Bajo el lema “Arquitectura Técnica, los catalizadores del cambio”, las dos conferencias magistrales programadas durante el encuentro compartieron un mismo hilo conductor: reforzar la autoestima colectiva de la Arquitectura Técnica y reivindicar el valor que aporta el arquitecto técnico dentro de un sector en plena transformación.
En un congreso marcado por los debates en torno a la vivienda, la inteligencia artificial, la digitalización, la sostenibilidad y las catástrofes naturales, CONTART Alicante 2026 quiso reservar también un espacio para reflexionar sobre el presente y el futuro de la propia profesión.
Desde perspectivas distintas, pero claramente complementarias, Jordi Martí y Enric Heredia lanzaron un mensaje de optimismo hacia una profesión que ha demostrado históricamente una enorme capacidad de adaptación frente a los cambios sociales, tecnológicos y normativos.
Tecnología, comunicación y nuevas oportunidades
La primera de las conferencias, a cargo de Jordi Martí Muñoz, arquitecto técnico y creador de contenido especializado en eficiencia energética y construcción sostenible, llevó por título La Arquitectura Técnica del Futuro y ofreció una visión personal y estratégica sobre cómo la tecnología y la comunicación pueden ayudar no solo a adaptarse a los cambios, sino también a construir un futuro más ambicioso y estimulante para la profesión.
Martí, convertido en uno de los divulgadores técnicos más seguidos del sector —con cerca de 300.000 seguidores en Instagram—, situó la inteligencia artificial y la automatización como uno de los grandes puntos de inflexión que marcarán los próximos años. Gran parte del trabajo diario de un arquitecto técnico —interpretar normativa, gestionar documentación, coordinar agentes o elaborar informes— se basa en la gestión de información, y muchas de estas tareas podrían automatizarse progresivamente.
Sin embargo, el mensaje de la ponencia fue claramente positivo. Lejos de presentar la tecnología como una amenaza, defendió que herramientas como la IA pueden liberar al profesional de tareas repetitivas y reforzar su capacidad para centrarse en aquellas funciones donde realmente aporta valor: la toma de decisiones, la coordinación global de proyectos, la resolución de imprevistos o la visión estratégica de los procesos constructivos.
Otro de los aspectos destacados fue la necesidad de convertir la Arquitectura Técnica en una profesión más visible y aspiracional. Martí defendió que el sector debe comunicar mejor qué hace realmente un arquitecto técnico y cuál es su impacto en ámbitos tan relevantes como la calidad de la vivienda, la rehabilitación, la eficiencia energética o la seguridad de los edificios.
“Comunicar también es construir el futuro de la profesión”.
La comunicación apareció, así como una herramienta clave para fortalecer la identidad profesional, compartir conocimiento y atraer nuevas generaciones de técnicos.
Una profesión que siempre ha sabido adaptarse
La segunda conferencia magistral, Arquitectura Técnica: Hoy es siempre todavía, estuvo a cargo de Enric Heredia Campmany-Gaudet, arquitecto técnico, director de NOVALTRA y Embajador de la Profesión 2026. Su intervención ofreció una mirada crítica y, al mismo tiempo, optimista sobre la evolución de la profesión durante las últimas décadas.
Heredia defendió una idea central: el valor del arquitecto técnico no depende únicamente de una titulación o de una denominación concreta, sino de la capacidad real de aportar soluciones y responder a las necesidades del sector y de la sociedad.
“No valemos por el título, valemos por el valor que aportamos”.
A través de un recorrido histórico desde los años 90 hasta la actualidad, repasó cómo la profesión ha sabido adaptarse a contextos muy distintos: desde la cultura de obra tradicional y las patologías derivadas del envejecimiento del parque edificatorio, hasta la aparición de las Inspecciones Técnicas de Edificios (ITE), la figura del coordinador de seguridad y salud o el impacto de normativas como la LOE y el Código Técnico de la Edificación.
También abordó la transformación vivida tras la crisis de 2008, cuando gran parte del sector tuvo que reinventarse hacia la rehabilitación, la accesibilidad y la eficiencia energética. En este proceso, el arquitecto técnico fue adquiriendo un papel cada vez más transversal y estratégico.
La sostenibilidad, la descarbonización, BIM, la industrialización, los gemelos digitales o la inteligencia artificial marcaron también parte de la reflexión sobre el futuro. Para Heredia, el arquitecto técnico está llamado a convertirse en un profesional capaz de coordinar aspectos técnicos, económicos y ambientales dentro de un entorno cada vez más tecnificado y complejo.
Otro de los aspectos abordados fue la propia identidad de la profesión. La convivencia entre términos como aparejador, arquitecto técnico o graduado en edificación evidencia, según explicó, una evolución histórica que no siempre ha ido acompañada de un reconocimiento social equivalente al valor que realmente aporta el colectivo.
Los catalizadores del cambio
Ambas conferencias coincidieron finalmente en una misma idea: la Arquitectura Técnica afronta un escenario de transformación donde la capacidad de adaptación será decisiva. La digitalización, la automatización y los nuevos modelos constructivos cambiarán muchas dinámicas del sector, pero también abrirán nuevas oportunidades para una profesión que combina conocimiento técnico, visión global y capacidad de gestión.
Más allá de la tecnología, CONTART 2026 —organizado por el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España— dejó así un mensaje de confianza hacia el futuro de la profesión y plenamente alineado con el lema del congreso: “Arquitectura Técnica, los catalizadores del cambio”. Un futuro donde el arquitecto técnico no solo seguirá siendo necesario, sino cada vez más estratégico dentro de la transformación del entorno construido.







