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Ventajas
Constituye una alternativa inmediata y de bajo costo para que las poblaciones de las zonas más desprotegidas mejoren la calidad del agua y de los alimentos crudos que consumen.
Los equipos empleados para la producción local de desinfectante son de buena calidad técnica, fáciles de operar y mantener, y utilizan insumos locales (sal de cocina y vinagre) asequibles en todas las localidades del país.
Los recipientes utilizados (bidones y frascos) son de bajo costo y de fácil obtención en el mercado local por la mayoría de familias, aun las más pobres.
Tiene componente de educación sanitaria para mejorar las prácticas de higiene de las familias.
Contribuye a controlar de modo eficaz la diseminación de enfermedades de origen hídrico, sobre todo gastrointestinales y diarreicas.
Fortalece la organización y el sentido de responsabilidad de la comunidad, ya que la población participa desde el inicio del proyecto y asume la gestión del sistema.
Estimula la creación de capacidad de gestión ambiental en el nivel local.
Restricciones
La mayor limitación del sistema son los cuidados que deben adoptarse para asegurar su sostenibilidad; por lo general, ésta es buena al inicio, pero puede decaer a lo largo del tiempo si no existe alguna institución que provea un mínimo de supervisión y apoyo.
Existe incertidumbre sobre la disposición de pago por parte de la población; normalmente está dispuesta a pagar por el desinfectante, por la operación y el mantenimiento de los equipos, mas no por su reposición al término de su vida útil.
El proceso de mejoramiento de los hábitos sanitarios de la población demanda un tiempo prolongado, durante el cual se deben desarrollar acciones continuas de promoción, educación y monitoreo, para asegurar que los pobladores sigan aplicando los conocimientos adquiridos.