La rehabilitación energética del parque residencial español se enfrenta a un reto que va más allá de la incorporación de soluciones eficientes: la necesidad de coordinar intervenciones que, hasta ahora, se han desarrollado de forma fragmentada. En un contexto marcado por los objetivos de descarbonización y la mejora del confort en la vivienda, el enfoque integral de la envolvente térmica empieza a consolidarse como una de las vías más eficaces.
En esta línea, la Asociación Española de Fabricantes de Ventanas de PVC (ASOVEN PVC) y la Asociación de Instaladores de Aislamiento (AISLA) han puesto en marcha la iniciativa “Colabora y Rehabilita”, orientada a fomentar la colaboración entre dos ámbitos clave de la rehabilitación: el aislamiento y las carpinterías exteriores.
El planteamiento responde a una realidad habitual en el sector: muchas actuaciones se centran en un único elemento del edificio, lo que limita el alcance de la mejora energética. Frente a ello, la intervención coordinada sobre la envolvente —fachadas, cubiertas y huecos— permite optimizar resultados y reducir de forma significativa la demanda energética de las viviendas.
Según los datos difundidos en el marco de esta iniciativa, la climatización representa aproximadamente el 50% del consumo energético de un hogar, pudiendo alcanzar el 70% en zonas con mayores exigencias térmicas. En este escenario, la combinación de soluciones —como la mejora del aislamiento y la sustitución de ventanas poco eficientes— se sitúa entre las estrategias más efectivas.
Las estimaciones apuntan a que la actuación conjunta sobre estos elementos puede reducir entre un 25% y un 35% la factura energética doméstica, con resultados que pueden incrementarse en función del estado previo del edificio y del alcance de la intervención.
Más allá del ahorro, estas mejoras inciden directamente en la calidad del espacio habitado. La reducción de infiltraciones, la mejora del aislamiento acústico y la estabilidad de la temperatura interior contribuyen a un mayor confort, especialmente en edificios anteriores a las normativas energéticas actuales.
A ello se suma el impacto en el valor del inmueble. Diversos estudios indican que la mejora de la eficiencia energética puede traducirse en incrementos de valor de entre un 10% y un 30%, especialmente cuando se consigue elevar la calificación energética del edificio.
Uno de los aspectos más relevantes del modelo impulsado por ASOVEN PVC y AISLA es su enfoque operativo. La iniciativa propone aprovechar las visitas técnicas como oportunidad para detectar necesidades adicionales en la vivienda. De este modo, un profesional del aislamiento puede identificar deficiencias en las ventanas, mientras que un especialista en carpinterías puede advertir problemas en la envolvente opaca.
Este enfoque introduce una lógica de cooperación que no solo mejora el resultado técnico, sino que también permite optimizar los procesos y ofrecer al usuario soluciones más completas. Para facilitar esta dinámica, el proyecto incorpora herramientas como modelos de acuerdos de colaboración entre empresas, materiales de apoyo comercial y documentación técnica orientada a prescriptores.
Durante la presentación de la iniciativa también se puso el foco en aspectos clave de la ejecución, como la hermeticidad y la estanqueidad, factores determinantes para garantizar el rendimiento real de las soluciones adoptadas. Sin una correcta instalación, tanto el aislamiento como las nuevas ventanas pueden ver comprometida su eficacia.
La apuesta por este tipo de modelos colaborativos responde, en última instancia, a la necesidad de acelerar la rehabilitación del parque edificado en España, donde una parte significativa de las viviendas presenta aún niveles bajos de eficiencia energética. En este contexto, la coordinación entre agentes especializados se perfila como un elemento clave para avanzar hacia intervenciones más eficaces, coherentes y alineadas con los objetivos energéticos europeos.


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