La Villa Olímpica de Milano-Cortina 2026 no es un proyecto aislado vinculado exclusivamente a los Juegos. Es la primera pieza ejecutada de una de las mayores operaciones de regeneración urbana de Milán: la transformación del antiguo scalo ferroviario de Porta Romana, un ámbito de más de 190.000 m² que durante décadas funcionó como patio logístico de mercancías.
La intervención convierte un vacío industrial en un nuevo fragmento de ciudad. Y lo hace bajo una lógica clara: el evento olímpico actúa como catalizador, no como excusa.
Regenerar una fractura urbana
Los antiguos patios ferroviarios de Milán constituyen históricamente barreras físicas entre barrios. Porta Romana era una de ellas. El plan maestro prevé coser el tejido urbano mediante:
- Nuevas conexiones peatonales y ciclistas
- Integración con la red ferroviaria y transporte metropolitano
- Creación de espacio público estructurante
- Implantación de usos mixtos (residencial, terciario, equipamientos y comercio)
La Villa Olímpica ocupa el sector sur del ámbito y actúa como primer motor del desarrollo.
No se trata de un campus autónomo, sino de una manzana urbana porosa que prolonga la morfología milanesa: alineaciones, ritmos de fachada y planta baja activa.
Gobernanza y colaboración público-privada
La operación se desarrolla sobre suelos de Ferrovie dello Stato Italiane y forma parte de un programa estratégico municipal de reconversión de siete antiguos patios ferroviarios.
El desarrollo está coordinado por COIMA SGR, dentro de un esquema de colaboración público-privada que integra:
- Propiedad pública del suelo ferroviario
- Inversión privada estructurada en fondos inmobiliarios
- Planificación municipal
- Entrega temporal a la Fundación Milano Cortina para uso olímpico
Este modelo reduce riesgo financiero directo para la administración y garantiza viabilidad posterior gracias al programa residencial universitario ya definido.
La clave no es solo quién diseña, sino quién asume el ciclo completo de vida del activo.
Arquitectura con doble programa desde el inicio
El proyecto, diseñado por Skidmore, Owings & Merrill (SOM) con ingeniería de Arup, se ha completado en 30 meses, 30 días antes del calendario previsto.
Incluye:
- Seis edificios residenciales de nueva planta
- Rehabilitación integral de dos naves industriales históricas
- Plaza pública central estructurante
- Planta baja activa con usos flexibles
Durante los Juegos alojará a los atletas. Cuatro meses después se transformará en un complejo permanente de 1.700 camas para estudiantes, el mayor desarrollo de vivienda universitaria asequible en Italia.
La conversión no implica obras estructurales relevantes, porque el sistema distributivo y las instalaciones están pensados desde el origen para el cambio de uso.
Sistema constructivo y decisiones técnicas
El proyecto combina criterios urbanos con estrategia constructiva precisa:
Estructura
- Uso intensivo de madera estructural mass timber en los edificios residenciales
- Reducción de huella de carbono frente a sistemas exclusivamente de hormigón
- Prefabricación para acelerar plazos y reducir residuos
Envolvente
- Fachadas con materiales de baja emisión de carbono
- Control solar pasivo
- Integración de vegetación vertical y terrazas ajardinadas
Energía y sostenibilidad
- Paneles solares en cubierta
- Sistemas de refrigeración pasiva
- Conexión a redes energéticas de distrito
- Cubiertas verdes y captación de agua pluvial
El enfoque no es solo energético, sino de resiliencia urbana: reducción de isla de calor, mejora microclimática y aumento de biodiversidad en un entorno anteriormente industrial.
Patrimonio industrial como infraestructura cultural
Las antiguas naves Ex Squadra Rialzo y Basilico no se musealizan: se reactivan.
Se restauran envolventes y cubiertas, se conservan estructuras de hierro y mampostería visibles y se introducen nuevas cubiertas de madera e instalaciones contemporáneas.
Tras los Juegos albergarán equipamientos culturales, restauración y espacios comunitarios, reforzando la mezcla de usos y la activación continua de la planta baja.
Planta baja y ciudad: el verdadero legado
Uno de los aspectos urbanísticamente más relevantes es la activación del nivel de calle.
Durante los Juegos, la planta baja funciona como espacio de apoyo a atletas.
Después, se transforma en comercio, coworking, equipamientos y servicios universitarios, organizados en tres ámbitos programáticos:
Espacio Escena, programación cultural y eventos
Espacio Social, coworking y áreas colaborativas
Bienestar Activo, deporte y salud
Esta flexibilidad remite a una tradición italiana de edificios pensados para adaptarse a lo largo del tiempo.
Más que alojamiento, un modelo de ciudad
Porta Romana no es únicamente la Villa Olímpica. Es el primer fragmento materializado de un nuevo barrio que transformará una infraestructura ferroviaria obsoleta en una comunidad residencial contemporánea.
El legado no se medirá por la calidad del alojamiento durante dos semanas de competición, sino por la capacidad del distrito para consolidarse social y económicamente en las próximas décadas.
En el debate sobre la sostenibilidad olímpica, la Villa de Porta Romana no elimina las contradicciones del modelo global, pero sí demuestra que un gran evento puede integrarse en una estrategia urbana estructural, en lugar de imponerse sobre ella.
Fotografías: Dave Burk © SOM




















