Por Alfredo Sanz Presidente del CGATE. Las ciudades son elementos vivos en constante transformación. Los edificios, las calles, las infraestructuras… todo cambia y evoluciona para dar respuesta a las nuevas necesidades en edificación o hacer frente a retos inesperados, como las consecuencias derivadas del impacto del cambio climático.
El crecimiento de la población en determinados entornos urbanos y la escasa oferta disponible de vivienda –según datos del Banco de España, sería necesario construir unas 300.000 viviendas al año para dar respuesta al mercado–, están tensando un sector que vive su propia cruzada, si tenemos en cuenta los importantes retos en términos de energía, descarbonización e impacto ambiental a los que debe hacer frente el parque edificado para que alcance los objetivos fijados desde Europa
A estas circunstancias hay que sumar un tercer factor transformador; un cambio de mentalidad entre la población, que cada vez tiene más presente la importancia del entorno y su impacto en la salud, y comienza a colocar al individuo en el centro de toda esta ecuación, buscando que las soluciones contribuyan a mejorar su calidad de vida, salud y seguridad de forma directa.
En este contexto se desarrolla el trabajo del arquitecto técnico, lo que ha llevado a la profesión a adquirir una nueva conciencia social, integrando entre sus valores el compromiso con los ciudadanos. Un vínculo que va más allá del trabajo en edificación y que tiene que ver con la salud, la seguridad, con el empleo de calidad, la integración social, el bienestar o el respeto ambiental entre otras cuestiones.
Desde el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España, CGATE, se ha trabajado para ser el reflejo de esta evolución, y como parte de la labor de esta entidad, se han impulsado proyectos, acuerdos y encuentros donde se ha puesto en valor la dimensión social de la profesión y su aportación a la mejora de la vida en las ciudades.
El Consejo ha llevado a cabo diferentes jornadas profesionales donde se ha analizado el impacto de nuestros edificios en la salud física y mental de los ciudadanos, prestando atención a cuestiones como la accesibilidad o los problemas de salud mental. Asimismo, y siendo conscientes del desafío que supone el acceso a una vivienda digna, desde el CGATE se ha querido ir más allá, analizando las consecuencias que la compra o el alquiler de una casa tienen en el bienestar de la persona. Con el estudio “La situación de la vivienda”, realizado por GAD3 para el Consejo, se entró a valorar cómo el acceder (o no) a un hogar puede afectar al individuo, prestando especial atención a aspectos como el estrés o la ansiedad que puede sentir la persona ante la incertidumbre de la situación actual.
Un 40% de los encuestados reconocían haber experimentado ansiedad, un 30% soledad y un 23%, depresión en su propio hogar.
Todas estas conclusiones se trasladaron al Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, con el que el Consejo colabora como agente relevante del sector. El CGATE ha mantenido reuniones con el ministerio de Isabel Rodríguez, donde se ha comentado la necesidad de abordar el problema de la vivienda desde un punto de vista holístico, estableciendo una conexión muy directa entre edificación, salud e impacto ambiental.
El Consejo General de la Arquitectura Técnica también ha estado y está muy presente en las realidades más duras de nuestro parque edificado. Con el terrible incendio sucedido en el barrio del Campanar, Valencia, el Consejo quiso mostrarse cercano y aportar su experiencia y conocimiento a la hora de evitar o, al menos, prevenir situaciones tan devastadoras como la citada. Ante la catástrofe de la DANA, meses después, el CGATE también ofreció su colaboración y recomendaciones.
En este sentido, se trasladó a la Administración la necesidad de incrementarse las inspecciones técnicas del edificio, ITE, además de solicitarse una revisión de la normativa de garajes y sótanos en zonas inundables.
Otro aspecto relacionado con la salud en edificación, en el que el Consejo está desarrollando una gran actividad, es en la prevención ante la exposición al gas radón. Este elemento, altamente nocivo para la salud en elevadas concentraciones, ha sido sujeto de estudio por parte del CGATE que, junto al Colegio de la Arquitectura Técnica de Barcelona, CATEB, ha desarrollado y lanzado la plataforma Test Radón para facilitar tanto a usuarios como a técnicos la medición de la concentración de radón.
Esta herramienta permite detectar niveles elevados de radón en el interior de edificios, tanto residenciales como de otros usos, mediante el empleo de detectores pasivos de trazas alfa. La información que se obtiene, la concentración media de radón (Bq/m3) durante el periodo de exposición de los detectores, permite conocer el grado de exposición y tomar medidas para reducirla, mejorando la salud de los ocupantes del inmueble.
En esta misma línea, pero haciendo referencia a la calidad del aire interior, el Consejo General de la Arquitectura Técnica, realizó un estudio sobre la concentración de CO2 en viviendas, arrojando datos que ponen de manifiesto la importancia de una buena ventilación en el hogar. Esta iniciativa también se ha llevado a otros edificios sensibles, como residencias, para valorar la calidad del aire al que están expuestas las personas mayores.
Pero todas estas acciones impulsadas por el CGATE, no alcanzarían toda su dimensión social si no fuesen dadas a conocer al resto de los profesionales de la Arquitectura Técnica, ya que el objetivo final es mejorar el conocimiento de los arquitectos técnicos para que, con su trabajo, puedan influir de manera positiva en la vida de los ciudadanos. Una vez cada dos años, el Consejo convoca a la profesión a su Congreso Internacional CONTART, donde se dan a conocer experiencias, estudios y buenas prácticas con el fin de enriquecer al sector. Y de forma bianual, el CGATE organiza los Premios Nacionales de la Edificación, que este año se celebrarán el 23 de octubre en Madrid.
