La transición hacia una economía circular se ha convertido en uno de los grandes retos del sector de las infraestructuras. Frente al modelo lineal tradicional —basado en extraer recursos, producir, construir y finalmente desechar—, el nuevo enfoque propone infraestructuras capaces de reutilizar materiales, reducir emisiones y prolongar su vida útil.
Un reciente informe del Consell Assessor d’Infraestructures de Catalunya (CADIC) analiza cómo este cambio de paradigma puede transformar el diseño, la construcción y la gestión de las infraestructuras en las próximas décadas. El documento plantea diversas medidas destinadas a alinear el sector con los objetivos climáticos europeos y con las estrategias de descarbonización de la economía.
Del modelo lineal al circular
Durante décadas, el desarrollo de infraestructuras se ha apoyado en un modelo económico lineal intensivo en recursos. Este sistema ha permitido el crecimiento urbano y territorial, pero también ha generado una elevada presión sobre los ecosistemas y una fuerte dependencia de materias primas.
La economía circular propone un enfoque diferente: mantener los materiales dentro del ciclo productivo durante el mayor tiempo posible, reutilizar los residuos generados y diseñar infraestructuras capaces de adaptarse y evolucionar a lo largo del tiempo.
En este nuevo escenario, las infraestructuras dejan de concebirse como proyectos cerrados para convertirse en sistemas dinámicos, en los que los materiales y componentes pueden desmontarse, reutilizarse o reciclarse en nuevos proyectos.
Un sector intensivo en recursos
El sector de la construcción y las infraestructuras es uno de los mayores consumidores de recursos naturales. Materiales como el cemento, el acero, los áridos o el asfalto constituyen la base de la mayoría de obras civiles y presentan una elevada huella ambiental.
La producción de cemento genera aproximadamente entre 0,8 y 0,9 toneladas de CO₂ por cada tonelada producida, lo que representa entre el 5 % y el 8 % de las emisiones globales. El acero, imprescindible en estructuras y armaduras, también tiene un impacto considerable, con cerca de 1,85 toneladas de CO₂ por tonelada producida, aunque presenta un gran potencial de reciclaje.
Al mismo tiempo, los áridos siguen siendo el material más utilizado en la construcción, mientras que el asfalto domina los pavimentos viarios europeos, cubriendo la gran mayoría de las carreteras.
El ciclo de vida de las infraestructuras
Uno de los principios fundamentales de la economía circular es analizar el ciclo de vida completo de las infraestructuras, desde la extracción de los materiales hasta su reutilización o reciclaje al final de su vida útil.
Una vez construidas, muchas infraestructuras permanecen en funcionamiento durante décadas. En ese periodo, el consumo energético asociado a su uso y mantenimiento puede superar ampliamente el impacto ambiental de su construcción inicial.
Los edificios, por ejemplo, son responsables de alrededor del 40 % del consumo energético total en la Unión Europea y de aproximadamente el 36 % de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Desde la perspectiva circular, la prioridad pasa por alargar la vida útil de los activos mediante mantenimiento inteligente, digitalización y reutilización de materiales.
La economía circular deja de ser una aspiración ambiental para convertirse en una condición necesaria para el futuro de las infraestructuras
El reto de los residuos de construcción
El final de la vida útil de las infraestructuras genera grandes volúmenes de residuos. Los residuos de construcción y demolición representan entre el 30 % y el 33 % del total de residuos generados en Europa.
En Cataluña, estos residuos alcanzan cerca de siete millones de toneladas anuales, con tasas de reciclaje superiores al 70 %. Aunque estas cifras superan los objetivos europeos, todavía existe margen para mejorar la separación en origen y el aprovechamiento de los materiales recuperados.
Conceptos como la demolición selectiva o la consideración de los edificios como bancos de materiales permiten recuperar componentes valiosos —como acero, madera o elementos prefabricados— para incorporarlos a nuevos proyectos.
Trece propuestas para transformar el sector
El informe del Consell Assessor d’Infraestructures de Catalunya (CADIC) concluye con una hoja de ruta formada por trece medidas prioritarias destinadas a acelerar la transición hacia infraestructuras circulares.
Entre ellas destaca la necesidad de desarrollar sistemas constructivos por componentes, diseñados para el desmontaje, la adaptabilidad y la reutilización de materiales. También se propone incentivar el uso de materiales reciclados mediante instrumentos financieros y fiscales que refuercen su competitividad.
El documento plantea avanzar hacia una trazabilidad completa de los materiales utilizados en los proyectos, apoyándose en herramientas digitales como BIM y en sistemas que permitan identificar el origen y el potencial de reutilización de los componentes constructivos.
Otras medidas incluyen modernizar los procesos administrativos mediante la digitalización, reforzar los marcos de colaboración público-privada y crear plataformas públicas de intercambio de materiales recuperados entre obras.
El informe también propone generalizar el análisis del ciclo de vida de los materiales, impulsar modelos de infraestructura como servicio, incorporar sistemas de monitorización inteligente basados en sensores e Internet de las Cosas (IoT) para mejorar el mantenimiento y prolongar la vida útil de los activos.
Finalmente, el CADIC plantea introducir criterios obligatorios de compra pública de materiales reciclados, acelerar la rehabilitación energética del parque edificado, incorporar el coste ambiental real en la valoración de los proyectos y reforzar la sensibilización social sobre el impacto ambiental de las infraestructuras.
En un contexto de crisis climática y presión creciente sobre los recursos, el informe concluye que la economía circular no es solo una opción ambiental, sino una condición necesaria para garantizar la sostenibilidad futura del sistema de infraestructuras.
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