Por Lluís Moreno Lasalle, President en Cambra de Contractistes d’Obres de Catalunya
El sector de la construcción se encuentra en un momento de cambio y adaptación a nuevas realidades. En un contexto donde la falta de personal cualificado se convierte en un problema creciente, el envejecimiento de la plantilla y la dificultad de atraer nuevos trabajadores ponen en riesgo la viabilidad del sector a medio y largo plazo. Esta situación genera la necesidad de analizar y comprender los factores que dificultan la captación de talento y la modernización de las metodologías de trabajo.
La construcción ha sido históricamente un motor económico esencial, no solo por su contribución directa al PIB, sino también por su capacidad de generar empleo y promover el desarrollo de infraestructuras clave para el bienestar de la sociedad. Sin embargo, el sector enfrenta una realidad cambiante: la escasez de trabajadores jóvenes, la baja presencia de mujeres en las obras y la falta de relevo generacional en los puestos de mando intermedio. Estas problemáticas se ven agravadas por las percepciones negativas sobre el sector, a menudo asociadas a condiciones laborales duras y a una remuneración insuficiente.
Otro reto fundamental es la necesidad de transformar los procesos constructivos para hacerlos más eficientes y sostenibles. La industrialización de la construcción se presenta como una alternativa para optimizar los tiempos de ejecución y minimizar el impacto ambiental. No obstante, esta transición requiere un cambio estructural en la planificación y ejecución de las obras, así como una inversión significativa en tecnología y formación.
La construcción y su impacto económico
El sector de la construcción desempeña un papel central en la economía catalana, representando un porcentaje considerable del Valor Agregado Bruto y del empleo total. Su influencia se extiende más allá de la actividad puramente constructiva, impactando sectores como la promoción inmobiliaria, el financiamiento y la fabricación de materiales. La inversión en infraestructuras y vivienda genera un efecto multiplicador en otras industrias, contribuyendo al crecimiento económico global.
A pesar de esta relevancia económica, el sector está condicionado por la inestabilidad en la planificación de inversiones públicas y privadas. La falta de previsibilidad en la ejecución de proyectos dificulta la planificación empresarial y la contratación estable de personal. Además, el acceso al financiamiento para las empresas constructoras no siempre es sencillo, lo que puede limitar su capacidad para modernizar procesos y adaptarse a las nuevas demandas del mercado.
Barreras en la captación de talento
Uno de los problemas más graves que enfrenta el sector es la dificultad para captar y retener talento. Los jóvenes tienden a percibir la construcción como un sector poco atractivo, con condiciones laborales exigentes y una remuneración que, en muchos casos, no compensa el esfuerzo. A esto se suma la falta de formación especializada en las etapas iniciales de la educación, lo que dificulta que los estudiantes consideren esta vía profesional como una opción viable.
A pesar de los avances en igualdad, todavía es necesario incrementar la presencia de mujeres en puestos operativos. La falta de referentes femeninos y la percepción de que es un trabajo exigente y poco compatible con la vida familiar siguen siendo barreras que limitan su acceso.
En relación con la inmigración, muchas personas extranjeras podrían cubrir la demanda existente de trabajadores en la construcción. No obstante, las barreras administrativas para la obtención de permisos de trabajo y la falta de un sistema de integración adecuado dificultan su incorporación efectiva al mercado laboral.
Necesidad de un nuevo modelo de construcción
El sector requiere una transformación profunda para adaptarse a los cambios tecnológicos y a las nuevas exigencias ambientales. La industrialización y digitalización de procesos son fundamentales para hacer la construcción más eficiente y atractiva para las nuevas generaciones. Sin embargo, la implementación de estas tecnologías exige una inversión considerable y un cambio de mentalidad dentro del sector.
Por otro lado, la renovación del parque de maquinaria y la adopción de nuevas técnicas constructivas son necesarias para reducir el impacto ambiental de las obras y mejorar la seguridad laboral. Los métodos tradicionales de construcción suelen ser ineficientes y generan una gran cantidad de residuos, lo que obliga a replantear las prácticas del sector para hacerlas más sostenibles.
Conclusión
La modernización del sector de la construcción es un reto complejo que requiere una respuesta coordinada por parte de todos los agentes implicados. La falta de personal, la necesidad de incorporar jóvenes, mujeres y personas migrantes, así como la industrialización de los procesos y la renovación de maquinaria, son aspectos que deben abordarse con estrategias innovadoras y una visión a largo plazo. Solo a través de un enfoque global se podrá garantizar un futuro sólido y sostenible para la construcción.