El Palau Macaya acogió una nueva jornada de debate impulsada por el Consell Assessor d’Infraestructures de Catalunya (CAdIC), dedicada a los grandes retos de la economía circular aplicada al sector de las infraestructuras. El encuentro reunió a representantes institucionales, expertos técnicos, empresas y centros de investigación para analizar las transformaciones necesarias para avanzar hacia un modelo constructivo menos dependiente de recursos, más eficiente energéticamente y alineado con los objetivos europeos de descarbonización.
La sesión giró en torno al documento número 16 del CAdIC, que plantea trece propuestas concretas para incorporar criterios de economía circular en el diseño, construcción, mantenimiento y reutilización de las infraestructuras.
Juan Manuel Manrique, presidente del CAdIC, advirtió de que el modelo tradicional basado en “fabricar, usar y tirar” ha quedado superado y defendió la necesidad de priorizar el mantenimiento de las infraestructuras existentes frente a la cultura de la obra nueva. “Es más importante mantener las infraestructuras que hacer nuevas”, afirmó, alertando de que el deterioro de las infraestructuras conlleva un doble coste económico y ambiental.
En la presentación del documento, David Martínez, director del área de sostenibilidad del Institut Cerdà, subrayó que la incorporación de la economía circular al sector de las infraestructuras “no debería ser una opción, sino una necesidad imprescindible”. Según explicó, el sector afronta retos crecientes vinculados a la dependencia de materias primas, la volatilidad de los mercados, la presión climática y la escasez de recursos.
El documento señala que los residuos de construcción y demolición representan entre el 30% y el 33% de los residuos generados en Europa. Cataluña produce anualmente cerca de siete millones de toneladas de este tipo de residuos. Además, la edificación concentra aproximadamente el 40% del consumo energético europeo.
Para revertir esta situación, el CAdIC plantea medidas como:
• la implantación obligatoria del BIM y de los pasaportes digitales de materiales; • el fomento de materiales reciclados certificados;
• el diseño de infraestructuras pensadas para el desmontaje y la reutilización; • la monitorización inteligente mediante Internet of Things;
• y la creación de plataformas digitales de intercambio de materiales reutilizables.
La mesa redonda posterior, moderada por Francesc Dieguez, director general del ITeC, reunió a representantes de la administración pública, la consultoría especializada, el sector industrial y la investigación aplicada. Desde la Agència de Residus de Catalunya, Pilar Chiva, directora del Área de Economía Circular, destacó que el sector de la construcción sigue siendo uno de los grandes consumidores de recursos y generadores de residuos del país. Aunque Cataluña ya alcanza tasas de valorización cercanas al 70%, Chiva advirtió de que el gran reto pendiente es la reutilización directa de materiales procedentes de rehabilitaciones y demoliciones. “La reutilización todavía es absolutamente anecdótica”, señaló, defendiendo la necesidad de impulsar nuevos marcos normativos, sistemas de certificación y herramientas logísticas que permitan escalar este modelo.
Pilar Chiva anunció el impulso de un futuro plan de acción para fomentar la reutilización en el sector de la construcción en Cataluña, basado en consensos entre administración y agentes económicos. por su parte, Cristina Sendra, directora técnica de Eco Intelligent Growth, defendió que la circularidad solo podrá consolidarse si resulta económicamente viable y atractiva para la inversión privada. “La circularidad o va de la mano del impacto económico o no escala”, afirmó, insistiendo en la necesidad de demostrar que los modelos circulares generan competitividad, reducción de riesgos y retorno financiero. Una de las intervenciones más técnicas de la jornada fue la de Miquel Ángel Peñalva, gerente en Hercal Diggers, que expuso la experiencia de la planta H-Zero, instalación pionera en España especializada en la recuperación de áridos reciclados de alta calidad procedentes de residuos de construcción. Peñalva denunció que la normativa española sigue limitando el uso estructural de áridos reciclados al 20%, una situación que considera muy alejada de los estándares europeos. También reclamó incrementos progresivos del canon de vertido, incentivos específicos a la obra pública sostenible y normativas más ambiciosas que favorezcan el uso de materiales reciclados. “Ninguna tonelada de escombros debería acabar en vertedero”, defendió.
Finalmente, Gloria Díez, responsable del ámbito de economía circular del ITeC, puso el foco en el papel de la digitalización, la innovación y la trazabilidad de los materiales como herramientas clave para transformar el sector. Díez defendió que los edificios e infraestructuras deben concebirse “como bancos de materiales”, incorporando desde la fase de proyecto información sobre el valor residual de los componentes y su futura reutilización.
También destacó la importancia de la evaluación técnica de productos innovadores y de los proyectos europeos de investigación para acelerar la transferencia de conocimiento al mercado. La jornada concluyó con un amplio consenso sobre la necesidad de acelerar la transición hacia un modelo de infraestructuras más circular, resiliente y descarbonizado, así como sobre el papel determinante que deberán desempeñar la colaboración público-privada, la innovación tecnológica y la regulación para hacer viable este cambio de paradigma. En este sentido, se considera imprescindible la implicación de los poderes públicos, especialmente a través de las licitaciones de obras y proyectos, que tengan en cuenta el ciclo de vida completo de las infraestructuras y que valoren positivamente las medidas de reutilización de materiales, la reducción de residuos y la aplicación de soluciones constructivas circulares.






