Cada día, desde mi posición como responsable Lean en el ITeC y coordinadora del Barcelona ConTech Hub, veo cómo el sector de la construcción se enfrenta a retos enormes: sostenibilidad, eficiencia, digitalización… Y también observo cómo las startups del mundo ConTech aportan ideas frescas y ágiles. Aquí es donde el método Lean Startup se convierte en una herramienta útil e imprescindible.
Por Montse Duran, coordinadora de Barcelona ConTech Hub y responsable Lean en el ITeC
Eric Ries, en su libro The Lean Startup, nos recuerda una verdad simple pero poderosa:
“The only way to win is to learn faster than anyone else.”
Esta frase resume perfectamente lo que necesitamos en construcción: aprender rápido, validar ideas y evitar malgastar recursos.
El método se basa en el ciclo Construir–Medir–Aprender, que nos permite probar hipótesis con un MVP (Minimum Viable Product) antes de invertir grandes esfuerzos. Al final, se trata de aplicar el método científico de ensayo-error o el famoso PDCA de Deming, pero de forma acotada en un producto mínimo viable y con una mentalidad Lean, focalizándonos en la parte de procesos que queremos estudiar y mejorar. Ries lo dice claro:
“Remove any feature, process, or effort that does not contribute directly to the learning you seek.”
El objetivo no es hacer un producto perfecto, sino aprender rápido con el mínimo coste y riesgo.
Carlos Domingo, en su libro El viaje a la innovación, aporta una visión muy complementaria. Nos recuerda que la innovación no es solo tener ideas, sino crear una cultura que permita experimentar sin miedo al fracaso. Según él, cada experimento es una inversión en conocimiento, y esto encaja perfectamente con Lean Startup: aprender antes de invertir. También insiste en la necesidad de adoptar una mentalidad tecnológica y ágil, incluso en sectores tradicionales como el nuestro.
¿Por qué es tan relevante para la construcción?
- Porque favorece la reducción del desperdicio, ayudándonos a reducir tiempo y recursos en procesos que no aportan valor.
- Porque nos da agilidad y flexibilidad ante cambios constantes en un mercado en el que la tecnología y las condiciones evolucionan rápido.
- Porque ayuda a mantener una innovación continua que es imprescindible para seguir siendo competitivos y sostenibles.
Ahora bien, debemos reconocer las limitaciones: una empresa consolidada tiene ritmos más lentos que una startup, que vive de la experimentación rápida. Por eso muchas empresas optan por colaborar con startups, no integrarlas en su tejido empresarial, aprovechando su agilidad sin perder su estructura. Como dice Ries:
“Entrepreneurs are everywhere… the Lean Startup approach can work in any size company.”
Imaginemos un ejemplo que podría ser real: una constructora quiere implementar sensores IoT para monitorizar el consumo energético en obra. En lugar de desarrollar una solución completa internamente, que tardaría meses, colabora con una startup que ya tiene un MVP funcional. Se hace una prueba en una obra piloto, se miden resultados y se aprende qué datos son realmente útiles. Esto permite escalar la solución con seguridad y sin malgastar recursos. Esta es la fuerza del Lean Startup: aprender antes de invertir.
El sector de la construcción es tradicional, sí, pero tiene una oportunidad única: adoptar metodologías que han revolucionado y están revolucionando otras industrias. Si queremos liderar el cambio, debemos empezar por innovar con inteligencia y velocidad. El Lean Startup es, sin duda, una palanca para hacerlo posible.
Otros artículos publicados en Construnews













