España afronta una tormenta perfecta en el sector de la construcción. El país necesita levantar más de 400.000 viviendas para dar respuesta a un déficit estructural arrastrado desde la crisis de 2008; al mismo tiempo, sufre una escasez creciente de mano de obra cualificada y debe cumplir con unos objetivos climáticos cada vez más exigentes que ponen en cuestión el modelo constructivo tradicional.
Seguir construyendo mayoritariamente con hormigón y acero no solo no resuelve estos desafíos, sino que los agrava: incrementa los costes, eleva las emisiones de CO₂ y limita la capacidad productiva del sector. En este contexto, la construcción industrializada con madera técnica, y en particular con CLT (madera contralaminada), emerge como una alternativa real y escalable.
Esta es una de las principales conclusiones del informe Idoneidad de la construcción industrializada con madera en la cuenca del Alto Tajo, elaborado por el doctor arquitecto Pablo Saiz Sánchez en el marco del proyecto Bosque Innova.
Un triple reto: vivienda, mano de obra y descarbonización
El informe parte de un diagnóstico claro. Según el Banco de España y el futuro Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, el déficit de vivienda en España supera las 400.000 unidades y tiene carácter estructural. A ello se suma la falta de trabajadores en el sector, agravada por el envejecimiento de la plantilla y la baja incorporación de nuevos perfiles.
El tercer factor es climático. La edificación es responsable de aproximadamente el 37 % de las emisiones globales de CO₂, de las cuales un 10 % corresponde a la energía embebida en los materiales y el proceso constructivo. La nueva Directiva europea de eficiencia energética de los edificios (EPBD) obligará a declarar el potencial de calentamiento global de los edificios de nueva planta a partir de 2028, y previsiblemente limitará esas emisiones a partir de 2033.
Construir más vivienda con sistemas intensivos en carbono supondría, por tanto, avanzar en dirección contraria a los compromisos climáticos europeos.
Industrialización: construir más, mejor y con menos recursos
La construcción industrializada se presenta como una de las palancas clave para mejorar la productividad del sector. Fabricar componentes en taller, digitalizar los procesos y simplificar el montaje en obra permite reducir tiempos, minimizar errores y disminuir la dependencia de mano de obra especializada.
Tal y como señala el informe, esta lógica industrial resulta imprescindible para hacer viable una construcción de baja huella de carbono que, con métodos tradicionales, sigue siendo entre un 5 % y un 10 % más cara.
En este escenario, la madera técnica encaja de forma natural con los principios de la industrialización: es un material ligero, mecanizable, compatible con el diseño digital y con una cadena de valor alineada con el enfoque DfMA (Design for Manufacturing and Assembly).
La madera técnica como aliada climática
Desde el punto de vista ambiental, la madera presenta una ventaja estructural frente a los materiales convencionales. Durante su crecimiento, los árboles capturan CO₂ atmosférico, que queda almacenado en forma de carbono durante toda la vida útil del edificio. Un metro cúbico de madera estructural puede retener entre 700 y 900 kg de CO₂ equivalente, mientras que un metro cúbico de hormigón convencional emite entre 250 y 350 kg de CO₂e.
Además, la energía embebida del CLT es significativamente inferior a la del cemento o el acero. Sustituir estos materiales por madera técnica no solo reduce emisiones, sino que convierte los edificios en sumideros de carbono a largo plazo.
Esta ventaja está siendo reconocida por las políticas europeas: el Pacto Verde, la Ley Europea del Clima, el marco Level(s) o iniciativas como la New European Bauhaus están impulsando el uso de materiales biobasados en la edificación.
España: potencia forestal, debilidad industrial
Uno de los mensajes más contundentes del informe es la paradoja española. El país es el segundo de la UE en superficie forestal y el tercero en superficie arbolada, pero exporta madera en bruto de bajo valor añadido e importa madera técnica de alto coste.
El eslabón débil está en la segunda transformación: la fabricación de productos como CLT, madera laminada o LVL. Aunque en los últimos años se han puesto en marcha nuevas plantas —España cuenta ya con cinco fabricantes de CLT—, la capacidad instalada sigue muy por debajo de la de países como Alemania o Austria.
Esta brecha industrial limita la competitividad del sector y encarece el acceso a sistemas constructivos de baja huella de carbono.
Construir más vivienda sin cambiar el modelo constructivo implica agravar la crisis climática; la industrialización con madera abre un nuevo paradigma productivo.
El Alto Tajo: recurso, oportunidad y desequilibrio
La cuenca del Alto Tajo, situada entre las provincias de Cuenca y Guadalajara, concentra una de las masas forestales más relevantes del sistema ibérico, con más de 173.000 hectáreas dominadas por especies idóneas para la madera técnica, como el pino silvestre, el pinaster o el pino nigra.
Sin embargo, el aprovechamiento industrial es reducido. Castilla-La Mancha ocupa una posición secundaria en producción maderera nacional, pese a su potencial forestal, y en el entorno del Alto Tajo no existen industrias de segunda transformación capaces de convertir la madera local en productos de alto valor añadido.
El resultado es un modelo extractivo de bajo rendimiento económico, que dificulta la gestión sostenible del bosque y reduce su papel como motor de desarrollo territorial.
Una decisión estratégica, no solo ambiental
El informe subraya que cerrar esta brecha no es únicamente una cuestión ecológica. Apostar por la implantación de industrias de madera técnica en territorios como el Alto Tajo supone una decisión industrial, territorial y estratégica: genera empleo local, fija población, mejora la gestión forestal y refuerza la autonomía productiva del país.
En este contexto, el PERTE de la Industrialización de la Vivienda, presentado en 2025 con una dotación de 1.300 millones de euros a diez años, puede actuar como catalizador. Su objetivo de construir más vivienda, reducir costes y descarbonizar el sector encaja plenamente con el desarrollo de una cadena de valor nacional en torno a la madera técnica.
Hacia un nuevo paradigma constructivo
Las conclusiones del estudio son claras. La construcción industrializada con madera ya no es una opción experimental ni marginal: es una alternativa contrastada para vivienda unifamiliar y colectiva, capaz de responder simultáneamente a la crisis habitacional, a la escasez de mano de obra y a la emergencia climática.
España dispone del recurso forestal y de un marco político favorable. El reto está ahora en activar la transformación industrial, especialmente en territorios con alto potencial como el Alto Tajo, y en consolidar un ecosistema productivo que permita construir más vivienda sin aumentar las emisiones.
En palabras del propio informe, la oportunidad existe. Convertirla en realidad dependerá de la capacidad de alinear políticas públicas, inversión industrial y visión estratégica a largo plazo.
Sobre el proyecto Bosque Innova
El informe Idoneidad de la construcción industrializada con madera en la cuenca del Alto Tajo se ha desarrollado en el marco del proyecto Bosque Innova, una iniciativa impulsada conjuntamente por la Fundación General CSIC, Fundación COPADE, Fundación Española de Renaturalización – Rewilding Spain, FSC España y la Asociación Ecómetro.
El proyecto ha contado con el apoyo económico de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.
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