La licitación pública destinada a vivienda de tipología residencial ha alcanzado en 2025 su mayor volumen desde 2009, poniendo fin a más de quince años de mínimos en la obra pública residencial. Según los últimos datos del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, entre enero y noviembre se han licitado 900,9 millones de euros en vivienda familiar, lo que supone un incremento interanual del 44,4 % y confirma un cambio de ciclo en la inversión pública en vivienda.
El dato confirma una tendencia de crecimiento sostenido de la inversión pública en vivienda, rompiendo una dinámica de más de quince años en los que la licitación residencial no había alcanzado niveles similares. En términos mensuales, únicamente en noviembre de 2025 se licitaron 58 millones de euros, un 27 % más que en noviembre de 2024, consolidando una recuperación significativa de la obra pública residencial dentro del conjunto de la licitación oficial en construcción.
Marco programático y financiero de la inversión pública
El incremento de la licitación se enmarca en la aplicación del Plan Estatal para el Acceso a la Vivienda (PEV) 2022-2025, así como en las actuaciones financiadas a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR). Ambos instrumentos han permitido reforzar el papel de la inversión pública directa como palanca para incrementar la oferta de vivienda protegida y asequible, especialmente en contextos urbanos tensionados.
De cara al próximo periodo, el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 prevé una inversión total de 7.000 millones de euros, de los cuales al menos el 40 % se destinará a la construcción de vivienda asequible. Esta previsión apunta a una continuidad del esfuerzo inversor y a la consolidación de la licitación pública como uno de los principales mecanismos de intervención estructural en el mercado de la vivienda.
Condiciones de financiación y carácter permanente de la vivienda pública
Un elemento clave del nuevo ciclo inversor es la introducción de criterios de protección permanente asociados a la financiación pública. Según ha reiterado la ministra Isabel Rodríguez, solo aquellas promociones que garanticen el mantenimiento de su calificación protegida a largo plazo podrán acceder a los fondos del próximo Plan Estatal de Vivienda.
Desde un punto de vista técnico, esta condicionalidad refuerza la orientación de la política pública hacia un modelo de parque residencial estable, desvinculado de dinámicas especulativas y con vocación de servicio permanente al interés general. Asimismo, introduce nuevos requisitos para promotores y administraciones licitadoras, que deberán integrar estas condiciones en la planificación, redacción de pliegos y modelos de gestión de los activos resultantes.
Implicaciones para el sector de la edificación
El volumen de licitación alcanzado en 2025 tiene implicaciones relevantes para el sector de la edificación, especialmente para las empresas vinculadas a la promoción y construcción de vivienda pública. El crecimiento de la inversión pública abre oportunidades en términos de actividad, pero también plantea desafíos en materia de capacidad productiva, control de costes, plazos de ejecución y cumplimiento de los requisitos asociados a la vivienda protegida y asequible.
En este contexto, la evolución de la licitación pública residencial se consolida como un indicador estratégico para anticipar la actividad del sector, evaluar el impacto de las políticas públicas de vivienda y analizar la capacidad del sistema constructivo para dar respuesta a los objetivos de acceso a la vivienda definidos a escala estatal.
Otros artículos publicados en Construnews












