Contenidos
- Desde su experiencia, ¿la información ambiental disponible hoy sobre los materiales es realmente útil, comprensible y comparable para quienes proyectan, dirigen obra o promueven?
- El pasaporte digital de producto apunta a ser una herramienta clave en los próximos años. ¿Cree que facilitará la toma de decisiones o añadirá una nueva capa de complejidad técnica y administrativa?
- ¿Qué dificultades reales encuentran los distintos agentes del sector para integrar datos ambientales, trazabilidad y criterios de circularidad en el día a día del proyecto y la obra?
- ¿Está influyendo ya la taxonomía europea en la viabilidad económica de los proyectos, el acceso a financiación o la contratación pública?
- ¿Existe una brecha entre los objetivos normativos de sostenibilidad y los tiempos, costes y dinámicas reales de la construcción?
- ¿Cómo está afectando esta transición a la relación entre promotores, proyectistas, direcciones facultativas, constructoras y proveedores de materiales?
- ¿Considera que arquitectos, arquitectos técnicos y equipos de obra están suficientemente formados para interpretar y aplicar correctamente esta nueva capa de información técnica y ambiental?
- ¿Qué riesgos identifica en una implantación acelerada de nuevas exigencias sin una coordinación clara entre normativa, industria y práctica profesional?
- Mirando a medio plazo, ¿qué oportunidades concretas puede generar esta transformación para mejorar la calidad del proyecto, la eficiencia de la obra y la competitividad del sector?
La sostenibilidad ha dejado de ser un atributo añadido para convertirse en un eje estructural del sector de la construcción. La entrada en escena del pasaporte digital de producto, la aplicación de la taxonomía europea y la creciente exigencia de trazabilidad y datos ambientales están modificando la forma de proyectar, construir y promover. En esta entrevista coral, distintos perfiles del sector analizan cómo está impactando esta transformación en su trabajo diario y qué retos y oportunidades plantea a medio plazo.

Entrevista a Francisco Diéguez, Director General en ITeC (Institut de Tecnologia de la Construcció), en relación con el monográfico y entrevista coral, Materiales y sostenibilidad: incluyendo el pasaporte digital, la taxonomía europea y cómo las empresas están respondiendo a estas exigencias.
¿Cómo están cambiando los criterios de selección de materiales en proyectos y obras a raíz de las nuevas exigencias de sostenibilidad y del marco regulatorio europeo?
De manera muy lenta para nuestro gusto. Cada vez hay más productos que intentan diferenciarse por sus características de sostenibilidad, pero estos aspectos aún pesan poco en las decisiones de promotores públicos y privados. Salvo excepciones, el coste económico en la fase de construcción sigue siendo el elemento decisivo.
Disponemos de conocimiento y tecnología para objetivar parámetros no económicos. En el ITeC hemos desarrollado una metodología que permite calcular, junto al presupuesto en euros, otras cuatro divisas Tn de CO₂ equivalente, m3 de agua, KJ de energía y Tn de residuos generados. Sin embargo, su uso todavía es muy limitado.
El coste económico sigue siendo el principal criterio de decisión pese a que ya existen herramientas para medir el impacto ambiental en cuatro divisas CO2 agua energía y residuos
Desde su experiencia, ¿la información ambiental disponible hoy sobre los materiales es realmente útil, comprensible y comparable para quienes proyectan, dirigen obra o promueven?
Sería deseable una mayor clarificación y simplificación. Aunque existen normas para elaborar Declaraciones Ambientales de Producto, dejan margen interpretativo que genera dispersión de datos y dificulta la confianza en el mercado.
La sostenibilidad tiene múltiples dimensiones y no siempre un producto es óptimo en todos los indicadores. Es necesario analizar el ciclo de vida completo y apoyarse en metodologías claras y modelos digitales. El análisis del impacto ambiental en construcción no es trivial.
El pasaporte digital de producto apunta a ser una herramienta clave en los próximos años. ¿Cree que facilitará la toma de decisiones o añadirá una nueva capa de complejidad técnica y administrativa?
El Digital Product Passport supondrá un antes y un después cuando se incorpore plenamente al sector. Será el motor de la digitalización, facilitará el Libro Digital del Edificio y permitirá gestionar activos a escala de barrio o ciudad.
El nuevo Reglamento de Productos de la Construcción marca este camino, aunque la industria necesitará tiempo para absorber la exigencia.
¿Qué dificultades reales encuentran los distintos agentes del sector para integrar datos ambientales, trazabilidad y criterios de circularidad en el día a día del proyecto y la obra?
El impulso debería venir de los promotores. Por desconocimiento en el ámbito público o por bajo interés en el privado, el avance es lento. Solo algunas administraciones comprometidas y grandes promotores vinculados a fondos sujetos a la taxonomía europea están aplicando metodologías de análisis ambiental.
Proyectistas y constructores esperan a que se lo exijan formalmente. Todos reconocen que es el futuro, pero pocos quieren asumir el papel de pioneros.
El Digital Product Passport será el motor de la digitalización y permitirá desplegar el Libro Digital del Edificio y la gestión masiva de activos
¿Está influyendo ya la taxonomía europea en la viabilidad económica de los proyectos, el acceso a financiación o la contratación pública?
Sí, especialmente en grandes proyectos donde las corporaciones deben reportar información no financiera. También influyen los créditos verdes con tipos de interés ventajosos vinculados a criterios de sostenibilidad. Es un avance relevante, aunque todavía insuficiente.
¿Existe una brecha entre los objetivos normativos de sostenibilidad y los tiempos, costes y dinámicas reales de la construcción?
La sostenibilidad puede implicar mayores costes iniciales, pero genera ahorros en explotación y mantenimiento. Debemos superar el análisis estrictamente economicista e incorporar el coste social del cambio climático, del consumo de recursos no renovables o de edificios poco saludables.
¿Cómo está afectando esta transición a la relación entre promotores, proyectistas, direcciones facultativas, constructoras y proveedores de materiales?
El liderazgo corresponde a los promotores. A medida que exijan nuevos estándares, el mercado profesional se adaptará. Además, la eficiencia económica, la calidad y la sostenibilidad requieren fórmulas colaborativas que alineen intereses y optimicen resultados.
¿Considera que arquitectos, arquitectos técnicos y equipos de obra están suficientemente formados para interpretar y aplicar correctamente esta nueva capa de información técnica y ambiental?
En general, no. Solo los perfiles más innovadores se están formando de manera profunda. Mientras no sea una exigencia clara, la mayoría mantiene una aproximación superficial.
¿Qué riesgos identifica en una implantación acelerada de nuevas exigencias sin una coordinación clara entre normativa, industria y práctica profesional?
El riesgo es bajo porque los procesos normativos europeos y su transposición son lentos y contemplan largos periodos de transición. No obstante, es imprescindible coordinación, formación y acompañamiento. Instituciones como los Colegios Profesionales o el ITeC desempeñan un papel clave para facilitar esta adaptación.
Mirando a medio plazo, ¿qué oportunidades concretas puede generar esta transformación para mejorar la calidad del proyecto, la eficiencia de la obra y la competitividad del sector?
Estas normativas impulsan la digitalización total del sector y abren nuevas oportunidades profesionales y empresariales. La gestión masiva de datos permitirá conocer mejor qué construimos, con qué materiales y con qué impacto, mejorando la eficiencia y la productividad y diferenciando a las empresas más competitivas.
La transición exige liderazgo de los promotores y fórmulas colaborativas que alineen calidad sostenibilidad y eficiencia económica















