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- La transición climática del sector de la construcción y la edificación vuelve a mostrar síntomas de desaceleración a nivel global. Así lo advierte la décima edición del Informe Mundial sobre el Estado de los Edificios y la Construcción 2025-2026, que se presentará hoy de manera oficial en el Foro Urbano Mundial de Bakú (Azerbaiyán). elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Alianza Global para los Edificios y la Construcción (GlobalABC), que alerta de que el ritmo actual de descarbonización resulta insuficiente para alcanzar los objetivos climáticos fijados para 2050.
- Las emisiones vuelven a crecer
- Más inversión y mayor presión regulatoria
- Europa, Asia y América Latina aceleran medidas
- Vivienda, energía y clima: un mismo debate
- + Datos: La descarbonización se ralentiza y políticas más estrictas son imprescindibles
- El informe destaca ejemplos positivos en diversas regiones:
La transición climática del sector de la construcción y la edificación vuelve a mostrar síntomas de desaceleración a nivel global. Así lo advierte la décima edición del Informe Mundial sobre el Estado de los Edificios y la Construcción 2025-2026, que se presentará hoy de manera oficial en el Foro Urbano Mundial de Bakú (Azerbaiyán). elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Alianza Global para los Edificios y la Construcción (GlobalABC), que alerta de que el ritmo actual de descarbonización resulta insuficiente para alcanzar los objetivos climáticos fijados para 2050.
El informe, publicado en un contexto marcado por la crisis internacional de acceso a la vivienda y por el incremento de los costes energéticos, subraya además que el sector continúa siendo uno de los principales focos de emisiones y consumo de recursos del planeta. Actualmente, la construcción y la edificación representan el 37% de las emisiones globales, consumen el 28% de la energía mundial y concentran cerca del 50% de la extracción global de materiales.
En paralelo, el crecimiento del parque edificado continúa acelerándose. Según el documento, cada día se construyen aproximadamente 12,7 millones de metros cuadrados de nueva superficie edificada en el mundo, una cifra equivalente a añadir una ciudad como París prácticamente cada semana.
Las emisiones operacionales de los edificios crecieron un 1% en 2024. El informe sitúa las emisiones del sector en 9,9 gigatoneladas de CO₂.
Las emisiones vuelven a crecer
Uno de los datos que más preocupa al PNUMA es que las emisiones operacionales de los edificios —relacionadas principalmente con climatización, calefacción, refrigeración y consumo energético— aumentaron un 1% durante 2024 hasta alcanzar las 9,9 gigatoneladas de CO₂. Aunque la eficiencia energética de los edificios ha mejorado globalmente desde 2015, la organización considera que el avance es demasiado lento frente al ritmo de crecimiento constructivo mundial.
El informe señala que la intensidad energética de los edificios —el indicador que mide el consumo anual de energía en relación con la superficie edificada— se ha reducido un 8,5% desde 2015. También destaca que las certificaciones de edificios verdes prácticamente se han triplicado durante la última década. Sin embargo, el crecimiento de las energías renovables dentro del sector sigue siendo limitado. En 2024, las fuentes renovables únicamente cubrieron el 17,3% de la demanda energética de los edificios, una cifra todavía muy alejada de las necesidades reales de descarbonización.
La construcción mundial sigue creciendo a gran velocidad. Cada día se construyen 12,7 millones de metros cuadrados de nueva superficie edificada en el mundo.
Más inversión y mayor presión regulatoria
El informe calcula que será necesario movilizar 5,9 billones de dólares en inversiones vinculadas a eficiencia energética antes de 2030 para situar al sector en una trayectoria compatible con las emisiones netas cero. Actualmente, la inversión anual todavía se encuentra lejos de esa cifra. Durante 2024, la inversión global en eficiencia energética aplicada a edificios alcanzó los 275.000 millones de dólares, elevando la inversión acumulada desde 2015 hasta los 2,3 billones.
El PNUMA considera que los gobiernos deberán acelerar políticas regulatorias, actualización de códigos técnicos, despliegue renovable y eliminación progresiva de combustibles fósiles en edificios para corregir esta desaceleración. “Los edificios pueden prolongar los riesgos climáticos o proporcionar condiciones de vida más seguras, saludables y asequibles”, señala Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA. La organización insiste además en que la mitad de los edificios que existirán en el mundo en 2050 todavía no se han construido o deberán ser profundamente rehabilitados, lo que convierte la próxima década en un periodo decisivo para redefinir el modelo edificatorio global.
La inversión necesaria sigue muy lejos de los objetivos. ONU Medio Ambiente estima que serán necesarios 5,9 billones de dólares en eficiencia energética antes de 2030.
Europa, Asia y América Latina aceleran medidas
El informe recoge también algunos ejemplos internacionales considerados positivos por Naciones Unidas. Entre ellos destacan las políticas europeas para abordar tanto emisiones operacionales como emisiones incorporadas en materiales y procesos constructivos, así como mejoras regulatorias impulsadas en países como Japón, Suiza o Singapur.
Asimismo, el documento pone en valor el crecimiento de energías renovables integradas en edificios en países como Australia, Alemania, India y Pakistán, así como la expansión de certificaciones verdes en China, Colombia, India y Turquía. En paralelo, diferentes gobiernos están desarrollando hojas de ruta nacionales para acelerar la transformación del sector de la construcción, especialmente en regiones emergentes con fuerte crecimiento urbano.
La acción climática se vincula ya a la vivienda asequible y la resiliencia. El informe relaciona directamente eficiencia energética, reducción de costes y calidad de vida.
Vivienda, energía y clima: un mismo debate
Más allá de los objetivos climáticos, el informe introduce además una lectura cada vez más presente en el debate internacional: la relación directa entre descarbonización, vivienda asequible y resiliencia social. El PNUMA subraya que mejorar la eficiencia energética de los edificios no solo reduce emisiones, sino también costes energéticos domésticos, vulnerabilidad económica y exposición frente a futuras crisis energéticas. En un escenario marcado por el incremento global de precios de la vivienda y de la energía, Naciones Unidas sitúa así la transformación del parque edificado como uno de los grandes retos estratégicos de las próximas décadas.
+ Datos: La descarbonización se ralentiza y políticas más estrictas son imprescindibles
Las normas de eficiencia energética en la construcción se encuentran entre las herramientas más eficaces para mejorar la eficiencia, reducir las emisiones y reforzar la resiliencia ante los efectos del cambio climático, como las olas de calor, las inundaciones y las tormentas. A mediados de 2025, las normas de eficiencia energética en la construcción abarcaban alrededor del 60 % de las nuevas construcciones a nivel mundial, pero su aplicación sigue siendo escasa en los países donde el crecimiento de la construcción es mayor.
A nivel mundial, la intensidad energética de los edificios —que mide el consumo anual de energía de un edificio en relación con su superficie— se ha reducido en un 8,5 % entre 2015 y 2024. Las certificaciones de edificios verdes casi se han triplicado en el mismo periodo.
La cuota de las energías renovables en el suministro energético de los edificios ha aumentado un 4,7 % entre 2015 y 2024, lo que supone solo alrededor de una cuarta parte del incremento necesario durante ese período para mantener el rumbo hacia el objetivo de alcanzar emisiones netas cero para 2050.
Aunque desde 2015 se han invertido 2,3 billones de dólares en eficiencia, el informe identifica un déficit de inversión adicional de 3,6 billones de dólares para 2030 que debe subsanarse para alinearse con una trayectoria de cero emisiones netas. Es decir, la inversión en eficiencia energética en edificios debe alcanzar los 5,9 billones de dólares para 2030.
Acelerar la implantación de instalaciones solares fotovoltaicas, bombas de calor y redes de calefacción urbana (district heating) puede reducir las emisiones, al tiempo que mejora la seguridad energética y la asequibilidad.
El informe destaca ejemplos positivos en diversas regiones:
- Despliegue de políticas que abordan tanto las emisiones operacionales como las incorporadas (las emisiones liberadas antes y durante la construcción) en la Unión Europea. Asimismo, mejoras en el desempeño energético de los edificios en Japón y Suiza.
- Crecimiento de las energías renovables en edificios en Australia, Alemania, India y Pakistán.
- Planes nacionales de acción climática (NDC, por sus siglas en inglés) que abordan de manera sustancial las estrategias del sector de la edificación en Las Bahamas, Camboya y Colombia.
- Actualización de los códigos de eficiencia energética de los edificios en California, Kenya, Japón y Singapur.
- Expansión de la certificación de edificios verdes en China, Colombia, India y Türkiye.
- Hojas de ruta nacionales que apoyan la transformación del sector en Bangladesh, India, Indonesia, Jordania, Ghana y Senegal.
- Crecimiento de la inversión y el financiamiento para edificios sostenibles en Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido.





