Contenidos
- Simon ha convertido su participación en ISE 2026 en una oportunidad para redefinir su posicionamiento estratégico: de fabricante a facilitador de experiencias inteligentes en los espacios.
- LOLA, salud y sostenibilidad emocional
- Una tecnología que no compite con la arquitectura
- La revolución no es tecnológica, es cultural
Simon ha convertido su participación en ISE 2026 en una oportunidad para redefinir su posicionamiento estratégico: de fabricante a facilitador de experiencias inteligentes en los espacios.
En esta entrevista exclusiva con Inma Ruiz, Chief Brand & Communication Officer de la marca, nos explica cómo la firma busca transformar la manera en que percibimos, habitamos y conectamos con los entornos construidos a través de plataformas abiertas, datos útiles y tecnología empática.
¿Qué os ha motivado a estar presentes en esta edición de ISE?
Nuestro propósito es construir espacios de bienestar. Venir a ISE no es para hablar de dispositivos, sino de lo que se genera a través de ellos. Queremos mostrar cómo los datos pueden tener valor: no solo para el instalador o el gestor del edificio, también para el usuario final. Y hacerlo desde un lugar donde se mezclan arquitectura, experiencia y tecnología.
¿Cuál es el mensaje que queréis trasladar?
Queremos que el sector entienda que hemos evolucionado. Simon ya no vende interruptores, ni sensores, ni solo soluciones técnicas. Ofrecemos acompañamiento desde el inicio, y soluciones que tienen sentido dentro del propósito del proyecto. Los edificios necesitan hablar un lenguaje comprensible para arquitectos y usuarios, no solo para ingenieros.
Habláis mucho de la experiencia de usuario. ¿Qué significa eso en vuestro contexto?
Significa entender que no basta con que algo funcione. Tiene que funcionar con sentido. Si tienes un sensor que detecta movimiento, ¿para qué lo usas? ¿Cómo se interpreta esa información? ¿Cómo puedes mejorar el confort, el ahorro, la gestión? Nosotros no queremos que la gente vea la tecnología, queremos que la sienta útil, fluida, integrada.
LOLA, salud y sostenibilidad emocional
¿Cómo integráis la inteligencia artificial y el IoT?
Todo gira en torno al dato. Nuestros dispositivos capturan información sobre luz, clima, presencia… y a través de la plataforma LOLA, analizamos esos datos para aportar valor. No es tecnología por tecnología, sino al servicio de la experiencia. Es un modelo donde IoT e IA no son una capa añadida, sino el corazón del sistema.
¿Qué es exactamente LOLA?
LOLA es nuestro ecosistema de gestión inteligente. Una plataforma abierta, personalizable, que permite controlar desde la iluminación hasta el consumo de agua o energía. El objetivo es ofrecer herramientas tanto al gestor del edificio como al usuario final, y hacerlo de forma clara, intuitiva y útil.
¿Aplicáis esta visión a sectores concretos como el hospitality o el residencial?
Sí, por ejemplo, en el canal contract, o en el Build to Rent, donde la gestión debe ser eficiente, pero también amable. Hemos aplicado nuestra tecnología en hoteles donde el usuario puede ver su consumo de agua, entenderlo, reducirlo y ser recompensado. Eso convierte el dato en experiencia, en conciencia. No es sostenibilidad técnica, es emocional y cultural.
También habéis hablado de salud como nueva línea de trabajo…
Totalmente. En ISE presentamos soluciones que permiten integrar servicios médicos dentro de espacios no médicos, como viviendas o habitaciones de hotel. Imagínate poder hacer un seguimiento de salud con un médico a distancia, pero desde tu alojamiento. Todo esto ya es posible. Lo hacemos con una tecnología que no se impone, que se adapta.
Una tecnología que no compite con la arquitectura
¿Cómo lográis que esa tecnología no interfiera con el diseño arquitectónico?
Nos obsesiona que la tecnología no compita con el lenguaje arquitectónico. No ponemos nuestra marca visible. Queremos que todo esté integrado. El dispositivo no es el protagonista. Lo importante es que el espacio sea inteligente sin parecerlo. Que la interfaz sea clara. Que el dato esté accesible, pero no invada.
¿Cómo reaccionan los arquitectos ante estas soluciones?
Cada vez mejor. El arquitecto valora que lo que proponemos no condiciona la estética ni el diseño. Además, si se introduce desde fases iniciales, permite tomar decisiones más ajustadas: puedes planificar mantenimiento, entender el uso real del espacio, mejorar la operación. Pero incluso en proyectos ya ejecutados podemos aportar valor.
¿Cómo ayudan a evidenciar que los edificios cumplen con las certificaciones ambientales?
Nos lo piden cada vez más. Tienen la placa LEED o BREEAM, pero ¿cómo lo vive el usuario? Nosotros aportamos visualización en tiempo real del confort, la eficiencia, la salud del edificio. Hacemos visibles los estándares, y los hacemos evolucionar.
¿Podrías compartir algún caso paradigmático?
Un proyecto en Tenerife es especialmente representativo: un hotel comprometido con la sostenibilidad implantó nuestro sistema para que cada huésped visualizara su consumo de agua. El reto no era solo ahorrar, sino generar conciencia. Y lo logramos: el cliente incluso recibía recompensas por cumplir objetivos de consumo.
La revolución no es tecnológica, es cultural
¿Qué obstáculos encontráis aún en la implantación de este tipo de soluciones?
Hay muchas inercias. Muchos prescriptores siguen asociando tecnología con complejidad, con más costes. Y no tiene por qué ser así. Nosotros lo que queremos es facilitar, aportar soluciones sencillas, abiertas, robustas. Hay que dejar de ver la tecnología como algo decorativo o invasivo. Es una herramienta que tiene que servir al propósito del proyecto.
¿Cuál es entonces vuestro gran objetivo a medio plazo?
Acompañar. Ayudar a traducir. Estar al lado del arquitecto, del gestor, del usuario, y construir juntos. Simon quiere ser un socio que no complica, que escucha, que aporta. Nuestra tecnología no es la más ruidosa, pero es la que se queda, porque genera valor real.
LOLA, la plataforma digital desarrollada por Simon
Concebida como una herramienta abierta y adaptable, LOLA permite gestionar de forma integral aspectos clave del funcionamiento de un edificio: control de iluminación, climatización, consumos energéticos, movilidad eléctrica, accesos, ocupación y confort, todo ello desde una única interfaz.
En ISE 2026, Simon ha mostrado cómo esta solución no solo facilita la operación técnica, sino que transforma la relación entre el espacio y sus usuarios. LOLA permite visualizar datos en tiempo real, generar patrones de uso, anticipar necesidades y mejorar la toma de decisiones tanto para operadores como para arquitectos, promotores o inquilinos.
Uno de los casos piloto más destacados es el proyecto hIhAigua, desarrollado junto con la Fundación i2CAT, Cetaqua y el apoyo de los fondos Next Generation. Aplicado a 50 viviendas de alquiler temporal, el sistema ha permitido monitorizar y analizar el consumo de agua, generando recomendaciones personalizadas que buscan reducir más de 200 litros al mes por hogar. Esta intervención demuestra cómo la tecnología puede ser también una herramienta de concienciación social y cambio de hábitos.




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