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- El Grupo Alumed, una entidad familiar nacida en 1980, ha evolucionado desde el diseño tradicional de carpinterías hasta convertirse en un referente de la construcción industrializada. Bajo la dirección de Tony Masián, la compañía ha integrado robótica y procesos de soldadura avanzada para desarrollar soluciones como Strong Forms, un sistema que redefine los tiempos de ejecución. En esta entrevista, Macián detalla cómo la precisión industrial permite que la carpintería se inicie de forma simultánea a la estructura, ofreciendo una respuesta técnica a la escasez de profesionales y a la urgente necesidad de vivienda social en España.
- Empecemos por el principio, el Grupo Alumed, entidad que nació en 1980 vinculada a los sistemas de aluminio para la construcción. ¿Cómo ha evolucionado la empresa hasta el desarrollo actual de soluciones industrializadas?
- ¿Qué cambios introduce entonces esta tecnología a la hora de organizarse en la obra y en los tiempos de ejecución?
- Antes estabas hablando de los oficios, y uno de los grandes problemas del sector es la falta de mano de obra especializada. La industrialización de vuestros procesos, como el encofrado, ¿contribuye claramente a resolver este desafío?
- Estamos viendo que ya estáis internacionalizando vuestras soluciones en el Caribe, en África y en diferentes lugares. ¿Cómo valoras la situación actual del impulso de la industrialización tanto en España como en Europa?
- ¿Cómo te imaginas la obra dentro de unos 10 o 15 años, viendo la evolución que está teniendo todo lo que vemos hoy por hoy?
- ¿Cuál sería el principal cambio que quieres impulsar en la forma de construir desde el Grupo Alumed?
Entrevista a Tony Masian, director del Grupo Alumed, en el contexto del primer monográfico de datos sobre industrialización en España, impulsado por Construnews, el cual analiza cómo su sistema Strong Forms permite hormigonar simultáneamente muros y forjados, resolviendo la falta de mano de obra y agilizando la creación de vivienda social.

Empecemos por el principio, el Grupo Alumed, entidad que nació en 1980 vinculada a los sistemas de aluminio para la construcción. ¿Cómo ha evolucionado la empresa hasta el desarrollo actual de soluciones industrializadas?
La empresa la fundó mi padre junto con unos socios y durante muchos años nuestra actividad estuvo centrada principalmente en el desarrollo de sistemas de carpintería de aluminio para el sector de la construcción. En aquella época, el objetivo era mejorar lo que ya existía en el mercado: diseñar perfiles más eficientes, optimizar sistemas de cierre y ofrecer soluciones que permitieran a los profesionales trabajar con mayor calidad.
Durante décadas ese fue el núcleo de nuestra actividad. Sin embargo, con el paso del tiempo empezamos a ver que el sector de la construcción estaba entrando en una fase de transformación. Los procesos tradicionales empezaban a mostrar sus limitaciones y aparecía la necesidad de introducir más tecnología en la forma de construir.
Hace unos años comenzamos a replantear nuestra estrategia industrial. Empezamos a analizar cómo podíamos aplicar nuestra experiencia en el aluminio a otras fases del proceso constructivo. En ese momento decidimos invertir en tecnología, automatización y nuevos sistemas de fabricación.
Al principio, muchas de nuestras piezas se soldaban manualmente con máquinas de soldadura tradicionales. Posteriormente, empezamos a incorporar robots y sistemas automatizados que nos permitían fabricar con mayor precisión y a mayor velocidad.
Ese salto tecnológico nos permitió mejorar mucho la productividad y reducir los costes de fabricación de las placas. A partir de ahí empezamos a explorar nuevas aplicaciones del aluminio dentro de la construcción y fue así como surgió el desarrollo de sistemas como STRONG FORMS.
Con nuestro sistema puedes empezar a hacer las ventanas a la vez que se levantan los muros; no hace falta esperar a que el albañil termine.
¿Qué cambios introduce entonces esta tecnología a la hora de organizarse en la obra y en los tiempos de ejecución?
Estamos bajando un 30 % mínimo el tiempo de ejecución en obra. Cuando cualquier sistema tradicional está levantando la estructura, levanta los pilares de la casa y el albañil empieza a poner ladrillos, se pierde una cantidad de tiempo tremenda. Luego tiene que hacer las rozas para meter todas las conducciones. Con nuestro sistema, todo son paredes simplemente, y eso te permite hormigonar simultáneamente muros, escaleras y forjados. Desde un punto de vista estructural, esto ofrece una ventaja clarísima. Además, la precisión nos permite retos nuevos; ahora nos ha contratado una empresa israelí de seguridad para diseñar una serie que pueda albergar cristales antibalas y aguantar incluso impactos de metralleta.
Antes estabas hablando de los oficios, y uno de los grandes problemas del sector es la falta de mano de obra especializada. La industrialización de vuestros procesos, como el encofrado, ¿contribuye claramente a resolver este desafío?
Hay que tener conocimiento del sistema, pero el sistema permite alquilar esas placas para poner una promoción. Todo incide en el equipo y en solucionar el problema de que no hay encofradores. La precisión del sistema industrializado permite reducir fases posteriores en acabados y ajustes. En la mayoría de las obras que se hacen, el albañil acaba de hacer los muros y a partir de ahí se hace la ventana. Si tú haces una promoción con nuestro sistema de 200 viviendas, te aseguro al 100 % que puedes empezar a hacer las ventanas a la vez que se están levantando los muros; no hace falta esperar.
Estamos viendo que ya estáis internacionalizando vuestras soluciones en el Caribe, en África y en diferentes lugares. ¿Cómo valoras la situación actual del impulso de la industrialización tanto en España como en Europa?
La industrialización se mueve en un tiempo récord porque hay una demanda muy alta. Cuanto más altos son los salarios, más tienes un problema de costes, y ahí la industrialización es clave. Además, el uso del aluminio reutilizable hace que estemos absolutamente alineados con las exigencias del Código Técnico y todo lo que se está lanzando para que las casas sean sostenibles. A mí el PVC me da un poco de “alergia” porque dudo que sea realmente renovable; el aluminio sí lo es. Las normas están cambiando, precisamente alineándose con la labor que nosotros hacemos.
Existe una necesidad tremenda de vivienda; con voluntad política se podrían construir hogares a un coste ridículo para la gente
¿Cómo te imaginas la obra dentro de unos 10 o 15 años, viendo la evolución que está teniendo todo lo que vemos hoy por hoy?
Si soy sincero, yo creo que el aluminio se adapta a los ecosistemas que se pueden utilizar. Aunque hay tecnologías nuevas, el futuro y el aluminio van de la mano si se integran en sistemas industrializados.
¿Cuál sería el principal cambio que quieres impulsar en la forma de construir desde el Grupo Alumed?
Desde hace dos años estamos apostando por hacer mucha vivienda muy rápida en España, una cantidad de viviendas tremenda. Yo puedo promover y hacer casas para sacar un beneficio, sí, pero tengo muchas ganas de hacer VPO y bienestar social porque veo una necesidad que es tremenda. Me da mucha pena que la gente no pueda acceder a una vivienda. Si hay voluntad política, se pueden hacer viviendas a un costo ridículo que todo el mundo pueda pagar o ponerlas en alquiler social. Es increíble, pero a veces parece que no hay voluntad política para solucionar esto.



El aluminio es un material renovable y estamos totalmente alineados con las nuevas exigencias del Código Técnico.





















