
Entrevista a María Moreno, Directora de Construcción y del Departamento Técnico y del Departamento Internacional de SEOPAN, Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras, en relación con el monográfico y entrevista coral, Materiales y sostenibilidad: incluyendo el pasaporte digital, la taxonomía europea y cómo las empresas están respondiendo a estas exigencias.
La sostenibilidad ha dejado de ser un atributo añadido para convertirse en un eje estructural del sector de la construcción. La entrada en escena del pasaporte digital de producto, la aplicación de la taxonomía europea y la creciente exigencia de trazabilidad y datos ambientales están modificando la forma de proyectar, construir y promover. En esta entrevista coral, distintos perfiles del sector analizan cómo está impactando esta transformación en su trabajo diario y qué retos y oportunidades plantea a medio plazo.
¿La información ambiental disponible hoy es útil, comprensible y comparable?
Actualmente disponemos de un gran volumen de información en materia ambiental y las iniciativas de la Comisión Europea han impulsado su armonización y utilidad. Adicionalmente, se ha detectado la necesidad de simplificar los procedimientos para que esta información ofrezca respuestas reales a las necesidades ambientales sin dificultar la operativa ni reducir la competitividad de las empresas que hacen esfuerzos en el cumplimiento de estos objetivos comunes. Para que sea realmente operativa y comparable, la información debe venir normalizada, con límites del sistema claros, basada en ciclo de vida, y presentada con un lenguaje común.
La taxonomía europea se consolida como referencia para orientar la inversión hacia proyectos sostenibles
¿Influye ya la Taxonomía en viabilidad económica, financiación o contratación pública?
La Taxonomía se diseñó para canalizar capital hacia actividades alineadas con los objetivos medioambientales europeos, así como para facilitar un lenguaje común y mejorar la transparencia en el cumplimiento de los requisitos (KPIs, elegibilidad y alineamiento). En consecuencia, las empresas de infraestructuras ya incorporan en su estrategia este ángulo, que define sus actividades, y los inversores con determinado perfil seleccionan el destino de sus inversiones con criterios taxonómicos. En este sentido, a los efectos de alcanzar los objetivos establecidos por la Comisión Europea, resulta imprescindible incorporar requisitos taxonómicos en la contratación pública, actividad de relevancia para las empresas de infraestructuras.
¿Hay brecha entre objetivos normativos y tiempos/costes/dinámicas reales?
La Taxonomía exige criterios técnicos verificables y DNSH que requieren una exigente recopilación de datos; coordinación interna con los distintos negocios y países donde operan las empresas, en los que hay criterios locales diversos; precisan de una alta planificación; del establecimiento de procedimientos nuevos con personal específico; y de una verificación posterior. Estas exigencias que deben cumplir las empresas requieren, indudablemente, ajustes contractuales y el reconocimiento en los correspondientes presupuestos del coste de los criterios, así como de su medición, verificación o innovación.
La aplicación de criterios ambientales exige nuevos sistemas de datos, verificación y planificación
Están suficientemente formados los equipos para interpretar y aplicar esta capa técnica/ambiental?
Las empresas asociadas en SEOPAN cuentan con equipos altamente capacitados, que ya se han adaptado para estas nuevas necesidades. La taxonomía introduce conceptos (elegibilidad, alineamiento, KPIs, DNSH, salvaguardas mínimas) y criterios que requieren un lenguaje común y procedimientos internos claros. Por tanto, ha sido preciso un importante esfuerzo en formación práctica de los equipos existentes de todos los departamentos (comparar alternativas, justificar criterios técnicos, documentar evidencias, analizar riesgos, integrar datos en mediciones/BIM, etc.), así como la incorporación de recursos nuevos específicos, tanto humanos como digitales, para desarrollar y cumplir las expectativas.
Estos desafíos son de gran intensidad para el conjunto del sector, teniendo en cuenta todas las empresas de distintos tamaños y geografías, los proveedores, los subcontratistas y la cadena de valor.
Las empresas de infraestructuras han tenido que reforzar formación, procedimientos y recursos técnicos















