Contenidos
- ¿Cómo definiría el momento actual de la industrialización en el sector y qué indicadores reflejan su grado de madurez?
- ¿Qué datos manejan desde el CCIC sobre penetración de sistemas industrializados?
- En términos de productividad, ¿qué diferencias existen entre construcción tradicional e industrializada?
- Uno de los grandes argumentos es la reducción de plazos. ¿Qué evidencias pueden aportar?
- ¿Cómo impacta la industrialización en los costes globales del proyecto?
- En clave de sostenibilidad, ¿qué datos existen?
- ¿Qué papel juegan la digitalización y tecnologías como BIM?
- ¿Cómo está evolucionando la cadena de valor?
- ¿Qué barreras siguen limitando la escalabilidad?
- ¿Qué objetivos se marca el CCIC a medio plazo?
La industrialización ha dejado de ser una alternativa para convertirse en una necesidad estratégica en el sector de la construcción. Entrevista a Pere Armora, presidente del Clúster de la Construcción Industrializada de Cataluña, en el contexto del primer monográfico de datos sobre industrialización en España impulsado por Construnews; quien sitúa al sector en un punto de inflexión marcado por el cambio de mentalidad, el avance tecnológico y la presión por mejorar la productividad.
¿Cómo definiría el momento actual de la industrialización en el sector y qué indicadores reflejan su grado de madurez?
Estamos en un punto de inflexión. La industrialización ha pasado de ser una alternativa a convertirse en una necesidad estratégica.
Los indicadores son claros a nivel internacional: aumento sostenido de proyectos industrializados, mayor interés institucional y una creciente profesionalización de la cadena de valor. Pero, sobre todo, un cambio de mentalidad: el sector empieza a entender que no puede seguir construyendo como hace 30 años. En España vamos a la cola.
¿Qué datos manejan desde el CCIC sobre penetración de sistemas industrializados?
En España seguimos por debajo del 3 % en penetración real, lejos de países como Alemania o los países nórdicos, donde supera el 20–30 %.
Sin embargo, lo relevante no es solo el dato actual, sino la tendencia: el crecimiento es constante y se está acelerando, especialmente en vivienda colectiva y rehabilitación.
Desde el CCIC trabajamos para estructurar y compartir estos datos, porque medir es clave para escalar.
La brecha con Europa evidencia el retraso estructural del modelo productivo en España
En términos de productividad, ¿qué diferencias existen entre construcción tradicional e industrializada?
La diferencia es estructural. La construcción tradicional tiene crecimientos de productividad prácticamente planos desde hace décadas.
La industrialización permite mejoras de entre un 20 % y un 40 %, gracias a la estandarización, la planificación y la producción en entorno controlado. Construye los mismos m² con un 40 % menos de personal y en la mitad de tiempo.
No es una mejora incremental, es un cambio de modelo.
La industrialización se posiciona como la única vía para modernizar el sector de la construcción
Uno de los grandes argumentos es la reducción de plazos. ¿Qué evidencias pueden aportar?
Los plazos pueden reducirse entre un 30 % y un 60 %, dependiendo del grado de industrialización.
Esto se consigue gracias a la ejecución en paralelo —fabricación y obra— y a la reducción de imprevistos; la aplicación del Lean manufacturing, trabajo colaborativo , incremento de productividad y procesos automatizados, hacen que se transforme totalmente un sector. En un contexto de alta demanda de vivienda, esta capacidad de acortar tiempos es crítica.
¿Cómo impacta la industrialización en los costes globales del proyecto?
El coste inicial puede ser equivalente, pero el coste global es claramente más eficiente.
Se reducen desviaciones, se mejora la calidad y se optimiza el mantenimiento. Si se analiza el ciclo de vida completo del edificio, la industrialización genera más valor.
En clave de sostenibilidad, ¿qué datos existen?
La industrialización permite reducir residuos de obra hasta un 50–90% y disminuir significativamente las emisiones asociadas al proceso constructivo.
Además, facilita el uso eficiente de materiales y la integración de soluciones energéticas avanzadas.
Para el CCIC, sostenibilidad e industrialización son dos caras de la misma moneda.
¿Qué papel juegan la digitalización y tecnologías como BIM?
Son el motor del cambio. Sin digitalización no hay industrialización.
BIM, gemelos digitales y plataformas de datos permiten integrar todo el proceso: diseño, fabricación y ejecución. Desde el CCIC apostamos por un modelo abierto, interoperable y basado en datos compartidos.
¿Cómo está evolucionando la cadena de valor?
Estamos pasando de un sector fragmentado a un ecosistema integrado.
Surgen nuevos perfiles vinculados a la ingeniería, la industrialización, la automatización y la gestión de datos. La construcción se está acercando cada vez más a la lógica industrial.
El CCIC actúa como plataforma para conectar estos nuevos actores.
¿Qué barreras siguen limitando la escalabilidad?
Las principales son culturales, financieras, normativas y de modelo de contratación.
El sector necesita cambiar la forma de pensar, pero también adaptar la regulación y facilitar la financiación de nuevos modelos productivos.
La colaboración entre sector público y privado será clave para superar estas barreras.
¿Qué objetivos se marca el CCIC a medio plazo?
Nuestro objetivo es claro: escalar la industrialización en todo el territorio.
Queremos aumentar su penetración, impulsar proyectos colaborativos y posicionar Cataluña como referente europeo.
Pero, sobre todo, queremos transformar el sector: hacerlo más eficiente, más sostenible y más colaborativo.
Productividad, plazos y sostenibilidad sitúan la industrialización en el centro del cambio de paradigma















