“No somos un parche, somos parte estructural de la solución”. Con esta frase, Francesc Borrell definió hace más de veinte años el rol del tercer sector en las políticas de vivienda. Un mensaje que, en 2026, sigue más vigente que nunca.
Tuve la oportunidad de hablar con él y gestionar varias de sus publicaciones en el monográfico Catalunya Construye de El Periódico de Cataluña. Francesc Borrell dejó una huella profunda en el debate sobre el derecho a la vivienda. Desde su papel como fundador de la Fundación Privada Familia y Bienestar Social FIBS y de Cohabitac, defendió con firmeza que sin un compromiso institucional sostenido, cualquier avance sería frágil.
En 2007, celebró la creación del Pacte Nacional per l’Habitatge, pero no tardó en advertir que un acuerdo sin continuidad presupuestaria estaba condenado al fracaso. Sus aportaciones no solo documentaron una época: ofrecieron una hoja de ruta que aún hoy es referencia.
Denunció la lentitud administrativa, la falta de herramientas fiscales y urbanísticas, y defendió que el tercer sector debía gestionar parte del parque público de vivienda. En 2009, en plena crisis, fue categórico: “El acceso a la vivienda no puede depender del humor de los mercados”.
Casi dos décadas después, muchas de sus ideas germinaron: el sector social es reconocido, los programas de rehabilitación energética se han expandido. Pero los desafíos se han multiplicado. El suelo asequible escasea, los precios se disparan, y miles de jóvenes y familias vulnerables siguen sin poder acceder a una vivienda digna.
La vivienda ha dejado de ser un problema de las rentas más bajas para afectar también a la clase media. En este nuevo escenario, las palabras de Borrell son brújula y advertencia. Su legado nos recuerda que sin visión a largo plazo, sin valentía política, y sin continuidad más allá de legislaturas, el derecho a la vivienda seguirá siendo una promesa incumplida.
Desde Construnews, queremos rendirle un pequeño homenaje republicando una de sus tribunas más relevantes, publicada originalmente en mayo de 1998:
“Hacen falta más viviendas asequibles”
Las personas tienen dos necesidades básicas: poder comer y disponer de una vivienda. Sin una vivienda digna es casi imposible conseguir la inserción de familias pobres y marginadas.
Aunque la Constitución española establece el derecho de todo ciudadano a disfrutar de una vivienda digna, la realidad es que en Catalunya hacen falta unos 50.000 pisos para familias con recursos económicos inferiores a 2,5 millones de pesetas anuales. Y esto es especialmente grave porque actualmente solo se construyen cada año unas 3.000 viviendas de régimen especial para este tipo de familias.
El Gobierno no ha podido o no ha sabido resolver este problema y hoy el tema de la vivienda constituye una de las principales preocupaciones ciudadanas, sobre todo para aquellos sectores de población que disponen de pocos recursos económicos. Si no se puede encontrar una vivienda digna a un precio asequible es casi imposible que muchos jóvenes puedan dejar el hogar de sus padres, y también es muy complicado lograr la inserción de familias pobres y marginales.
Actualmente, con el precio que cuesta la construcción en Catalunya, no se pueden construir viviendas de régimen especial si no se dispone de suelo a un precio aceptable. Es por este motivo que la Fundació Família i Benestar Social quiere agradecer la colaboración de los 36 ayuntamientos que han contribuido a paliar este problema cediendo suelo a nuestra fundación, cosa que nos ha permitido construir 1.218 viviendas.
Si el ejemplo de estos ayuntamientos se extiende, puede ser que consigamos, entre todos, llegar a construir todas las viviendas de régimen especial que harían falta tanto para los jóvenes que quieren comenzar su vida de una forma independiente, como para las familias monoparentales y los minusválidos con pensiones bajas, es decir, para todas aquellas personas que realmente lo necesiten.
Francesc Borrell
Presidente de la Fundació Família i Benestar Social

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