El pacto comercial entre la UE y Mercosur abre un mercado de 800 millones de personas a la construcción y la ingeniería española, pero impone retos estructurales y competitivos
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur —que podría ratificarse en los próximos meses— representa una de las mayores aperturas económicas de las últimas décadas, con implicaciones directas para la construcción, la ingeniería y la cadena de suministro industrial española. La eliminación de aranceles para el 91-92 % de productos y servicios facilitará el acceso a licitaciones públicas y privadas en países como Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.
Según CEOE, este escenario ofrece una oportunidad sin precedentes para constructoras, ingenierías y proveedores tecnológicos de competir en mercados emergentes con grandes programas de inversión en infraestructuras, transporte, energía y urbanismo. Además, la reducción de costes logísticos y barreras técnicas puede mejorar la competitividad frente a actores de EE. UU. o China.
El sector de bienes de capital —como maquinaria, grúas, equipos técnicos o software— también podría verse beneficiado, aumentando las exportaciones y fortaleciendo la cadena de valor industrial.
El Ministerio de Economía proyecta un crecimiento del 37 % en exportaciones españolas si se activa plenamente el tratado, con un efecto directo en empleo, inversión y diversificación internacional. No obstante, se subraya que este impacto será progresivo, con efectos más visibles en un plazo de entre cinco y quince años.
Pero no todo es optimismo. Expertos de Xpert.Digital como Konrad Wolfenstein advierten de que la competencia será feroz. Las empresas sin músculo financiero, sin red comercial en América Latina o sin capacidad para adaptarse a certificaciones locales y exigencias normativas, podrían quedar fuera del juego. Además, la posible apertura simultánea de los mercados sudamericanos a productos de alto valor añadirá presión sobre recursos y logística.
Otro factor clave será el acceso a materias primas críticas como litio, silicio o grafito, fundamentales para industrias tecnológicas y de transición energética. El acuerdo facilitaría su adquisición, aunque también puede encarecer costes si se incrementa la demanda global.
A día de hoy, el tratado aún está en fase de negociación y sujeto a fuertes resistencias internas en Europa, especialmente del sector agrario francés. Esto implica que los efectos no serán inmediatos y podrían introducirse salvaguardas o excepciones que alteren las ventajas previstas para el sector español.
Segmentos con mayor potencial de crecimiento bajo el acuerdo UE-Mercosur:
- Infraestructuras públicas y obra civil (carreteras, puertos, transporte urbano)
- Energías renovables e infraestructuras energéticas
- Servicios de ingeniería y consultoría técnica
- Equipamiento industrial y maquinaria especializada
- Exportación de materiales técnicos y soluciones digitales
- Ingeniería logística, agua y saneamiento
- Arquitectura y urbanismo vinculados a proyectos de desarrollo sostenible
La clave estará en saber leer el contexto, posicionarse con anticipación, reforzar alianzas locales y diseñar estrategias adaptadas al marco latinoamericano. Para el tejido empresarial con vocación exterior, el pacto UE-Mercosur puede suponer un punto de inflexión.
¿Oportunidad histórica o espejismo competitivo? Todo dependerá de cómo se prepare el sector.
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