El proyecto “Primum non nocere” del Observatorio 2030 del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) propone situar a la ciudadanía y al sistema educativo en el centro de la relación entre arquitectura y salud.
La iniciativa dará lugar a la elaboración de una unidad didáctica que será utilizada por La Casa de la Arquitectura para educar y sensibilizar a la sociedad sobre el papel de los espacios construidos en el bienestar colectivo. El proyecto se desarrollará a lo largo de este año e incluirá su puesta en práctica en un centro de Educación Secundaria y con una asociación vecinal.
La propuesta obtuvo la mayor puntuación de las 65 seleccionadas entre los 474 proyectos que concurrieron a las subvenciones del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana para la difusión, el fomento y la investigación de la arquitectura.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el concepto de salud integral contempla tres aspectos clave: hábitos de vida saludable —como el ejercicio físico, la nutrición adecuada, el confort físico, mental y emocional y la higiene del sueño—; relaciones sociales que estrechen lazos con la vecindad, promuevan el ocio y la cultura; y el diseño de espacios en armonía con el lugar. El reconocimiento de estos conceptos, que impactan directamente en el equilibrio emocional de las personas, refuerza la idea de que la arquitectura es un instrumento colectivo esencial para el bienestar.
Arquitectura y salud: una relación inseparable
Conscientes de la necesidad de trasladar esta relación a la sociedad, el Observatorio 2030 del CSCAE desarrollará este proyecto educativo con el objetivo de promover la importancia de la arquitectura para la salud colectiva. Como eje argumentativo, “Primum non nocere” parte de un principio claro: al igual que la sociedad entiende la relación entre medicina y salud, debe comprender de la misma manera la relación entre arquitectura y salud. Bajo este precepto, el juramento hipocrático interpela también a los y las profesionales de la arquitectura, convocándolos a reconocer la profunda conexión entre el espacio y la salud, a priorizar el bienestar colectivo sobre los intereses individuales y a actuar con responsabilidad ética y ambiental.
El objetivo principal del proyecto es transmitir los valores de la arquitectura a la ciudadanía, generando conciencia sobre los beneficios de los espacios saludables. Para ello, se apuesta por una educación que fomente el pensamiento crítico y permita reflexionar sobre lo que necesitamos como sociedad. Entre los contenidos que se abordarán destacan la arquitectura de calidad como derecho ciudadano, la importancia de la arquitectura para la salud y la difusión de ejemplos actuales que integren ambos conceptos.
La iniciativa también analizará cómo la arquitectura influye en el bienestar físico, mental y social de la ciudadanía; promoverá la sensibilización sobre su impacto en la vida cotidiana y su capacidad para transformar el entorno; explorará la relación entre arquitectura y experiencias personales en barrios, pueblos y ciudades, destacando cómo los espacios reflejan identidad y necesidades; e identificará el impacto social priorizando comunidades vulnerables, fomentando la inclusión y la equidad, e integrando valores sociales, ambientales y culturales en el diseño contemporáneo .
Una propuesta multiescalar e intergeneracional
El proyecto destaca, además, por abordar distintas escalas territoriales —gran urbe, entorno urbano medio y zona rural— y por su carácter intergeneracional, con intervenciones en Educación Secundaria Obligatoria, asociaciones vecinales y agrupaciones culturales. Los Colegios Oficiales de Arquitectos desempeñarán un papel relevante en la difusión y en la implementación territorial de la unidad didáctica. Una vez completado, La Casa de la Arquitectura dispondrá de este instrumento para su replicabilidad a mayor escala.
El Ministerio ha valorado de las propuestas seleccionadas su calidad, carácter innovador y capacidad para acercar la arquitectura a la ciudadanía, en línea con los principios y valores de la Ley de Calidad de la Arquitectura.
Desde el Observatorio 2030 del CSCAE se subraya la relevancia del apoyo público, ya que el proyecto integra el derecho de la ciudadanía a una arquitectura saludable y el deber de la Administración de proporcionarla, en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los compromisos europeos para 2050.
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