La rehabilitación del parque residencial se ha convertido en una de las palancas estratégicas para cumplir los objetivos climáticos europeos. Sin embargo, la forma de abordar este reto difiere sensiblemente entre los países de la Unión Europea y España. Así lo refleja el contraste entre el Informe OREVE 2025, elaborado por el Observatorio de la Rehabilitación Eléctrica de la Vivienda en España (Oreve), y el estudio europeo impulsado por la Union Internationale de la Propriété Immobilière (UIPI), basado en más de 5.500 encuestas a propietarios de 32 países.
Ambos trabajos coinciden en el diagnóstico general —un parque envejecido, tasas de rehabilitación insuficientes y actuaciones poco profundas— pero difieren en la manera en que propietarios y profesionales perciben la rehabilitación como inversión estratégica.
Un parque residencial diverso y fragmentado
La UIPI identifica cuatro grandes perfiles de propietarios: propietarios-ocupantes, arrendadores, propietarios de vivienda unifamiliar y propietarios en edificios plurifamiliares. Esta segmentación explica dinámicas muy distintas en la toma de decisiones.
Los datos muestran que los propietarios de viviendas unifamiliares y los propietarios-ocupantes son los más activos en la rehabilitación, con un 69 % que ya ha reformado o prevé hacerlo. En cambio, en los edificios plurifamiliares, donde las decisiones dependen de comunidades de vecinos, los procesos son más lentos y complejos.
Esta situación es especialmente reconocible en España. El Informe OREVE 2025 subraya que la fragmentación de la propiedad en comunidades es uno de los principales cuellos de botella para impulsar rehabilitaciones integrales, especialmente aquellas que afectan a sistemas comunes como la instalación eléctrica.
El estudio ha contado con la colaboración del Consejo General de Colegios de Arquitectura Técnica de España (CGATE), cuya participación ha sido determinante en la definición metodológica del cuestionario, su difusión entre el colectivo profesional y la interpretación de los resultados. El análisis cualitativo confirma que los profesionales de la arquitectura técnica, por su intervención directa en procesos de rehabilitación integral, constituyen un perfil clave para el diagnóstico técnico del parque residencial.
Rehabilitación proactiva en Europa, reactiva en España
Una de las principales diferencias entre ambos contextos es el enfoque cultural. En Europa, la rehabilitación se concibe mayoritariamente como una decisión planificada, vinculada al mantenimiento del valor patrimonial, el confort y la eficiencia energética. El 78 % de los propietarios europeos considera beneficioso mejorar la eficiencia de su vivienda, y lo hace antes de que aparezcan problemas graves.
En España, el patrón es distinto. Según OREVE, las reformas suelen abordarse de forma reactiva, motivadas por la urgencia, el deterioro visible o la necesidad de cumplir mínimos normativos. El confort, la seguridad o la electrificación futura del hogar quedan relegados frente a intervenciones inmediatas, muchas veces parciales.
El predominio de las rehabilitaciones superficiales
Pese a estas diferencias de enfoque, ambos estudios coinciden en un punto clave: la mayoría de las rehabilitaciones no son profundas. En Europa, solo el 13 % de las actuaciones puede considerarse una rehabilitación integral. En España, el Informe OREVE 2025 confirma que las prioridades de los propietarios siguen concentrándose en baños, cocinas y acabados, mientras que la actualización de la instalación eléctrica solo se considera prioritaria en el 13 % de los casos.
Esta superficialidad responde a causas compartidas:
- Coste económico elevado: OREVE estima que una rehabilitación integral ronda los 75.000 euros por vivienda.
- Complejidad administrativa: solo el 8,3 % de las rehabilitaciones gestionadas por arquitectos técnicos llega a tramitar ayudas públicas.
- Falta de asesoramiento técnico: casi el 45 % de los propietarios europeos declara no recibir orientación especializada.
- Percepción de bajo retorno: muchos propietarios no identifican beneficios inmediatos que justifiquen la inversión.
El resultado es un círculo vicioso: actuaciones parciales que no logran reducir de forma significativa el consumo energético ni preparan la vivienda para la electrificación futura.
La instalación eléctrica, eje oculto de la transición energética
Uno de los principales aportes del Informe OREVE 2025 es situar la instalación eléctrica como columna vertebral de la descarbonización residencial. El estudio revela que casi seis de cada diez viviendas rehabilitadas requieren una actualización eléctrica, pero solo un tercio de los propietarios está dispuesto a asumirla. En el 40 % de los casos, las deficiencias se abordan solo parcialmente.
Para los profesionales, esta situación compromete la seguridad, limita la integración de nuevos usos —como movilidad eléctrica o autoconsumo— y genera sobrecostes futuros. No es casual que más del 60 % de los arquitectos técnicos defienda que la actualización eléctrica debería incorporarse de forma sistemática en toda rehabilitación, y que el 70 % apueste por incluirla explícitamente en las ayudas públicas.
Dos ritmos, un mismo reto
El contraste entre Europa y España no es solo técnico, sino cultural y estructural. Mientras en muchos países europeos la rehabilitación se percibe como una inversión estratégica a largo plazo, en España sigue predominando una lógica reactiva y fragmentada.
El mensaje del Informe OREVE 2025 es claro: sin una rehabilitación integral que incorpore la actualización de la instalación eléctrica, la electrificación del parque residencial y los objetivos de neutralidad climática para 2050 serán inalcanzables. Convertir esta evidencia técnica en una prioridad política, profesional y social es el verdadero desafío pendiente.



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