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- Entrevista a Íñigo Eugui, director general de Erro y Eugui, compañía familiar con sede en Navarra que se ha consolidado como referente nacional en la aplicación del estándar Passivhaus y el desarrollo de sistemas de construcción industrializada.
- Lleváis ocho años en Cataluña. ¿Cuál es vuestro plan estratégico al respecto?
- ¿Cuál es vuestro plan estratégico en los próximos 5 años?
- ¿Qué fortalezas aportáis al cliente?
- Erro y Eugui fue de las primeras en integrar el estándar Passivhaus en España. ¿Qué os llevó a tomar esa decisión cuando apenas se conocía?
- ¿Cómo ha evolucionado la demanda de edificios de alta eficiencia energética en estos años?
- Se habla mucho de industrialización para abaratar costes y tiempos. ¿Cuál es vuestra experiencia real?
- ¿Qué barreras frenan todavía su implantación a gran escala?
- En este sentido, ¿qué papel juega el BIM y la digitalización en vuestro día a día?
- ¿Qué mensaje le daría a un promotor que duda entre el modelo tradicional y el industrializado?
Bajo su dirección estratégica, la empresa ha apostado por un modelo que prioriza la eficiencia energética, el control técnico del proceso constructivo y la reducción de plazos y residuos. En un contexto donde la sostenibilidad y la productividad son los grandes retos del sector, Eugui analiza en esta entrevista cómo la innovación y el conocimiento técnico son las herramientas clave para transformar la manera de construir, integrando la experiencia de más de 60 años con las demandas del futuro habitacional.
Lleváis ocho años en Cataluña. ¿Cuál es vuestro plan estratégico al respecto?
Cataluña representa una oportunidad estratégica fundamental debido a su dinamismo y a la gran necesidad de crecimiento habitacional. Llevamos ocho años asentados en el territorio y nuestra aspiración es aplicar toda la capacidad y conocimiento que tenemos en Navarra al mercado catalán. Somos una empresa muy diversificada que trabaja en las áreas industrial, dotacional (sanitario) y residencial, abarcando tanto obra nueva como mantenimiento y rehabilitación. Estamos reforzando el equipo en Cataluña, con el reciente refuerzo de la estructura, para alcanzar objetivos ambiciosos y responder a la demanda de un mercado que necesita soluciones de alto valor energético y métodos de construcción mucho más profesionalizados.
¿Cuál es vuestro plan estratégico en los próximos 5 años?
Nos encontramos en una fase de crecimiento y expansión en la que queremos consolidar nuestra presencia en nuevos territorios, reforzando especialmente nuestra actividad en los ámbitos industrial y dotacional.
Paralelamente, estamos impulsando una transformación interna basada en la digitalización, la incorporación de herramientas avanzadas y la aplicación de la inteligencia artificial, con una apuesta decidida por la construcción industrializada. El objetivo es claro: mejorar la eficiencia, optimizar procesos y tomar decisiones más precisas a partir del uso del dato.
En este contexto, queremos seguir evolucionando como un socio de confianza para nuestros clientes, acompañándolos en todas las fases del proyecto y aportando solidez, previsibilidad y seguridad en su desarrollo.
Industrialización como eje estratégico: La compañía ha evolucionado hacia modelos constructivos industrializados como respuesta a la falta de mano de obra, la necesidad de mayor control técnico y la mejora de la calidad en todo el proceso edificatorio.
¿Qué fortalezas aportáis al cliente?
Nuestra propuesta se resume en un concepto: “Valor Seguro”. Queremos ser el socio que garantiza que un proyecto se ejecuta cumpliendo plazos, costes y estándares de calidad, con el menor impacto posible en la actividad del cliente.
Aportamos una combinación de experiencia, rigor técnico y capacidad organizativa que nos permite abordar proyectos complejos con solvencia, especialmente en entornos donde la actividad no puede detenerse.
Nuestra manera de trabajar se basa en la planificación, la anticipación y una ejecución precisa, pero también en una actitud discreta y eficiente en obra: intervenimos, construimos, reformamos o ampliamos, integrándonos en el entorno del cliente sin generar interferencias innecesarias.
Erro y Eugui fue de las primeras en integrar el estándar Passivhaus en España. ¿Qué os llevó a tomar esa decisión cuando apenas se conocía?
Somos una compañía familiar con más de 60 años de trayectoria y siempre hemos operado bajo una serie de valores basados en la búsqueda de la excelencia y el cumplimiento de los compromisos; estar a la vanguardia es algo que nos llama mucho y que está en nuestro ADN. Esta visión estratégica nos llevó a posicionarnos como pioneros en España en la aplicación del estándar Passivhaus. Cuando llegó esta certificación, fuimos los primeros en construir un edificio bajo estos criterios porque nos atraía probar cosas nuevas y modernas. Fue un reto que nos obligó a aprender y que generó una dinámica de aprendizaje dentro de la compañía que nos llevó directamente al siguiente desafío: la industrialización. Al superar este primer reto, el equipo se sintió impulsado a seguir innovando para transformar la manera de construir.
¿Cómo ha evolucionado la demanda de edificios de alta eficiencia energética en estos años?
El consumidor y el mercado son cada vez más sensibles y conscientes del uso y el ahorro de la energía, algo que ya no solo afecta a la vivienda, sino a todos los ámbitos de la vida, desde los vehículos hasta las emisiones de CO₂. En Navarra, esta evolución ha sido muy marcada y se viene desarrollando desde hace muchos años; ya en 2007 las viviendas de obra nueva se vendían con calificación B y desde el 2010 todas son ya calificación A. Hoy en día es impensable plantear una promoción en nuestra región que no aspire al estándar Passivhaus o a una eficiencia A+; es el punto de partida asentado en el mercado. Además, el sector debe prepararse para el año 2027, cuando habrá que realizar el certificado de carbono embebido en gran parte de los proyectos, lo que obligará a promotoras y constructoras a adaptarse a las nuevas normativas y peticiones del mercado impulsadas desde Europa.
Se habla mucho de industrialización para abaratar costes y tiempos. ¿Cuál es vuestra experiencia real?
La industrialización es, ante todo, la solución a problemas críticos que detectamos actualmente, como la falta de mano de obra y la necesidad de mayor calidad constructiva. En Navarra y de la mano del Centro Nacional de Industrialización de la Construcción, hemos impulsado un clúster para que el sector privado crezca de forma organizada. Nuestra apuesta busca viviendas más estancas, con mejor calidad del aire mediante renovación constante y filtros, donde casi no haga falta usar la calefacción para mantener el confort. Sin embargo, es un proceso complejo porque no puede crecer de forma puntual; requiere que toda la cadena de valor —arquitectos, ingenieros, fabricantes y promotores— esté alineada y hable el mismo lenguaje. Además, aunque la construcción industrializada es actualmente más costosa y menos rentable para el sector privado, es una necesidad para mantener la competitividad a largo plazo.
¿Qué barreras frenan todavía su implantación a gran escala?
Existen barreras normativas, culturales y económicas. Una de las más frustrantes es la tramitación de licencias; es absurdo que todo el tiempo que ahorramos en la obra gracias a la construcción industrializada se pierda esperando un año a que nos den el permiso administrativo. Si lográramos que las licencias tardaran tres meses en lugar de un año, ganaríamos siete meses de forma muy sencilla, simplemente cambiando procedimientos. También están las elevadas inversiones necesarias para poner en marcha instalaciones productivas y la falta de una masa crítica suficiente que justifique y haga rentables esos proyectos. Necesitamos un impulso del sector público, como hemos notado en Navarra, para fomentar estos métodos constructivos que, aunque son más caros inicialmente, ofrecen una calidad muy superior.
En este sentido, ¿qué papel juega el BIM y la digitalización en vuestro día a día?
La digitalización es el eje vertebrador: industrializar sin metodología BIM es sencillamente imposible. El BIM es el lenguaje común indispensable para ponernos de acuerdo con el fabricante y el instalador antes de llegar a la obra. Respecto a la administración, la tecnología para transformar la burocracia ya existe; el ejemplo es la banca, que se ha vuelto más eficiente y permite al usuario hacerlo todo digitalmente.
¿Qué mensaje le daría a un promotor que duda entre el modelo tradicional y el industrializado?
Le diría que analice las realidades tangibles y la experiencia de quienes llevamos décadas innovando. La construcción ha cambiado radicalmente en los últimos 30 años: antes las paredes eran de ladrillo, el parqué se pegaba pieza a pieza y las ventanas se fabricaban en la misma obra; hoy nada de eso existe porque hemos ido hacia soluciones de mayor calidad, como el pladur, suelos cerámicos y ventanas monobloque más herméticas. El mercado siempre acoge bien la mejora de la calidad. Además, con el reto demográfico de ciudades como Madrid o Barcelona, necesitamos nuevas formas de pensar cómo vamos a crecer. Si no buscas sistemas que dependan menos de la mano de obra intensiva, la falta de operarios te hará perder la competitividad de manera fulminante.
Cataluña, foco en edificación dotacional: Erro y Eugui refuerza su presencia en el territorio con una apuesta clara por proyectos industriales y dotacionales, trasladando su experiencia en Navarra a un mercado con alta demanda de soluciones constructivas más eficientes y profesionalizadas.














