo, director técnico del ITeC (Institut de Tecnologia de la Construcció de Catalunya). Las presentaciones contaron con la apertura institucional de Carine Montaner y reunieron a representantes del Govern d’Andorra, corporaciones locales (comuns) y entidades del sector interesadas en evaluar el marco normativo del marcado CE y las certificaciones ETA y DAU para la implantación de la construcción modular e industrializada en el país.
Industrializar no es prefabricar: cambio de paradigma desde el diseño
Durante el bloque analítico de la jornada, Ignasi Pérez Arnal remarcó la diferencia conceptual entre la prefabricación tradicional y la industrialización integrada. Mientras que la primera únicamente traslada elementos aislados a la obra para atenuar imprevistos, la industrialización revoluciona el proceso al concebir el edificio digitalmente desde el minuto cero a través de modelos BIM y metodologías DfMA (diseño para fabricación y montaje).
El modelo organiza la producción en cuatro fases articuladas: diseño digital único, fabricación industrial, transporte por carretera y montaje rápido. La clave de este cambio de paradigma reside en la fase de taller, en la que se genera entre el 70% y el 80% del valor total de la edificación en un entorno fabril controlado. Posteriormente, la fase de montaje a pie de obra se completa en cuestión de semanas, frente a los habituales meses de la obra convencional, reduciendo significativamente los riesgos laborales y la necesidad de personal expuesto.
La prefabricación evoluciona la construcción tradicional; la industrialización la revoluciona al eliminar la incertidumbre en costes, plazos y calidad.
Solapamiento de plazos y viabilidad financiera para el promotor
Uno de los aspectos más destacados durante las ponencias fue la transformación de la secuencia temporal del proyecto. En la construcción convencional, las etapas son estrictamente secuenciales: proyecto, licencias, cimentación, estructura, cerramientos, instalaciones y acabados. En cambio, el modelo industrializado solapa las tareas. Mientras se tramitan los permisos urbanísticos y se preparan las cimentaciones sobre el terreno, la fábrica produce simultáneamente el volumen del edificio, garantizando una reducción global del plazo de entrega de entre el 20% y el 60%.
Desde la perspectiva económica, aunque el coste directo inicial en taller puede oscilar entre un -5% y un +10%, el coste total de la promoción disminuye. Esto se debe a la drástica reducción del tiempo de obra, lo que disminuye el pago de intereses bancarios, acorta la necesidad de financiación y permite la entrada anticipada de ingresos al alquilar o vender los inmuebles antes, mejorando directamente la tasa interna de retorno (TIR) del inversor.
Mientras la obra prepara el terreno en parcela, la fábrica ya está produciendo el edificio; el tiempo no se acumula, se solapa, garantizando un retorno financiero mucho más rápido al promotor.
Cinco ventajas estratégicas adaptadas a la realidad de Andorra
Pérez Arnal detalló por qué la industrialización resulta idónea para la geografía y coyuntura andorrana. Construir en el Principado representa un sobrecoste de hasta el 20% respecto a Cataluña, condicionado por la saturación del mercado laboral y la complejidad para alojar a trabajadores foráneos. Fabricar en taller reduce en un approx 40% la necesidad de mano de obra por $m^2$ en la parcela, mitigando la presión sobre el sector laboral local.
- Costes de fábrica competitivos: Fabricar en entorno industrial y ensamblar en destino aprovecha economías de escala en una región con altos costes de ejecución.
- Calendario independiente de la climatología: La edificación tradicional en Andorra se ve condicionada por las inclemencias invernales y la nieve ($\approx$ 5 meses limitados). La fábrica opera los 12 meses del año y reserva la ventana estival exclusivamente para el ensamblaje.
- Optimización de recursos humanos: Menos horas de trabajo en obra equivalen a menor sobrecoste logístico y menor necesidad de alojamiento de personal.
- Respuesta a proyectos encallados: Desbloqueo urgente de planes de vivienda, estacionamientos y espacios comunitarios.
- Crecimiento para constructoras locales: Permite asumir mayor volumen de negocio sin sobredimensionar la estructura fija de las empresas.
En el área de la vivienda residencial, la industrialización permite aplicar programas asequibles y sociales con precio cerrado y calidad certificada. Durante la sesión se remarcó el ejemplo histórico de Suecia (Miljonprogrammet 1965-1974), donde se construyó un millón de viviendas en una década gracias a que el Estado actuó como primer cliente tractor.
En cuanto a la infraestructura de aparcamientos, se presentaron modelos modulares y desmontables en superficie que no requieren grandes excavaciones y cuyas plantas pueden crecer o reubicarse según la demanda. «Un aparcamiento desmontable convierte una decisión urbanística en una decisión de inversión reversible», explicaron los ponentes.
Para equipamientos públicos, la fabricación Off-site permite ejecutar ampliaciones en hospitales con el centro sanitario en pleno funcionamiento o construir módulos escolares en taller durante el curso lectivo para realizar el ensamblaje durante las vacaciones escolares.
La fábrica no mira al cielo: produce de forma continuada durante los 12 meses del año y aprovecha la ventana de buen tiempo para el montaje en obra.
Alianza con el sector local y marco de certificación técnica
El modelo expuesto por la dirección del CCiC aboga por el principio «Adaptar, no importar», respetando las restricciones de la logística de montaña (dimensionado de transportes para carreteras de acceso) y las altas cargas de nieve. La propuesta fomenta una alianza estratégica en la que la constructora andorrana conserva la relación con el cliente, las licencias, la cimentación, la urbanización y la postventa, mientras que la ingeniería de taller aporta la producción en serie y la calidad.
Para garantizar la seguridad jurídica y la calidad técnica de las soluciones, Ferran Bermejo (ITeC) repasó el marco del Reglamento de Productos de Construcción (RPC 2024/3110). Explicó las vías para obtener el Marcado CE mediante las Evaluaciones Técnicas Europeas (ETA), gestionadas a través de la EOTA, así como el papel de las certificaciones nacionales como el DAU (Documento de Adecuación al Uso) en España para certificar el cumplimiento de los requisitos del Código Técnico de la Edificación y el Pasaporte Digital de Producto.
El encuentro concluyó enfatizando que la adopción de estos marcos de homologación técnica permitirá a Andorra modernizar su tejido edificatorio, reducir la siniestralidad laboral y dar una respuesta efectiva a la demanda de vivienda pública y privada.






