El Ministerio de Vivienda acelera el despliegue del PERTE mientras crece el debate sobre la ausencia de una estrategia urbana efectiva
El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana ha dado un nuevo impulso institucional al PERTE de la Industrialización de la Vivienda. En la reciente reunión de la Comisión Interministerial, presidida por el secretario de Estado David Lucas, se informó del avance en los diferentes instrumentos de este Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica. La cita congregó a representantes de hasta once ministerios, dejando claro que el PERTE se consolida como un eje vertebrador de la agenda del Gobierno.
El objetivo es claro: industrializar el proceso constructivo de la vivienda para ganar en rapidez, calidad, sostenibilidad y empleo. El PERTE promueve una red de empresas que fabriquen componentes en taller, con procesos estandarizados y tecnología avanzada, para acelerar los plazos de ejecución, reducir residuos y profesionalizar el sector.
Línea ICO Crecimiento: financiación al tejido industrial
Uno de los instrumentos clave es la Línea ICO Crecimiento, una herramienta financiera dirigida a pymes privadas que impulsen la industrialización del sector. Maribel Vergara, directora del PERTE, ha subrayado su importancia: “Es una oportunidad real para las empresas que apuestan por fabricar mejor, innovar y crecer con empleo estable”.
La línea permite solicitar desde 50.000 euros sin límite máximo y se destina a la compra de maquinaria, ampliación de fábricas, circulante para producir más viviendas o servicios de ingeniería, digitalización y consultoría. Con carencias de hasta dos años y tramitación digital, las condiciones buscan atraer a empresas que generen empleo de calidad, innoven y respeten criterios ambientales.
Industrializar sí, pero ¿dónde se construirá todo eso?
El blog de la Unión, editado por la agrupación de Arquitectos de las Administraciones Públicas (UAAAP/CSCAE), ha abierto una línea crítica que ha encontrado eco en numerosos técnicos locales: “El riesgo no es industrializar. El riesgo es pensar que industrializar, por sí solo, va a resolver el problema”.
La entrada señala que el PERTE ha obviado hasta ahora una cuestión central: la escala local y la falta de suelo operativo. “Una cadena de montaje sin parcelas es solo una nave industrial”, concluye el artículo.
La industrialización puede acelerar los procesos constructivos, pero no crea solares ni transforma el suelo rústico en urbano. No aprueba planeamientos, ni reparcela, ni urbaniza. Eso es función del urbanismo municipal, que sigue sin recursos suficientes ni estrategias integradas en el PERTE.
Un PERTE constructivo que necesita una estrategia urbana
Según el blog de la Unión, el PERTE debería incorporar mecanismos para:
- Activar suelo público a gran escala
- Apoyar técnicamente a los ayuntamientos
- Estandarizar instrumentos de planeamiento
- Proporcionar modelos replicables para programación, gestión y licitación de vivienda
Sin estos mecanismos, la industrialización corre el riesgo de chocar con la falta de proyectos viables. Hoy, el ritmo de la vivienda no lo marca la tecnología constructiva, sino el expediente urbanístico.
Una convergencia necesaria: PERTE y urbanismo
El PERTE de la Industrialización de la Vivienda necesita ampliar su mirada. Como indica el propio blog de la Unión: “La vivienda no empieza en la obra, empieza en el plano, empieza en el suelo, empieza en el ayuntamiento”.
La estrategia de futuro pasa por convertir el urbanismo en una verdadera política de vivienda, y por reforzar las estructuras técnicas municipales. Solo con esa base, el PERTE podrá escalar, generar impacto real y consolidarse como un verdadero motor de transformación del sistema de producción de vivienda en España.
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