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Espacios Confinados. Medidas Preventivas

Logo IFTEM.gifNota: Este artículo ha sido creado gracias al IFTEM en el marco del Programa de Afiliados de la Construpedia. El contenido está disponible en el sitio web de IFTEM

¡Atención! Esté artículo está sujeto a Derechos de Autor.

Antes de la adopción de cualquier medida preventiva, debe realizarse una evaluación de riesgos del lugar de trabajo o espacio confinado.

Antes de la entrada al recinto de los trabajadores, debe haberse establecido un
Plan de trabajo, en el que como medida previa deberá haber una autorización
por escrito. Esta autorización pretende garantizar que, la persona responsable
de la ejecución de los trabajos ha adoptado las medidas preventivas necesarias
para que el trabajo se realice con las máximas garantías de seguridad para los
trabajadores. Todo ello de acuerdo con la evaluación de riesgos realizada del
puesto de trabajo.

Este permiso o autorización de entrada al recinto ha de ir firmada por el
responsable de producción y mantenimiento y debe ser valida solo para una jornada de trabajo. Este permiso de trabajo debe ir acompañado también de las
actuaciones concretas a seguir por el personal durante los trabajos en el interior
del espacio confinado.

Algunas de las cuestiones que deberían ser incorporadas a este procedimiento de trabajo son:

  • Medios de acceso al recinto (escaleras, plataformas,…).
  • Medidas preventivas a adoptar durante el trabajo, (ventilación, control continuado de la atmósfera interior, etc.).
  • Equipos de protección personal a emplear (máscaras respiratorias, arnés y cuerda de seguridad, etc.).
  • Equipos de trabajo a utilizar (material eléctrico y sistema de iluminación adecuado y protegido, entre otros).
  • Vigilancia y control de la operación desde el exterior.

Medición y evaluación de la atmósfera interior

El control de los riesgos específicos por atmósferas peligrosas requiere de
mediciones ambientales con el empleo de instrumental adecuado.

Las mediciones deben efectuarse previamente a la realización de los trabajos y de forma continuada mientras se realicen éstos y sea susceptible de producirse variaciones de la atmósfera interior.

Dichas mediciones previas deben efectuarse desde el exterior o desde zona segura. En el caso de que no pueda alcanzarse desde el exterior la totalidad del
espacio se deberá ir avanzando paulatinamente y con las medidas preventivas
necesarias desde zonas totalmente controladas.

Especial precaución hay que tener en rincones o ámbitos muertos en los que no
se haya podido producir la necesaria renovación de aire y puede haberse
acumulado sustancia contaminante.

Los equipos de medición normalmente empleados son de lectura directa y
permiten conocer in situ las características del ambiente interior.

Para exposiciones que pueden generar efectos crónicos y que se requiera una
mayor fiabilidad en la medición ambiental, deben utilizarse equipos de muestreo
para la captación del posible contaminante en soportes de retención y su análisis
posterior en laboratorio.

El instrumental de lectura directa puede ser portátil o bien fijo en lugares que por
su alto riesgo requieren un control continuado.

Para mediciones a distancias considerables hay que tener especial precaución en los posibles errores de medición, en especial si es factible que se produzcan
condensaciones de vapores en el interior de la conducción de captación.

Medición de oxigeno

El porcentaje de oxígeno no debe ser inferior al 20,5%. Si no es factible mantener
este nivel con aporte de aire fresco, deberá realizarse el trabajo con equipos
respiratorios semiautónomos o autónomos, según el caso.

Medición de atmósferas inflamables o explosivas

La medición de sustancias inflamables en aire se efectúa mediante exposímetros,
equipos calibrados respecto a una sustancia inflamable patrón.

Es necesario que estos equipos dispongan de sensor regulado para señalizar
visual y acústicamente cuando se alcanza el 10% y el 20-25% del límite inferior de
inflamabilidad.

Cuando se pueda superar el 5% del límite inferior de inflamabilidad el control y las mediciones serán continuadas.

Mientras se efectúen mediciones o trabajos previos desde el exterior de espacios
con posibles atmósferas inflamables hay que vigilar escrupulosamente la existencia de focos de ignición en las proximidades de la boca del recinto.

Medición de atmósferas tóxicas

Se utilizan detectores específicos según el gas o vapor tóxico que se espera
encontrar en función del tipo de instalación o trabajo.

Se suelen emplear bombas manuales de captación con tubos clorimétricos específicos, aunque existen otros sistemas de detección con otros principios de
funcionamiento.

Cabe destacar que el empleo de mascarillas buconasales está limitado a trabajos
de muy corta duración para contaminantes olfativamente detectables y para
concentraciones muy bajas.

Aislamiento del espacio confinado frente a riesgos diversos

Mientras se realizan trabajos en el interior de espacios confinados debe
asegurarse que éstos van a estar totalmente aislados y bloqueados frente a dos
tipos de riesgos:

  • el suministro energético intempestivo con la consiguiente puesta en marcha de elementos mecánicos o la posible puesta en tensión eléctrica, y
  • el aporte de sustancias contaminantes por pérdidas o fugas en las conducciones o tuberías conectadas al recinto de trabajo o bien por una posible apertura de válvulas.

Respecto al suministro energético incontrolado es preciso disponer de sistemas de
enclavamiento inviolables que lo imposibiliten totalmente.

Respecto al aporte incontrolado de sustancias químicas es preciso instalar bridas
ciegas en las tuberías, incluidas las de los circuitos de seguridad como las de
purgado o inertización. Ello representa que la instalación debe haber sido diseñada
para que tras las válvulas, al final de tuberías, se dispongan de los accesorios
necesarios para que tales bridas ciegas puedan ser instaladas.

Complementariamente a tales medidas preventivas es necesario señalizar con información clara y permanente que se están realizando trabajos en el interior de
espacios confinados y los correspondientes elementos de bloqueo no deben ser
manipulados, todo y que su desbloqueo solo debe ser factible por persona
responsable y con útiles especiales (llaves o herramientas especiales).

Ventilación

La ventilación es una de las medidas preventivas fundamentales para asegurar la
inocuidad de la atmósfera interior, tanto previa a la realización de los trabajos –
caso de encontrarse el ambiente contaminado o irrespirable- o durante los trabajos
por requerir una renovación continuada del ambiente interior.

Generalmente la ventilación natural no es suficiente y es preciso recurrir a
ventilación forzada. El caudal de aire a aportar y la forma de efectuar tal aporte con
la consiguiente renovación total de la atmósfera interior está en función de las
características del espacio, del tipo de contaminante y del nivel de contaminación
existente, lo que habrá de ser determinado en cada caso estableciendo el
procedimiento de ventilación adecuado. (Ejemplo, cuando se trate de extraer
gases de mayor densidad que la del aire será recomendable introducir el tubo de
extracción hasta el fondo del recinto posibilitando que la boca de entrada a éste
sea la entrada natural del aire. En cambio si se trata de sustancias de densidad
similar o inferior a la del aire será recomendable insuflar aire al fondo del recinto
facilitando la salida de aire por la parte superior.

Los circuitos de ventilación (soplado y extracción) deben ser cuidadosamente
estudiados para que el barrido y renovación del aire sea correcto.

Ventilación general por aspiración

Cuando sea factible la generación de sustancias peligrosas durante la realización de los trabajos en el interior, la eliminación de los contaminantes se realizará mediante extracción localizada o por dilución.

Ventilación localizada por aspiración

La primera se utilizará cada vez que existan fuentes puntuales de contaminación (ejemplo. humos de soldadura).

La ventilación por dilución se efectuará cuando las fuentes de contaminación no sean puntuales. Hay que tener en cuenta que el soplado de aire puede afectar a una zona más amplia que la aspiración para poder desplazar los contaminantes a una zona adecuada. Además la técnica de dilución de menor eficacia que la de extracción localizada exige caudales de aire más importantes.

Hay que tener especial precaución en el recubrimiento interior de recipientes, ya que la superficie de evaporación es muy grande pudiéndose cometer errores en las mediciones, para ello es necesario
calcular con un amplio margen de seguridad el caudal de aire a aportar y su forma de distribución para compensar la contaminación por evaporación que además el propio aire favorece.

La velocidad del aire no deberá ser inferior a 0,5 m/seg, al nivel en el que puedan encontrarse los operarios.

Todos los equipos de ventilación deberán estar conectados equipotencialmente a tierra, junto con la estructura del espacio, si éste es metálico.

En ningún caso el oxígeno será utilizado para ventilar espacio confinado.

Vigilancia externa continuada

Se requiere un control total desde el exterior de las operaciones, en especial el
control de la atmósfera interior cuando ello sea conveniente y asegurar la
posibilidad de rescate.

La persona que permanecerá en el exterior debe estar perfectamente instruida
para mantener contacto continuo visual o por otro medio de comunicación eficaz
con el trabajador que ocupe el espacio interior.

Dicha persona tiene la responsabilidad de actuar en casos de emergencia y avisar
tan pronto advierta algo anormal.

El personal del interior estará sujeto con cuerda de seguridad y arnés, desde el
exterior, en donde se dispondrá de medios de sujeción y rescate adecuados, asi
como equipos de protección respiratoria frente a emergencias y elementos de
primera intervención contra el fuego si es necesario.

Formación y adiestramiento

Dado el cúmulo de accidentados en recintos confinados debido a la falta de
conocimiento del riesgo, es fundamental formar a los trabajadores para que sean capaces de identificar lo que es un recinto confinado y la gravedad de los riesgos existentes.

Para estos trabajos debe elegirse personal apropiado que no sea claustrofóbico,
ni temerario, con buenas condiciones físicas y mentales y, preferiblemente,
menores de 50 años.

Estos trabajadores deberán ser instruidos y adiestrados en:

Procedimientos de trabajo específicos, que en caso de ser repetitivos como se ha dicho deberán normalizarse.
Riesgos que pueden encontrar (atmósferas asfixiantes, tóxicas, inflamables o explosivas) y las precauciones necesarias.
– Utilización de equipos de ensayo de la atmósfera. Procedimientos de rescate y evacuación de víctimas así como de primeros auxilios.
– Utilización de equipos de salvamento y de protección respiratoria.
Sistemas de comunicación entre el interior y el exterior con instrucciones detalladas sobre su utilización.
– Tipos adecuados de equipos para la lucha contra el fuego y cómo utilizarlos.

Es esencial realizar prácticas y simulaciones periódicas de situaciones de
emergencia y rescate.

En estos trabajos deberá haber una persona debidamente instruida que ejercerá
las funciones especificadas en el artículo 32 bis de la Ley 31/95, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, sobre recursos preventivos.

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