La sostenibilidad ya no se discute únicamente desde los materiales o la eficiencia energética. La conversación ha escalado hacia cuestiones mucho más profundas: vivienda, urbanismo, normativas, movilidad, salud y modelo de ciudad. Bajo esta premisa, The Green Beer Sessions volvió a reunir en Barcelona a arquitectos, promotores y representantes de la administración pública en un formato alejado de las mesas redondas tradicionales y centrado en la conversación crítica sobre el futuro de la arquitectura y la construcción. El encuentro, celebrado el pasado 14 de abril en Simon La Casa de la Llum, convirtió durante más de una hora la antigua fábrica rehabilitada de Simon en un espacio de reflexión abierta sobre las contradicciones, límites y oportunidades que atraviesa actualmente el sector AECO.
“Las conversaciones más interesantes sobre arquitectura muchas veces suceden tomando una cerveza y no en un congreso”. Con esta idea arrancó una nueva edición de The Green Beer Sessions, el formato impulsado por Archikubik, Energreen Design y Komuniki que apuesta por debates abiertos, sin guion y alejados de los discursos corporativos habituales.
La sesión reunió a David Sierra Lluch, director de proyectos y sostenibilidad de Metrovacesa; José Antonio Gras, representante del Ajuntament de Sant Adrià de Besòs; Mauro Manca, de Energreen Design; y Marc Chalamanch, de Archikubik. El objetivo no era tanto ofrecer respuestas cerradas como exponer las contradicciones reales que hoy atraviesan la arquitectura, la vivienda y el urbanismo.
Desde el inicio, el debate giró alrededor de una idea compartida por todos los participantes: la sostenibilidad no puede seguir tratándose como una capa añadida al proyecto ni como un argumento comercial separado del diseño arquitectónico. David Sierra defendió que el sector promotor ha evolucionado mucho más rápido de lo que suele reconocerse públicamente. Explicó cómo grandes compañías como Metrovacesa han incorporado departamentos específicos de sostenibilidad, industrialización e innovación, integrando criterios ESG directamente dentro de las áreas de proyectos y planificación. “El error sería pensar que la sostenibilidad puede incorporarse al final del proceso. Si no se plantea desde el inicio del proyecto, simplemente no funciona”, señaló.
Sierra insistió además en que conceptos como análisis de ciclo de vida, economía circular, biodiversidad o descarbonización han pasado en pocos años de ser cuestiones marginales a convertirse en elementos centrales del diseño residencial y urbano. Sin embargo, el encuentro evitó caer en discursos triunfalistas. Mauro Manca abrió uno de los momentos más incómodos —y también más interesantes— del debate al poner sobre la mesa una de las grandes contradicciones actuales del sector: la necesidad urgente de construir cientos de miles de viviendas mientras se exige simultáneamente reducir emisiones, industrializar procesos y acelerar la transición ecológica. “Las 600.000 viviendas que necesitamos no van a construirse todas con madera y biomateriales”, lanzó, provocando una conversación mucho más realista sobre costes, industria y capacidad productiva.
A partir de ahí, el debate derivó hacia una cuestión clave: quién asume realmente el coste de la sostenibilidad y cómo evitar que la transición ecológica termine convirtiéndose en un lujo accesible solo para determinados perfiles económicos. José Antonio Gras aportó una de las visiones más críticas de la tarde desde la experiencia institucional y urbanística. El representante de Sant Adrià de Besòs defendió que uno de los principales problemas actuales no es únicamente político, sino estructural y normativo. “La innovación y la sostenibilidad implican riesgo, pero hoy muchas administraciones trabajan completamente bloqueadas por la rigidez normativa y el miedo jurídico”, explicó. Gras cuestionó la capacidad de las ciudades para responder con rapidez a problemas que evolucionan mucho más rápido que las propias herramientas urbanísticas. Según defendió, la normativa actual sigue funcionando con esquemas pensados para otra realidad social y económica:
- Exigencias de aparcamiento incompatibles con modelos de movilidad sostenible,
- Dificultades para transformar oficinas vacías en vivienda,
- Limitaciones para adaptar edificios existentes,
- Normativas incapaces de responder a nuevas formas de habitar la ciudad.
Uno de los grandes focos del encuentro fue precisamente la vivienda. Lejos de limitar el debate a la falta de construcción, los participantes defendieron una visión más amplia del problema residencial. José Antonio Gras recordó que España dispone de un parque construido enorme y cuestionó la lógica de seguir construyendo sin abordar simultáneamente:
- rehabilitación,
- redistribución,
- reutilización,
- Captación de vivienda vacía,
- y colaboración público-privada.
“El problema no es solo construir más. También es cómo utilizamos la vivienda que ya existe”, defendió. En uno de los momentos más contundentes de la tarde, Gras planteó incluso la necesidad de repensar la vivienda como infraestructura social y no únicamente como producto financiero: “Si consideramos la vivienda un derecho fundamental, quizás deberíamos dejar de analizarla solo desde la rentabilidad económica”. La afirmación abrió un intenso intercambio sobre el papel de las administraciones, la rentabilidad privada y la necesidad de garantizar vivienda asequible en los nuevos desarrollos urbanos.
La conversación avanzó también hacia el papel de la arquitectura en la construcción de ciudad y en la transformación del espacio público. Marc Chalamanch reivindicó la necesidad de abandonar definitivamente la lógica de “tabula rasa” que durante décadas dominó gran parte del urbanismo contemporáneo. Frente a ello, defendió construir “sobre lo construido”, regenerar tejidos urbanos existentes y trabajar desde la memoria y la identidad de los lugares. “La verdadera complejidad no está en construir ciudades desde cero. Está en intervenir sobre la ciudad existente sin perder su memoria”, señaló.
En paralelo, varios participantes coincidieron en que la sostenibilidad está generando una nueva estética arquitectónica vinculada a:
- Reutilización de materiales,
- biodiversidad,
- Espacios híbridos,
- Economía circular,
- y flexibilidad de uso.
La conversación derivó entonces hacia cómo las nuevas exigencias ambientales están transformando también la manera de proyectar edificios y ciudades. Otro de los ejes centrales fue la relación entre ciudad y salud.
A lo largo del encuentro surgió repetidamente la idea de que urbanismo y arquitectura deben volver a poner a las personas en el centro. La referencia al urbanista danés Jan Gehl sirvió para reforzar la necesidad de diseñar ciudades más habitables, saludables y humanas. “La salud no es solo ausencia de enfermedad. Es generar condiciones urbanas que permitan bienestar físico, mental y social”, se apuntó durante la conversación. En este contexto, el debate abordó cuestiones como:
- Movilidad activa,
- Espacio público,
- Vegetación urbana,
- Ejes verdes,
- Reducción de la dependencia del vehículo privado.
También aparecieron críticas hacia determinadas contradicciones normativas, como la obligación de seguir construyendo grandes dotaciones de aparcamiento mientras las ciudades intentan impulsar modelos de movilidad más sostenibles. Uno de los aspectos más interesantes de la sesión fue precisamente el tono abierto y poco institucional de la conversación. Lejos de intentar proyectar una imagen idealizada del sector, los participantes reconocieron abiertamente las tensiones existentes entre:
- Sostenibilidad y costes,
- Innovación y normativa,
- Vivienda asequible y rentabilidad,
- Transformación urbana y resistencia social.
Todos coincidieron además en que gran parte de los cambios urbanos generan inicialmente rechazo ciudadano y que arquitectos, urbanistas y administraciones tienen también la responsabilidad de hacer pedagogía y explicar por qué determinadas transformaciones son necesarias.
El networking posterior, acompañado de cerveza y música, terminó reforzando precisamente la esencia del proyecto: crear espacios donde el sector pueda hablar de forma honesta sobre los desafíos reales que enfrenta la arquitectura contemporánea.
La sesión contó con el apoyo de Simon, Mapei Spain, URSA Iberica by Etex y Access Safety Group, compañías vinculadas a la innovación, la sostenibilidad y la transformación del sector de la construcción. Además, Construnews participó como media partner de una iniciativa que sigue consolidándose como uno de los formatos de conversación más dinámicos y transversales del ecosistema arquitectónico y urbano.
La próxima edición de The Green Beer Sessions se celebrará el 16 de junio.











































