Un reciente informe de investigación de Anthropic citado por Fortune alerta de un impacto significativo en los empleos de cuello blanco, hasta el punto de compararlo con una recesión silenciosa para muchas profesiones cualificadas. No se trata de fábricas ni de cadenas de montaje, sino de despachos, pantallas y trabajos intelectuales.

Por Montse Duran, coordinadora general Barcelona Contech Hub.
Los investigadores de Anthropic constataron que el uso real de la inteligencia artificial en el trabajo todavía está muy lejos de todo lo que esta tecnología es capaz de hacer. En la práctica, solo una pequeña parte de las tareas que podrían realizar las herramientas de IA se está llevando a cabo de forma efectiva.

La figura superior ilustra esta diferencia: el área azul representa el porcentaje de tareas laborales que, en teoría, podrían ser asumidas por modelos de lenguaje avanzados, mientras que el área roja muestra el nivel de uso real, calculado a partir de datos de utilización efectiva.
En el caso del sector de la Construcción, los datos de uso real no se incluyen en el análisis. La elevada dispersión de actividades, la fragmentación del sector y la falta de información consolidada sobre una adopción generalizada de la IA dificultan obtener métricas fiables y comparables, por lo que estos resultados no reflejan todavía su situación específica.
Sectores como el marketing, la consultoría, la programación o el análisis de datos están viendo cómo herramientas de IA asumen tareas que hasta ahora formaban parte del día a día de miles de profesionales. La adopción es rápida porque la tecnología es accesible, eficiente y, sobre todo, rentable. Para muchas empresas, producir más con menos recursos humanos ya no es una hipótesis, sino una realidad.
Sin embargo, el impacto no se distribuye de forma homogénea. Desde el ámbito de la innovación, los expertos coinciden en que quienes más acusarán esta transformación serán los perfiles profesionales junior. La razón va más allá del dominio tecnológico. A igualdad de competencias “techy” en IA, la falta de años de experiencia en el sector hace que los resultados obtenidos por muchos jóvenes profesionales sean muy similares entre sí.
Cuando varias personas ofrecen entregables comparables, apoyadas en las mismas herramientas de inteligencia artificial y sin un bagaje profundo que marque diferencias, se dificulta identificar quién realmente destaca. El resultado es una cierta homogeneización del valor aportado, que debilita la posición de los perfiles más jóvenes en un mercado cada vez más competitivo.
Durante décadas, los puestos junior han sido la puerta de entrada natural para aprender el oficio: hacer, repetir, equivocarse y, poco a poco, construir criterio. Hoy, muchas de esas tareas iniciales están siendo absorbidas por la IA. El riesgo no es solo la reducción de oportunidades laborales, sino la pérdida de ese recorrido formativo que permitía crecer profesionalmente desde la base.
En contraste, los perfiles senior parecen resistir mejor este cambio. Incluso con un nivel moderado de competencias en inteligencia artificial, su experiencia acumulada, su conocimiento del contexto, su comprensión del negocio y su capacidad para tomar decisiones complejas se vuelven más valiosos. En su caso, la IA no sustituye, sino que refuerza. Actúa como una herramienta que amplifica el criterio construido a lo largo de los años.
Este nuevo escenario plantea preguntas incómodas, pero necesarias. ¿Cómo se formará el talento del mañana si desaparecen los escalones iniciales? ¿Qué papel deben jugar empresas y sistemas educativos para evitar una brecha generacional? La transformación ya está en marcha. El verdadero reto será asegurar que la inteligencia artificial no solo haga el trabajo más rápido, sino también más justo y sostenible a largo plazo.
Para más detalle ver la notícia de Fourtune. Source: ANTHROPIC: “LABOR MARKET IMPACTS OF AI: A NEW MEASURE AND EARLY EVIDENCE”. AUTHORS MAXIM MASSENKOFF AND PETER MCCRORY







