El informe EIB Investment Survey 2025: Spain overview, publicado por el Banco Europeo de Inversiones (BEI), constata que el tejido empresarial español mantiene una dinámica inversora sólida en un contexto de elevada incertidumbre global, con efectos directos sobre el sector de la construcción, tanto en edificación como en infraestructuras.
Aunque el informe abarca el conjunto de la economía, los datos permiten extraer conclusiones relevantes para la actividad constructiva: evolución de la formación bruta de capital fijo (FBCF), orientación de las inversiones, presión regulatoria, digitalización y transición energética.
La inversión en España: recuperación sostenida y protagonismo empresarial
El análisis de la formación bruta de capital fijo (FBCF) en términos reales, recogido en el apartado “Dinámica y enfoque de inversión”, muestra cómo tras el impacto de 2020 la inversión ha ido consolidando su recuperación, con un crecimiento interanual positivo en 2023, 2024 y comienzos de 2025.
En el ámbito empresarial:
- El 81 % de las empresas españolas invirtió en 2025 (frente al 86 % de media en la UE).
- El saldo neto de empresas que prevé aumentar la inversión es del 6 %, en línea con la media europea (4 %).
Para la construcción, esto supone un entorno todavía expansivo, aunque condicionado por factores estructurales: costes energéticos, regulación, disponibilidad de personal cualificado e incertidumbre económica.
Enfoque de la inversión: más capacidad y renovación de activos
Uno de los datos más significativos para el sector es el destino de la inversión:
En España, el 56 % de la inversión empresarial se destinó al mantenimiento o renovación de la capacidad existente (un salto notable respecto al 43 % del año anterior).
El 11 % se orientó al desarrollo de nuevos productos y servicios.
Este aumento en la renovación de activos tiene impacto directo en:
- Rehabilitación energética.
- Modernización de instalaciones productivas.
- Actualización tecnológica de edificios e infraestructuras.
Sin embargo, de cara a los próximos tres años, el 36 % de las empresas españolas prioriza aumentar capacidad, frente al 26 % en la UE. Esto anticipa oportunidades en:
- Nueva planta industrial.
- Ampliación de infraestructuras logísticas.
- Proyectos de equipamientos productivos y terciarios.
Construcción: barreras estructurales y déficit de capital humano
El informe identifica los principales obstáculos a la inversión en España, que afectan de manera directa a la actividad constructiva:
- Incertidumbre sobre el futuro: 84 %.
- Disponibilidad de personal cualificado: 82 %.
- Regulación del mercado laboral: 79 %.
- Regulación empresarial: 81 %.
- Costes energéticos: 72 %.
Para la construcción, el dato sobre personal cualificado es especialmente crítico. El déficit de perfiles técnicos, oficios especializados y mandos intermedios sigue limitando la capacidad de respuesta del sector ante la demanda de rehabilitación, industrialización y despliegue de energías renovables.
Transición energética: inversión real, no solo discurso
En materia climática, las empresas españolas muestran un comportamiento más activo que la media europea:
- El 94 % ha adoptado medidas para reducir emisiones.
- El 69 % ha invertido en eficiencia energética.
- El 77 % ha apostado por minimización de residuos y reciclaje.
Además:
- El 60 % fija objetivos de emisiones (frente al 47 % en la UE).
- El 65 % se ha sometido a auditorías energéticas en los últimos tres años.
Para el sector construcción, estos datos consolidan tres líneas estructurales:
Rehabilitación energética como mercado de largo recorrido.
Demanda creciente de soluciones constructivas de bajo carbono.
Integración de energías renovables en edificios e infraestructuras.
Digitalización e inteligencia artificial: impacto creciente en construcción
La transformación digital también avanza:
El 66 % de las empresas españolas utiliza múltiples tecnologías digitales avanzadas (frente al 51 % en la UE).
El 50 % emplea herramientas de IA generativa para mejorar procesos.
En el caso de la construcción, el informe recoge el uso de:
- Internet de las cosas (IoT).
- Macrodatos e inteligencia artificial.
- Impresión 3D.
- Drones.
- Realidad aumentada o virtual.
Esto refuerza la transición hacia:
- Control digital de obra.
- Modelado y simulación avanzada.
- Industrialización y prefabricación.
- Gestión inteligente de activos.
Financiación: menos problemas, mayor uso de apoyo público
En 2025, solo el 2,9 % de las empresas españolas declara problemas de financiación, frente al 6,1 % en la UE.
Además:
El 56 % recurre a financiación externa (frente al 42 % en la UE).
El 27 % accede a financiación bancaria en condiciones favorables.
El 32 % recurre a políticas de ayuda pública para financiar inversiones.
Para la construcción, esto implica:
Mayor tracción de fondos europeos.
Importancia del crédito concesional en rehabilitación y transición verde.
Ventana de oportunidad para proyectos con fuerte componente energético y digital.
Una conclusión clara: inversión activa, pero con tensiones estructurales
Los datos de la Encuesta del BEI 2025 dibujan un escenario de inversión resiliente en España, con una orientación cada vez más marcada hacia capacidad productiva, transición energética y digitalización.
Sin embargo, el sector construcción enfrenta una tensión estructural: alta demanda inversora y, al mismo tiempo, escasez de talento, presión regulatoria e incertidumbre económica.
El ciclo es expansivo, pero exige reformas de fondo. La pregunta ya no es si se invertirá, sino si el sector será capaz de absorber y ejecutar esa inversión con eficiencia, industrialización y calidad técnica.
Sobre el informe
El artículo se basa en la Encuesta del BEI sobre Inversión 2025 – España, un análisis que ofrece una visión detallada de la inversión corporativa en el país, examinando las necesidades de financiación de las empresas y las limitaciones a las que se enfrentan. La edición de 2025 incorpora además información sobre cuestiones clave como el cambio climático, la transición verde, el comercio y los aranceles, la digitalización y el uso de la inteligencia artificial.
La encuesta, que se realiza desde 2016, recoge información de unas 13.000 empresas de la Unión Europea, además de una pequeña muestra de empresas de Estados Unidos.
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